Para el Sector Crítico de CCOO LA DECLARACIÓN SOBRE EL DIÁLOGO SOCIAL ES INÚTIL PARA AFRONTAR LA GRAVEDAD DE LA CRISIS.
Para el Sector Crítico de CCOO
LA DECLARACIÓN SOBRE EL DIÁLOGO SOCIAL ES
INÚTIL PARA AFRONTAR LA GRAVEDAD DE LA CRISIS
LOS TRABAJADORES NO DEBEN PAGAR LA CRISIS ECONÓMICA
Para el Sector Crítico de CCOO la Declaración sobre el Diálogo Social que pretenden firmar el gobierno, los sindicatos y la patronal es un auténtico “brindis al sol” que no apunta soluciones relevantes a la dura crisis económica que atraviesa el país.
Considera que el diagnóstico es incompleto al no hacer ni una sola referencia el gravísimo déficit de la balanza de pagos y al vertiginoso endeudamiento exterior, que refleja la debilidad intrínseca de la economía española para soportar el marco neoliberal y extremadamente competitivo de la Europa de Maastricht. Este tremendo déficit de la balanza de pagos, que es el segundo mayor del mundo después de USA, ha evolucionado del equilibrio al 10% del PIB en menos de diez años, coincidiendo con la implantación del euro, que supone unas severas restricciones a la política económica con la pérdida del tipo de cambio y el control monetario.
Reitera propuestas fracasadas como la insistencia en la moderación salarial a través de los acuerdos interconfederales para la negociación colectiva, avala reformas laborales anteriores basadas en el abaratamiento del despido y en la política de fuertes subvenciones a los empresarios o pasados acuerdos en materia de Seguridad Social que endurecieron el acceso al derecho a la pensión o a la jubilación anticipada para los trabajadores.
Apunta generalidades como si fueran soluciones, dándole al diálogo social un valor taumatúrgico que está lejos de tener por sí mismo. En otras ocasiones olvida cuestiones tan evidentes como que es necesario un fuerte aumento de la financiación para mejorar la calidad de la educación.
Destaca, especialmente, la ausencia de medidas dirigidas a establecer un plan de choque contra el paro y la crisis que recoja propuestas como:
• Una agenda concreta y un compromiso de negociación real sobre el cambio de modelo productivo y las políticas estructurales a abordar.
• Un compromiso de la banca pública y privada para abaratar el precio del dinero y facilitar créditos a pymes y familias para reactivar la inversión y el consumo.
• Un replanteamiento de la política fiscal que grave los beneficios empresariales, las grandes fortunas y patrimonios y luche contra el fraude fiscal para asegurar la suficiencia financiera que mejore la protección social y para constituir un fondo de ayuda a familias hipotecadas con menores recursos.
• Una batería de medidas de reparto del trabajo para hacer frente al paro, como la reducción de jornada, la supresión de las horas extras y el adelantamiento de la edad de jubilación.
• La reforma de las prestaciones al desempleo para asegurar una mayor protección de las personas paradas en cobertura y en intensidad.
• El establecimiento de mecanismos legales y convencionales para la participación futura de los trabajadores en los beneficios empresariales.
En definitiva, se trata de evitar que la crisis la paguen los trabajadores, que no son los responsables de ella. El diálogo social no debe servir para recortar derechos laborales o salarios, sería volver a repetir algo tan viejo y tan injusto como la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas.
Por último, el gobierno y todos los interlocutores sociales deberían realizar una reflexión sobre la debilidad competitiva de la economía española, como demuestra el déficit de la balanza de pagos al coincidir la liberalización máxima de los mercados con la rigidez monetaria por nuestra pertenencia a la zona euro.
Madrid, 28 de julio de 2008
LA DECLARACIÓN SOBRE EL DIÁLOGO SOCIAL ES
INÚTIL PARA AFRONTAR LA GRAVEDAD DE LA CRISIS
LOS TRABAJADORES NO DEBEN PAGAR LA CRISIS ECONÓMICA
Para el Sector Crítico de CCOO la Declaración sobre el Diálogo Social que pretenden firmar el gobierno, los sindicatos y la patronal es un auténtico “brindis al sol” que no apunta soluciones relevantes a la dura crisis económica que atraviesa el país.
Considera que el diagnóstico es incompleto al no hacer ni una sola referencia el gravísimo déficit de la balanza de pagos y al vertiginoso endeudamiento exterior, que refleja la debilidad intrínseca de la economía española para soportar el marco neoliberal y extremadamente competitivo de la Europa de Maastricht. Este tremendo déficit de la balanza de pagos, que es el segundo mayor del mundo después de USA, ha evolucionado del equilibrio al 10% del PIB en menos de diez años, coincidiendo con la implantación del euro, que supone unas severas restricciones a la política económica con la pérdida del tipo de cambio y el control monetario.
Reitera propuestas fracasadas como la insistencia en la moderación salarial a través de los acuerdos interconfederales para la negociación colectiva, avala reformas laborales anteriores basadas en el abaratamiento del despido y en la política de fuertes subvenciones a los empresarios o pasados acuerdos en materia de Seguridad Social que endurecieron el acceso al derecho a la pensión o a la jubilación anticipada para los trabajadores.
Apunta generalidades como si fueran soluciones, dándole al diálogo social un valor taumatúrgico que está lejos de tener por sí mismo. En otras ocasiones olvida cuestiones tan evidentes como que es necesario un fuerte aumento de la financiación para mejorar la calidad de la educación.
Destaca, especialmente, la ausencia de medidas dirigidas a establecer un plan de choque contra el paro y la crisis que recoja propuestas como:
• Una agenda concreta y un compromiso de negociación real sobre el cambio de modelo productivo y las políticas estructurales a abordar.
• Un compromiso de la banca pública y privada para abaratar el precio del dinero y facilitar créditos a pymes y familias para reactivar la inversión y el consumo.
• Un replanteamiento de la política fiscal que grave los beneficios empresariales, las grandes fortunas y patrimonios y luche contra el fraude fiscal para asegurar la suficiencia financiera que mejore la protección social y para constituir un fondo de ayuda a familias hipotecadas con menores recursos.
• Una batería de medidas de reparto del trabajo para hacer frente al paro, como la reducción de jornada, la supresión de las horas extras y el adelantamiento de la edad de jubilación.
• La reforma de las prestaciones al desempleo para asegurar una mayor protección de las personas paradas en cobertura y en intensidad.
• El establecimiento de mecanismos legales y convencionales para la participación futura de los trabajadores en los beneficios empresariales.
En definitiva, se trata de evitar que la crisis la paguen los trabajadores, que no son los responsables de ella. El diálogo social no debe servir para recortar derechos laborales o salarios, sería volver a repetir algo tan viejo y tan injusto como la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas.
Por último, el gobierno y todos los interlocutores sociales deberían realizar una reflexión sobre la debilidad competitiva de la economía española, como demuestra el déficit de la balanza de pagos al coincidir la liberalización máxima de los mercados con la rigidez monetaria por nuestra pertenencia a la zona euro.
Madrid, 28 de julio de 2008





