El pagafantas
El pagafantismo es un modo de vida y una actitud hacia el sexo opuesto de respeto, simpatía y sobre todo de ridiculez. El nombre del culto es derivado pagar fantas, por el hecho de andar acompañado de féminas menores de edad, que supuestamente no deben tomar alcohol, asociándose por tanto el pagar fantas al hecho de ligar con ellas. El sujeto en sí no tiene porqué ser mayor de edad, pero es una
tendencia natural. (extraido de la wikipedia)
El espécimen que os presento a continuación tiene su orígen el 30 de diciembre del 2006, día en el que aparece en YouTube el vídeo que muestro acto seguido:
En este vídeo se puede ver como una joven y un PagaFantas están muy "ciegos" después de una fiesta brutal y se quedan solos. Ella como es así, se desnuda poco a poco y el PagaFantas, solo hace mas que mirarla. Ella, según dicen fuentes cercanas a la familia, quería presuntamente montarselo con el chaval, pero el como es un PagaFantas, pues no hace nada.
A continuación, os muestro los efectos en un adolescente aleman visionando el ya famoso video del pagafantas:
Starsky al pie de la noticia!!
tendencia natural. (extraido de la wikipedia)
El espécimen que os presento a continuación tiene su orígen el 30 de diciembre del 2006, día en el que aparece en YouTube el vídeo que muestro acto seguido:
En este vídeo se puede ver como una joven y un PagaFantas están muy "ciegos" después de una fiesta brutal y se quedan solos. Ella como es así, se desnuda poco a poco y el PagaFantas, solo hace mas que mirarla. Ella, según dicen fuentes cercanas a la familia, quería presuntamente montarselo con el chaval, pero el como es un PagaFantas, pues no hace nada.
A continuación, os muestro los efectos en un adolescente aleman visionando el ya famoso video del pagafantas:
Starsky al pie de la noticia!!
Las Crónicas de Starsky. Sección Motera
Bueno Sr. Starsky y demás miembros de la sección motera de las Crónicas de Starsky. Tal y como acordamos el pasado jueves para el próximo domingo día 3 de junio tenemos pendiente la primera macro-concentración motera de las Crónicas.
Creo que, en primer lugar, deberíamos saber quien se apunta. Mr. Starsky? Damian? Woody? Alguno más?
Después deberíamos pensar donde ir, creo que el más apropiado para llevar el timón es el amigo Starsky, pero... todas las ideas serán bien recibidas.
Bueno, pues lo dicho, empieza el periodo de inscripción.
Markituzzz
P.D. (29/5/2007) para los que no vais a leer el resto de comentarios: alguien se apunta a "quedar" esta semana con mi colega de Hospitalet. Quien "venga" que me diga algo.
Creo que, en primer lugar, deberíamos saber quien se apunta. Mr. Starsky? Damian? Woody? Alguno más?
Después deberíamos pensar donde ir, creo que el más apropiado para llevar el timón es el amigo Starsky, pero... todas las ideas serán bien recibidas.
Bueno, pues lo dicho, empieza el periodo de inscripción.
Markituzzz
P.D. (29/5/2007) para los que no vais a leer el resto de comentarios: alguien se apunta a "quedar" esta semana con mi colega de Hospitalet. Quien "venga" que me diga algo.
Me llaman mala persona
Ya estamos aqui!!!
Hola macacos!! Ya estamos de vuelta en Barna!! Bueno, pues deciros que el viaje ha sido maravilloso!! Volvemos con una grata impresión de la ciudad eterma. Hasta el tiempo nos ha acompañado con solecito todos los días. Roma es una maravilla para pasear y pasar momentos inolvidables; deleitarse con todo lo que se puede ver y apreciar. Una cosa esencial y especial en esta ciudad es que el arte está a lo loco. Me explico: en Roma te encuentras las cosas sin esperarlas. Doblas una esquina, y te ves de frente el Phanteón, encajado en una plaza, cruzas una calle y si giras la cabeza, ves la columna trajana como ensamblada en medio de una calle. Es muy curioso notar esa sensación, de no saber que encontrarás en la próxima esquina. Es como una enorme caja de sorpresas. Conocía algunas de las cosas que iba a ver por la televisión, revistas o amigos, pero nunca te las esperas como son realmente y por otro lado, esta ciudad sorprende a quien la pise por la cantidad de cosas que hay. Roma tiene casi más arte fuera que dentro de los edificios. En cada plaza, en cada avenida, las fuentes, la fachadas, columnas, iglesias…Es un no parar. Roma fue un día el centro del mundo, y hoy es centro del arte y la historia sin lugar a dudas. Si además sumamos que tienen la sede vaticana, está bastante clara su importancia.
