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Dejadme soñar
Son palabras vacias, llenas de nada y recubiertas de sentido.
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¿Por qué no dejar de pensar y sólo dejarse llevar por lo que se siente?

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Sindicación
 
Cronicas pasadas 3. La carta 2000


Querido J.

Llevo solo mucho tiempo, el tiempo que hace que no te veo.
Por aquí las cosas siguen igual, ya sabes... aún estoy esperando aquella foto que me prometiste que me ibas a enviar y la carta que debías haber escrito, también la espero.

Sé que cuando leas estas líneas pasarás de mí, como lo hiciste aquella noche.
Y yo seguiré pensando si todo lo ocurrido fue culpa mía o, en realidad, yo no tuve nada que ver.

Me dejaste aquí, con tu foto de cuando nos conocimos en el colegio, con tú traje de Fin de Año, el de aquella noche donde nos entregamos los dos y nuestra amistad de siempre pasó de ser una amistad cualquiera a un amor recíproco, o al menos yo quería creer que era recíproco.
Aún recuerdo la excusa que me dijiste para acabar con nuestra intimidad, fue vaga y sin sentido, aún no entiendo por qué te importaba tanto que la gente hablara de nosotros e incluso que fueras capaz de cambiar mis ideas por el querer que te profesaba, me hiciste daño.

Preferiste marcharte y hacer oídos sordos a lo que habíamos ocultado tan frágilmente. Creo que ninguno de los dos tuvo la culpa, quizás yo, por amarte demasiado y hacerte elegir entre amarme como cualquier enamorado o seguir como simples amantes que sólo se pueden ver cuando la noche ya había caído y el mundo se detenía para dormir y descansar.

Tú tuviste la suerte de que tus padres comprendieron quién eras, yo, al contrario, sufrí la indiferencia en cuanto se enteraron e incluso hoy sufro tal vergüenza, tú te marchaste a esa nueva tierra para buscar fortuna y, seguramente, para ser como siempre has querido ser, sin mi compañía. Y yo me he quedado atrás defendiendo lo que nosotros creíamos que era inocente y puro. Pero para los demás era algo aberrante y poco más que maldito.

Ya no puedo refugiarme en la Religión, hasta el representante de Dios en la Tierra me ha prohibido rezar y entrar en el templo del único ser que esperaba que me entendiera.

He sufrido insultos, palizas, maltratos de mi familia... llevo sin trabajar desde que te marchaste, desde hace un año, y sufro los buenos momentos que pasé a tú lado.

He perdido mi identidad: estaba unida a ti, y tú te la llevaste de mi lado, junto con mi seguridad y mi creencia en que las personas alguna vez cambiarían.


¿Tanto te importó que nos descubrieran en aquella noche, junto al lago, a las tantas de la mañana, desnudos, disfrutando de nuestra soledad y de nuestro amor?.

Curioso es que, para ti, aquella fue la peor noche de tú vida y, para mí, fue la mejor que he tenido nunca, sinceramente, la única. Yo no tuve la culpa de que tu hermano te estuviera buscando y que su mirada fuera la culpable de nuestra separación, de tu olvido.

Ese mismo hermano que ahora me odia y que, una vez, con sus amigos, me propinó una paliza bajo tu nombre. Gracias por dejarme solo, por sentir solo, por vivir solo.

Espero que todo te vaya bien en ese nuevo mundo, con tu nuevo trabajo, eres la gran esperanza de tu madre, la única mujer que aún me sigue hablando. Espera de ti que seas un buen médico, como yo también lo espero...
Siempre te importó más tú imagen que los sentimientos de las personas que te rodeaban, y ya has elegido.

Estas últimas líneas deben hacerte recapacitar o que, al menos, te hagan pensar en mí e incluso recordarte lo que fuimos: una pareja de ¡homosexuales! Que vivieron una época gloriosa, como vivieron Romeo y Julieta antes de que acabaran con sus sentimientos y sus ganas de vivir, pues mi final es igual que el de la pobre Capuleto.

Me queda poco tiempo de vida... por amor he sufrido y por amor moriré.

Mi cuerpo está infectado, lo llaman ¡SIDA!. Lo escribo con mayúsculas para que veas que no le tengo miedo, y para que sepas que no tengo salvación. Vivo con esa desgracia y con otras tantas sin ser lo suficientemente valiente para huir como lo hiciste tú.

Pero te perdono, aún te quiero y aún te extraño. Lo único que me reconforta en esta corta vida es que una vez conocí lo que era el amor, la amistad, el deseo, los sueños... y sé que aunque tú hayas huido muy lejos de aquí, mi desgracia te persigue, porque es parte de ti. Fuiste tú quien me contagió la pasión, el amor y la enfermedad.

Y al final volveré a verte, no sé donde, pero te volveré a ver, de eso estoy seguro.


Hasta siempre con cariño y añoranza, sintiendo esta nueva despedida que resultará eterna. Nunca he dejado de amarte J.

¿Y tú?.

"Este es otro articulo-carta que presente en un concurso, era de esperar que me comiera los mocos y el premio lo perdiera, no es que no me guste pero se nota cierta inocencia en la escritura"
No