"La Revolución me lo ha dado todo"
Cuba no es un paraíso porque los paraísos no existen, pero su Revolución es el intento más honesto y continuado en el tiempo de llegar a una igualdad y justicia reales. Éste es el argumento común a todos los testimonios pro-castristas que he podido leer o que generosamente se han dirigido a mí. En este artículo haré un resumen de estas voces que desde Cuba agradecen la existencia de la Revolución.
Las palabras de David merecen un lugar destacado. Este cubano ha hecho largas y cuidadas disertaciones en este blog (artículo Comenzamos de noviembre), sobre algunos aspectos importantes en relación a la isla; entre ellos, las razones de la política anti-castrista de EEUU, la emigración cubana, el movimiento contrarrevolucionario de Miami, o qué pasará cuando muera Fidel.
Detalles desde la Habana
David hace una defensa encendida de los últimos cuarenta y seis años en Cuba. Afirma que el comunismo es el único sistema que aspira a repartir la riqueza, y que por tanto es el más justo. La igualdad ha sido el objetivo del régimen castrista desde sus comienzos; gracias a él todos en la isla tienen lo mínimo para vivir: No verá niños descalzos en las calles, no los verá pidiendo limosnas a los turistas, tienen su escuela asegurada – con su correspondiente uniforme y material de estudio-, si se encuentra una prostituta lo más probable que tenga un elevado nivel cultura y después de media hora de conversación verá que no lo hace porque tenga hambre o una familia que alimentar, a diferencia de la mayoría de las latinoamericanas de su oficio.
Según cuenta David, la pobreza y la consiguiente emigración masiva se produjeron a partir de 1989; comenzó entonces el llamado “Periodo Especial”, cuando la caída de la URSS privó de importaciones a la economía cubana. Esto, sumado a la predisposición de Estados Unidos de dar residencia inmediata a los “balseros”, fue la causa de que se fueran los cubanos, y no el desacuerdo político.
Desde Cuba, un periodista
Tus dudas nos ponen en peligro porque desmovilizan a la opinión pública mundial para impedir una invasión de Cuba, un crimen masivo contra mi país. Juan Diego Nusa Peñalver me hacía esta observación en una larga y generosa respuesta a mi artículo Bandazo del pasado diciembre, que se puede consultar en su blog.
Nusa es periodista cubano, y en su bitácora podemos encontrar reflexiones y también mucha información sobre la actualidad de su país. En el artículo que dedica a rebatir mi citado post, Bandazo, los argumentos que usa para defender la Revolución son parecidos a los de David, pero más viscerales si cabe; suyo es el título que encabeza este artículo: la Revolución, afirma, me lo ha dado todo.
Hace especial hincapié en que el castrismo ha supuesto el fin de la discriminación castrista en la isla. Afirma además que si la Revolución tiene errores, se deben sobre todo a la intervención exterior, y que él espera que irá mejorando con el tiempo: Y te digo que todo no es perfecto. Yo espero un mejor país y algún día lo tendremos. La Revolución cubana sólo lleva 46 años de existencia, de vida, asediada día y noche por Estados Unidos y por esa culta Europa. Ellos quieren borrar el ejemplo de Cuba.
Juan Carlos Nusa respeta mis dudas y cree en mi honestidad, pero afirma que son los medios de comunicación de corte neoliberal el que ha conseguido sembrarlas en mi espíritu: Tus dudas te las ha inculcado el poder mediático antiliberal salido de Washington, Madrid, Londres y París, que no te quede la menor duda.
Un último apunte: el periodista habla también de Cuba antes de Castro. Y dice: Simplemente un escandaloso burdel, un país subdesarrollado hasta los tobillos (…), una ficción de nación con unos corruptos gobernantes (…), donde el 90 por ciento de una población de seis millones de habitantes eran pobres, (…), donde el racismo era abierto y brutal. La imagen de la isla antes de Castro que nos deja Nusa contrasta vivamente con la que dibuja Cabrera Infante en su obra La Habana para un infante difunto. Y precisamente este escritor protagoniza nuestra última parada por este viaje por la opinión pro-castrista.
Desde la Habana, un editor
Guillermo Cabrera Infante como autocensor y no como víctima. Un novedoso planteamiento que traía El País del 28 de febrero en una carta al director. El remitente: Daniel García Santos, director de la editorial Letras Cubanas. Baste para resumir su escrito la cita que sigue: Los editores cubanos hicimos lo posible por lograr la publicación de algunos de sus títulos y, junto con su muerte, deploramos que en vida Cabrera Infante, de manera expresa, prohibiera que se le publicara en nuestro país, anteponiendo a la literatura y al conocimiento de su obra por el público lector cubano su obsesión política contra la Revolución, amplificada en sistemáticas declaraciones que la propaganda tendenciosa se encargaba de agigantar.
Hasta aquí el repaso a algunas de las voces que defienden la Revolución Cubana de 1959. Por supuesto el resumen puede extenderse hasta el infinito, pero quedan expuestas algunas líneas importantes. En próximas entregas, la opinión. Espero con avidez los comentarios.
Comentario:
eres muy hermosa