Dos apuntes más: Teneis que ver como conducen aqui los romanos. Cruzar una calle es todo un acto de fe. Los coches frenan cuando ya van a atropellarte. De locos, vamos. Y los helados, mamma mia los helados!! Creo que no he comido helados tan buenos en mi vida.
Pues bueno macacos!! Un saludo de parte de estos dos viajeros y nos vemos muy prontito!!!!!!!

Dos apuntes más: Teneis que ver como conducen aqui los romanos. Cruzar una calle es todo un acto de fe. Los coches frenan cuando ya van a atropellarte. De locos, vamos. Y los helados, mamma mia los helados!! Creo que no he comido helados tan buenos en mi vida.
Pues bueno macacos!! Un saludo de parte de estos dos viajeros y nos vemos muy prontito!!!!!!!

De lectura interesante
Votar por la cruzada
JOSÉ MARÍA RIDAO 21/05/2007
Si algo ha demostrado la campaña para las elecciones municipales y autonómicas del día 27 es que, en España, el error ha dejado de existir. En el clima de confrontación febril que se vive desde el inicio de la legislatura, el criterio que ha terminado por imponerse para reclamar el voto no es el de la eficacia de las medidas que los partidos han tomado o se proponen tomar desde los ayuntamientos o las comunidades, sino el de su dignidad o indignidad, el de su moralidad o inmoralidad. Por insólito que parezca, la buena nueva que se repite de manera más o menos abierta en cada mitin es que en nuestro país no hay espacio para que nadie se equivoque, y eso podría resultar un milagro reconfortante. Podría, en efecto, si la consecuencia inmediata no fuera que, tras abolir el error, todo se pretende medir en términos de delito, incluso de pecado. Es decir, que la campaña no se ha propuesto hasta ahora convocar a unas elecciones para que los ciudadanos escojan las políticas municipales y autonómicas más acertadas a su juicio, sino a una cruzada para arrojar a las tinieblas exteriores a los indignos y a los inmorales.
La corrupción urbanística se ha convertido en uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el país, con graves secuelas como la destrucción de las costas, la carestía de la vivienda o la consolidación de una bolsa de economía sumergida en la que prosperan las mafias y, en último extremo, se dan las condiciones para absorber una parte sustancial de la mano de obra que entra ilegalmente en el país. No se trata de una situación a la que se haya llegado por generación espontánea. La Ley del suelo de 1998, aprobada bajo los efectos de un prejuicio ideológico que se presentó como liberal, aunque estuviera lejos de serlo, convirtió la totalidad del territorio en urbanizable, salvo contadas excepciones. La oferta masiva de terreno -se pensó entonces- haría que el precio bajase de acuerdo con el mecanismo elemental del mercado. Pero el resultado fue exactamente el inverso: menos de una década más tarde, el precio del suelo ha alcanzado cifras que sólo se explican por una especulación desbocada en la que la frontera entre la legalidad y la ilegalidad ha terminado por desdibujarse.
