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Dejadme soñar
Son palabras vacias, llenas de nada y recubiertas de sentido.
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¿Por qué no dejar de pensar y sólo dejarse llevar por lo que se siente?

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Sindicación
 
Cronicas pasadas 1: El baile de la cometa 1996


Dos gotas que caen de un cielo gris, de nubes esponjosas y llenas de penas para descargar.
Dos gotas que caen, no unidas pero si una enfrente de la otra.

Dan vueltas, se cruzan en el aire, aflojan su caída... se detienen en el tiempo... bailan una extraña danza, como si una quisiera algo de la otra y la otra quisiera algo de la una... Caída suave, con ritmo tranquilo, aprovechando cada segundo.

Y el viento interrumpe en la escena.
Un fuerte viento, que nadie sabe de donde y cuando surgió, hace mecer a las gotas a su gusto, sin piedad.

Las gotas aguantan todo tipo de vaivenes, de empujones, de separaciones, de torturas... y al final el viento, aburrido por no conseguir más que molestar, acabó marchándose tal y como llegó, sin saber de donde y sin saber cuando.

El júbilo se apoderó de las gotas que siguieron su danza, ahora con más pasión, con mayor ritmo a mayor velocidad.

Grandes piruetas en el cielo, una enfrente de la otra.

Y tras varios intentos, aquellas gotas de un cielo triste y nubes esponjosas, consiguieron unirse en una sola.



Un brillo intenso, extraño, marco el cielo y por unos segundos fue perfecto, hasta que se disiparon sobre dos piedras en una playa solitaria.

La gran gota se estrello ante aquéllas rocas, y se dividió nuevamente. Una gota a cada piedra, a cierta distancia cada una, a un mundo de distancia entre ellas.
Ya no había brillo, solo silencio.

Hasta que un cierto viento, cómplice de aquella danza, azotó dicha playa con tal fuerza que aquellos dos rocas se movieron sin saber como y sin saber cuando y así pudieron estar una enfrente de la otra. Gracias a un viento que sentía ternura por un brillo extraño que ya no existía.
Las rocas tristes en su interior, por no poder moverse libremente, se miraban.
Una miraba la otra y la otra miraba a una.

Pero aquello no era suficiente.



"Se que este artículo-relato no posee la misma calidad que los otors, ni el mismo sentido, pero esta escrito en 1996, por mi ( como todo lo que se encuentra en este blog) y me pareció un ejemplo de esa esperanza que ya he nombrado"
 
Comentario:
Bueno, yo aún sigo buscando mi otra mitad de gota de lluvia, si alguien la ha visto o sabe dónde puedo encontrarla... por favor, que se ponga en contacto conmigo
No