La razón fue que la Ley del 98 hizo recaer la responsabilidad de declarar los terrenos rústicos como urbanizables sobre los ayuntamientos, un ámbito del Estado con permanentes problemas de financiación. De esta circunstancia arranca el proceso que ha dado lugar a la degradación urbana y a las aberraciones ambientales a las que hoy se asiste. Seguramente, los ayuntamientos vieron en las recalificaciones un instrumento tal vez alegal, pero hasta cierto punto defendible, para remediar su déficit crónico: a cambio de declarar suelo rústico como urbanizable, constructores y promotores se comprometían a realizar las obras e inversiones que cada municipio necesitaba con urgencia. Y a partir de ahí, todo empezó a ser cuestión de margen y de suspensión de los escrúpulos. Si las recalificaciones financiaban las obras en favor de los municipios, el paso siguiente consistió en aceptar que financiasen, además, otra de las instituciones paupérrimas: los partidos políticos, de los que, al fin y al cabo, dependía el poder municipal. La alegalidad comenzó a coquetear imprudentemente con la ilegalidad, hasta que acabó siendo devorada por ella, de manera que las recalificaciones empezaron a financiar la tarea de mediadores y buscavidas y, en definitiva, los bolsillos privados.
No puede decirse, desde luego, que la corrupción urbanística no haya estado presente en esta campaña para las elecciones. El problema es cómo ha estado presente. Ni los líderes nacionales, ni los autonómicos ni los locales han dedicado mucho tiempo a proponer soluciones para el error monumental que se cometió en 1998, una desatención tanto más llamativa cuanto que se ha aprobado una nueva Ley del Suelo coincidiendo con el inicio de la campaña. Nadie parece reclamar el voto sobre la base de que fue una decisión equivocada, de la que alguien debería responder políticamente, con independencia de que, además, cada partido depure de sus filas a quienes se hayan dejado arrastrar por la tentación. Entendida como cruzada moral y no como ejercicio político, la batalla electoral parece haberse limitado hasta ahora a solicitar la absolución propia y la condena del adversario, haciendo que el voto convalide la actitud del fariseo y confirme que son pajas lo que hay en el ojo de unos y vigas las que hay en el de los otros.
JOSÉ MARÍA RIDAO 21/05/2007
Si algo ha demostrado la campaña para las elecciones municipales y autonómicas del día 27 es que, en España, el error ha dejado de existir. En el clima de confrontación febril que se vive desde el inicio de la legislatura, el criterio que ha terminado por imponerse para reclamar el voto no es el de la eficacia de las medidas que los partidos han tomado o se proponen tomar desde los ayuntamientos o las comunidades, sino el de su dignidad o indignidad, el de su moralidad o inmoralidad. Por insólito que parezca, la buena nueva que se repite de manera más o menos abierta en cada mitin es que en nuestro país no hay espacio para que nadie se equivoque, y eso podría resultar un milagro reconfortante. Podría, en efecto, si la consecuencia inmediata no fuera que, tras abolir el error, todo se pretende medir en términos de delito, incluso de pecado. Es decir, que la campaña no se ha propuesto hasta ahora convocar a unas elecciones para que los ciudadanos escojan las políticas municipales y autonómicas más acertadas a su juicio, sino a una cruzada para arrojar a las tinieblas exteriores a los indignos y a los inmorales.
La corrupción urbanística se ha convertido en uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el país, con graves secuelas como la destrucción de las costas, la carestía de la vivienda o la consolidación de una bolsa de economía sumergida en la que prosperan las mafias y, en último extremo, se dan las condiciones para absorber una parte sustancial de la mano de obra que entra ilegalmente en el país. No se trata de una situación a la que se haya llegado por generación espontánea. La Ley del suelo de 1998, aprobada bajo los efectos de un prejuicio ideológico que se presentó como liberal, aunque estuviera lejos de serlo, convirtió la totalidad del territorio en urbanizable, salvo contadas excepciones. La oferta masiva de terreno -se pensó entonces- haría que el precio bajase de acuerdo con el mecanismo elemental del mercado. Pero el resultado fue exactamente el inverso: menos de una década más tarde, el precio del suelo ha alcanzado cifras que sólo se explican por una especulación desbocada en la que la frontera entre la legalidad y la ilegalidad ha terminado por desdibujarse.
La razón fue que la Ley del 98 hizo recaer la responsabilidad de declarar los terrenos rústicos como urbanizables sobre los ayuntamientos, un ámbito del Estado con permanentes problemas de financiación. De esta circunstancia arranca el proceso que ha dado lugar a la degradación urbana y a las aberraciones ambientales a las que hoy se asiste. Seguramente, los ayuntamientos vieron en las recalificaciones un instrumento tal vez alegal, pero hasta cierto punto defendible, para remediar su déficit crónico: a cambio de declarar suelo rústico como urbanizable, constructores y promotores se comprometían a realizar las obras e inversiones que cada municipio necesitaba con urgencia. Y a partir de ahí, todo empezó a ser cuestión de margen y de suspensión de los escrúpulos. Si las recalificaciones financiaban las obras en favor de los municipios, el paso siguiente consistió en aceptar que financiasen, además, otra de las instituciones paupérrimas: los partidos políticos, de los que, al fin y al cabo, dependía el poder municipal. La alegalidad comenzó a coquetear imprudentemente con la ilegalidad, hasta que acabó siendo devorada por ella, de manera que las recalificaciones empezaron a financiar la tarea de mediadores y buscavidas y, en definitiva, los bolsillos privados.
No puede decirse, desde luego, que la corrupción urbanística no haya estado presente en esta campaña para las elecciones. El problema es cómo ha estado presente. Ni los líderes nacionales, ni los autonómicos ni los locales han dedicado mucho tiempo a proponer soluciones para el error monumental que se cometió en 1998, una desatención tanto más llamativa cuanto que se ha aprobado una nueva Ley del Suelo coincidiendo con el inicio de la campaña. Nadie parece reclamar el voto sobre la base de que fue una decisión equivocada, de la que alguien debería responder políticamente, con independencia de que, además, cada partido depure de sus filas a quienes se hayan dejado arrastrar por la tentación. Entendida como cruzada moral y no como ejercicio político, la batalla electoral parece haberse limitado hasta ahora a solicitar la absolución propia y la condena del adversario, haciendo que el voto convalide la actitud del fariseo y confirme que son pajas lo que hay en el ojo de unos y vigas las que hay en el de los otros.
CUMPLE ANNA, MONTSE!!
Bueno Sr. A, ya tenemos post.
Simplemente comunicar que el sábado celebran su cumple Anna y Montse, coincide con Ojos de Brujo, eso si.
Su idea es:
Celebrarlo en el espacio movistar o en casa, según aforo. Jajaj
A. la fecha no la pueden cambiar por el resto de gente que viene al cumple.
Simplemente comunicar que el sábado celebran su cumple Anna y Montse, coincide con Ojos de Brujo, eso si.
Su idea es:
Celebrarlo en el espacio movistar o en casa, según aforo. Jajaj
A. la fecha no la pueden cambiar por el resto de gente que viene al cumple.
Casa tomada (Fernando Savater)
Como no soy jurista –y cada vez entiendo menos el guirigay de quienes lo son- no puedo decir nada relevante sobre la sentencia del Tribunal Supremo que parte salomónicamente por la mitad a ANV, éstos si, aquellos no, pasemisí, pasemisá. Lo único claro es que el brazo político de ETA (que adopta nombres distintos pero practica siempre la misma obediencia) va a estar ampliamente presente en las elecciones y luego en las instituciones vascas, salvo una intervención de última hora del Tribunal Constitucional. Y también resulta indudable que la Ley de Partidos hubiera autorizado otras salidas legales para impedir real y totalmente esa presencia. ¿Qué no había plazo para una impugnación de ANV? Si usted lo dice, le creeré, pero resulta raro que se nos haya echado el tiempo encima cuando la estrategia de ETA se conoce desde hace meses: primero un partido en clara continuidad con Batasuna como señuelo, luego reactivar la cáscara vacía de otro partido “dormido” en la legalidad y dotarlo milagrosamente de militantes, medios etc…de modo que permita el avance travestido de los de siempre. Larvatus prodeo, que diría Descartes. ¿Qué ANV rechaza desde 1930 el recurso a la violencia? Parece que a estas alturas y mediando un reciente atentado con víctimas habría que exigir un deslinde del terrorismo etarra más explícito a quienes tan a las claras provienen de él: si no le entendí mal, se lo oí decir al propio Fernández Bermejo en una entrevista con Iñaki Gabilondo en la Cuatro.
¡Ah, pero es que lo realmente infumable es la Ley de Partidos! Ahora se oye por todas partes: en el País Vasco lo dicen desde el consejero Azkárraga, ese espejo de juristas, hasta el rejuvenecido Alfonso Sastre, cuyas ideas políticas siempre han sido un poco peores que sus obras de teatro, háganse una idea. Pongo la radio y en la tertulia escucho a un mequetrefe que compara esa ley aprobada por amplia mayoría parlamentaria con las dictadas por Franco: es que prohibe cosas y nuestro héroe es partidario caiga quien caiga (él no caerá, descuiden) del prohibido prohibir. Supongo que de genialidades como ésta le viene el descrédito a Mayo del 68. Acudiendo a fuentes mas serias, me deja perplejo leer en un editorial de “EL PAIS” (7 de mayo) que “es una ley excepcional y de muy problemática aplicación, en la medida en que es limitativa de derechos”. Hombre, muchas leyes limitan derechos… pero siempre los de quienes los utilizan para lesionar o impedir el ejercicio de los de otros. Como explica a continuación el propio editorial, es el caso de quienes impiden la libre competencia democrática apoyando la eliminación física o la intimidación permanente de sus adversarios políticos. La Ley de Partidos defiende el ejercicio de los derechos políticos de todos, menos de los que quieren simultanear política y crimen para ganar a dos bandas. ¿Y “excepcional”? ¿Por qué es excepcional, si no fue dictada por decreto del ejecutivo sino aprobada en la sede legislativa adecuada? Claro que siempre contó con la oposición de los nacionalistas de toda laya y desde luego hoy mantener una ley que contraríe a los nacionalistas es algo realmente excepcional… ¡Ha sido recurrida en el Tribunal de Estrasburgo! Bueno, no sabemos si prosperará el recurso, pero existe algún precedente orientativo. Por ejemplo, cuando se ilegalizó el Partido de la Prosperidad turco –al que pertenecía entonces el islamista Gül y que contaba con seis millones de votos- por apoyar la violencia separatista y atentar contra la laicidad de Estado, el Tribunal de Estrasburgo ratificó tal medida dictaminando que “la democracia representa un valor fundamental en el orden público europeo pero si se demuestra que los responsables de un partido político incitan a la violencia o mediante mecanismos ilegítimos buscan la destrucción de la propia democracia su disolución puede considerarse justificada” (citado por R. Navarro Valls, “Las dos almas de Turquía”, el Mundo, 3-V-07).
Puede ser que la culpa de todo la tenga, en última instancia, el obstruccionismo del PP a la buena voluntad pacificadora gubernamental. Es lo que parece dar a entender, entre otros miles, John Carlin en su artículo “Es la hora de gobernar juntos” (El PAIS, 6-V-07). Compara la oposición inicial de Ian Paisley a sentarse junto al Sinn Feinn, sus actuales socios de gobierno, con declaraciones semejantes de Mariano Rajoy o María San Gil respecto al reconocimiento de Batasuna. Entre otras diferencias que sería obvio señalar (los dos extremos irlandeses en colisión tenían mutuos lazos con grupos violentos, mientras que en España el brote de terrorismo antiterrorista no vino precisamente de los populares), omite Carlin que la intransigencia de Paisley no ha cesado porque sí, sino porque IRA ha entregado las armas y el Sinn Feinn a reconocido finalmente la policía y la magistratura norirlandesas. Puede que el feroz clérigo haya cambiado, pero sólo cuando también han cambiado las circunstancias, tras una suspensión del parlamento autonómico y una renovada actitud de firmeza del siempre oportunista Blair. Muchas cosas pueden objetarse a la política del PP, sin duda, pero ahora que la valiosa y valerosa María San Gil se ha visto apartada momentáneamente de la política por enfermedad, conviene recordar en su honor y en el de su partido que cualquier concejal del PP en el País Vasco ha hecho más por la defensa de las libertades constitucionales de ustedes y mías que todos los intelectuales abajofirmantes que luchan contra la derechización del mundo desde sus cómodos negocios artísticos o académicos.
Aunque duela decirlo y dejando a un lado la pureza de las intenciones iniciales, ejem, lo indudable ya es que el Gobierno de Zapatero ha fracasado en toda regla en el supuesto “proceso de paz”. Una ETA acorralada, políticamente cortocircuitada y que podía haber sido eliminada en año y medio de haber seguido la política conjunta PP-PSOE de finales del ejecutivo anterior (según afirma la policía francesa) se encuentra hoy revitalizada, rearmada y dispuesta a actuar en cualquier momento. Batasuna no ha cambiado ni un ápice sus planteamientos políticos, ha pasado de fuerza marginal y casi mendicante a interlocutor político privilegiado, además de volver como fuerza electoral y recuperar probablemente sus posiciones perdidas en muchos municipios claves para su financiamiento y reafirmación estratégica. Ha aumentado la presencia radical en los medios de comunicación vascos, sigue la coacción sobre los ciudadanos disidentes y desde luego la extorsión a empresarios y profesionales, contra la que por lo visto nada puede hacerse (¿se imaginan lo que sería saber que cientos de empresas, comercios, restaurantes, profesionales, etc… están pagando mensualmente cantidades importantes a Al Qaeda pero que nada puede intentarse penalmente contra ellos porque bastante sufren ya los pobrecillos?). De Juana Chaos se pasea tranquilo por el mundo y dentro de poco tendrá problemas de sobrepeso, por lo que habrá que mandarle a su domicilio para que haga régimen. Y para colmo todo el mundo asume como inevitable que ETA volverá matar. Digo yo que en cuanto acabemos de desvelar las patrañas y mentiras de la supuesta “conspiración” del 11M, habrá que empezar con las del “proceso de paz”. Denunciar a quienes dijeron que no había negociaciones políticas (lean, lean los documentos incautados al Comando Donosti), a los que aseguraban sin enrojecer que Aznar hizo lo mismo, a los que sacaban la foto de las Azores cada vez que se les señalaba la de Patxi López con Otegi, a los que nos contaron las virtudes humanitarias y los efectos salvadores del tratamiento penal a De Juana, por no mencionar a quienes aseguraban que había “indicios borrosos” de la voluntad de ETA de dejar próximamente las armas… La Cuatro podría hacer otro buen reportaje, muy objetivo, sobre este tema y hasta les sugiero un título, más triste pero no menos verdadero que el del anterior: “La victoria de los embusteros”.
Uno de los mejores cuentos de fantasmas que conozco es “Casa tomada”, de Julio Cortázar. En él, una pareja de hermanos mayores y solteros vive en la casa de sus antepasados. Poco a poco, deben ir cerrando habitaciones y bloqueando puertas de las estancias “tomadas” por entidades que no se precisan pero se presienten… hasta que finalmente tienen que abandonar su hogar invadido por el Mal. En el País Vasco, muchos de quienes hemos luchado contra el expansionismo del nacionalismo obligatorio estamos en la misma tesitura. ETA y adláteres ocupan las localidades pequeñas, luego las medianas, luego barrios de las grandes y espacios públicos comunes: nosotros vamos cerrando puertas y retrocediendo. Cada vez con menos apoyos y más críticas de quienes se impacientan por nuestras quejas. Los socialistas vascos por ejemplo nos tienen por “miserables”, cuando no por extremistas de derechas (con el PSE pasa lo que con la Ertzaintza, aunque peor: en sus filas hay gente decente y combativa, pero con los mandos actuales no hay manera). Y aún eso es preferible a los que nos muestran su “solidaridad humana” por las amenazas que sufrimos, para acto seguido criticar la Ley de Partidos o recomendar el diálogo como solución de nuestros males. No, que quede claro: no queremos solidaridad “humana” sino política. La “humana” que se la guarden los simpáticos dónde mejor les encaje…
Y habrá que irse, claro. Ya no podemos hacer más. Ustedes, nuestros conciudadanos, tienen la palabra. Si refrendan electoralmente lo que hasta ahora se viene haciendo, sólo nos queda salir a la intemperie y buscar refugio dónde sea. “Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada”.
¡Ah, pero es que lo realmente infumable es la Ley de Partidos! Ahora se oye por todas partes: en el País Vasco lo dicen desde el consejero Azkárraga, ese espejo de juristas, hasta el rejuvenecido Alfonso Sastre, cuyas ideas políticas siempre han sido un poco peores que sus obras de teatro, háganse una idea. Pongo la radio y en la tertulia escucho a un mequetrefe que compara esa ley aprobada por amplia mayoría parlamentaria con las dictadas por Franco: es que prohibe cosas y nuestro héroe es partidario caiga quien caiga (él no caerá, descuiden) del prohibido prohibir. Supongo que de genialidades como ésta le viene el descrédito a Mayo del 68. Acudiendo a fuentes mas serias, me deja perplejo leer en un editorial de “EL PAIS” (7 de mayo) que “es una ley excepcional y de muy problemática aplicación, en la medida en que es limitativa de derechos”. Hombre, muchas leyes limitan derechos… pero siempre los de quienes los utilizan para lesionar o impedir el ejercicio de los de otros. Como explica a continuación el propio editorial, es el caso de quienes impiden la libre competencia democrática apoyando la eliminación física o la intimidación permanente de sus adversarios políticos. La Ley de Partidos defiende el ejercicio de los derechos políticos de todos, menos de los que quieren simultanear política y crimen para ganar a dos bandas. ¿Y “excepcional”? ¿Por qué es excepcional, si no fue dictada por decreto del ejecutivo sino aprobada en la sede legislativa adecuada? Claro que siempre contó con la oposición de los nacionalistas de toda laya y desde luego hoy mantener una ley que contraríe a los nacionalistas es algo realmente excepcional… ¡Ha sido recurrida en el Tribunal de Estrasburgo! Bueno, no sabemos si prosperará el recurso, pero existe algún precedente orientativo. Por ejemplo, cuando se ilegalizó el Partido de la Prosperidad turco –al que pertenecía entonces el islamista Gül y que contaba con seis millones de votos- por apoyar la violencia separatista y atentar contra la laicidad de Estado, el Tribunal de Estrasburgo ratificó tal medida dictaminando que “la democracia representa un valor fundamental en el orden público europeo pero si se demuestra que los responsables de un partido político incitan a la violencia o mediante mecanismos ilegítimos buscan la destrucción de la propia democracia su disolución puede considerarse justificada” (citado por R. Navarro Valls, “Las dos almas de Turquía”, el Mundo, 3-V-07).
Puede ser que la culpa de todo la tenga, en última instancia, el obstruccionismo del PP a la buena voluntad pacificadora gubernamental. Es lo que parece dar a entender, entre otros miles, John Carlin en su artículo “Es la hora de gobernar juntos” (El PAIS, 6-V-07). Compara la oposición inicial de Ian Paisley a sentarse junto al Sinn Feinn, sus actuales socios de gobierno, con declaraciones semejantes de Mariano Rajoy o María San Gil respecto al reconocimiento de Batasuna. Entre otras diferencias que sería obvio señalar (los dos extremos irlandeses en colisión tenían mutuos lazos con grupos violentos, mientras que en España el brote de terrorismo antiterrorista no vino precisamente de los populares), omite Carlin que la intransigencia de Paisley no ha cesado porque sí, sino porque IRA ha entregado las armas y el Sinn Feinn a reconocido finalmente la policía y la magistratura norirlandesas. Puede que el feroz clérigo haya cambiado, pero sólo cuando también han cambiado las circunstancias, tras una suspensión del parlamento autonómico y una renovada actitud de firmeza del siempre oportunista Blair. Muchas cosas pueden objetarse a la política del PP, sin duda, pero ahora que la valiosa y valerosa María San Gil se ha visto apartada momentáneamente de la política por enfermedad, conviene recordar en su honor y en el de su partido que cualquier concejal del PP en el País Vasco ha hecho más por la defensa de las libertades constitucionales de ustedes y mías que todos los intelectuales abajofirmantes que luchan contra la derechización del mundo desde sus cómodos negocios artísticos o académicos.
Aunque duela decirlo y dejando a un lado la pureza de las intenciones iniciales, ejem, lo indudable ya es que el Gobierno de Zapatero ha fracasado en toda regla en el supuesto “proceso de paz”. Una ETA acorralada, políticamente cortocircuitada y que podía haber sido eliminada en año y medio de haber seguido la política conjunta PP-PSOE de finales del ejecutivo anterior (según afirma la policía francesa) se encuentra hoy revitalizada, rearmada y dispuesta a actuar en cualquier momento. Batasuna no ha cambiado ni un ápice sus planteamientos políticos, ha pasado de fuerza marginal y casi mendicante a interlocutor político privilegiado, además de volver como fuerza electoral y recuperar probablemente sus posiciones perdidas en muchos municipios claves para su financiamiento y reafirmación estratégica. Ha aumentado la presencia radical en los medios de comunicación vascos, sigue la coacción sobre los ciudadanos disidentes y desde luego la extorsión a empresarios y profesionales, contra la que por lo visto nada puede hacerse (¿se imaginan lo que sería saber que cientos de empresas, comercios, restaurantes, profesionales, etc… están pagando mensualmente cantidades importantes a Al Qaeda pero que nada puede intentarse penalmente contra ellos porque bastante sufren ya los pobrecillos?). De Juana Chaos se pasea tranquilo por el mundo y dentro de poco tendrá problemas de sobrepeso, por lo que habrá que mandarle a su domicilio para que haga régimen. Y para colmo todo el mundo asume como inevitable que ETA volverá matar. Digo yo que en cuanto acabemos de desvelar las patrañas y mentiras de la supuesta “conspiración” del 11M, habrá que empezar con las del “proceso de paz”. Denunciar a quienes dijeron que no había negociaciones políticas (lean, lean los documentos incautados al Comando Donosti), a los que aseguraban sin enrojecer que Aznar hizo lo mismo, a los que sacaban la foto de las Azores cada vez que se les señalaba la de Patxi López con Otegi, a los que nos contaron las virtudes humanitarias y los efectos salvadores del tratamiento penal a De Juana, por no mencionar a quienes aseguraban que había “indicios borrosos” de la voluntad de ETA de dejar próximamente las armas… La Cuatro podría hacer otro buen reportaje, muy objetivo, sobre este tema y hasta les sugiero un título, más triste pero no menos verdadero que el del anterior: “La victoria de los embusteros”.
Uno de los mejores cuentos de fantasmas que conozco es “Casa tomada”, de Julio Cortázar. En él, una pareja de hermanos mayores y solteros vive en la casa de sus antepasados. Poco a poco, deben ir cerrando habitaciones y bloqueando puertas de las estancias “tomadas” por entidades que no se precisan pero se presienten… hasta que finalmente tienen que abandonar su hogar invadido por el Mal. En el País Vasco, muchos de quienes hemos luchado contra el expansionismo del nacionalismo obligatorio estamos en la misma tesitura. ETA y adláteres ocupan las localidades pequeñas, luego las medianas, luego barrios de las grandes y espacios públicos comunes: nosotros vamos cerrando puertas y retrocediendo. Cada vez con menos apoyos y más críticas de quienes se impacientan por nuestras quejas. Los socialistas vascos por ejemplo nos tienen por “miserables”, cuando no por extremistas de derechas (con el PSE pasa lo que con la Ertzaintza, aunque peor: en sus filas hay gente decente y combativa, pero con los mandos actuales no hay manera). Y aún eso es preferible a los que nos muestran su “solidaridad humana” por las amenazas que sufrimos, para acto seguido criticar la Ley de Partidos o recomendar el diálogo como solución de nuestros males. No, que quede claro: no queremos solidaridad “humana” sino política. La “humana” que se la guarden los simpáticos dónde mejor les encaje…
Y habrá que irse, claro. Ya no podemos hacer más. Ustedes, nuestros conciudadanos, tienen la palabra. Si refrendan electoralmente lo que hasta ahora se viene haciendo, sólo nos queda salir a la intemperie y buscar refugio dónde sea. “Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada”.





