Me encanta el ballbusting (I)
Por fin terminé mis estudios. Ahora sí podría darme el gusto de trabajar en alguna empresa de prestigio donde pusiera en práctica mis conocimientos e inclinaciones periodísticas. Consulté diarios, busqué en la red, me presenté en las oficinas de los periódicos y revistas más connotados de la ciudad para no pasar siquiera de la recepción. Sencillamente en ningún lugar había vacantes. Sólo me quedaba pendiente acudir a la dirección de una conocida revista para caballeros. La había dejado al último por no considerarla acorde con mis intereses, aun así, decidí intentarlo.
Al llegar a la recepción había unas ocho chicas esperando ser entrevistadas, di mis datos, me asignaron un número y me dispuse a esperar. Al llegar mi turno, pasé a una elegante oficina donde un hombre muy cortés me hizo algunas preguntas para luego solicitar mi documentación y fotografías. Amablemente las entregué. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me di cuenta de que se trataba de una selección de las modelos que aparecerían desnudas en el número del mes de septiembre.
Expliqué a mi interlocutor que se trataba de una confusión y demás. Bueno, me dijo, siendo así, lo único que tenemos ahora es una investigación sobre ballbusting, la persona encargada ha tenido un problema familiar, como ya tenemos el espacio asignado en la revista del mes próximo, tal vez Usted pueda llevarla a cabo, obviamente es a prueba, si nos agrada su trabajo tal vez la podamos contratar, seguramente sabe de qué se trata la técnica del ballbusting.
No tenía la mínima idea sobre el tema, sin embargo 'algo' me impulsó a decir que sí. Entonces pase con mi secretaria, dijo, ella le dará toda la información que requiera y la fecha de entrega del trabajo a la revista.
De inmediato me di a la tarea de investigar sobre el tema. Entonces supe que se trata de una práctica sexual en la que se golpean los testículos de la pareja para que el dolor, en esa zona tan sensible, incremente el placer del hombre. Me pareció algo muy excitante, sentí cierta humedad entre mis piernas de imaginarlo. Seguí buscando hasta dar con un relato muy breve sobre el tema, para mi fortuna mencionaba que el autor era de mi misma ciudad y aparecía una dirección electrónica.
Escribí solicitando una entrevista con él. Tres días después llegó la respuesta. Me esperaba esa misma tarde en un Café muy famoso de Polanco. El lugar, decorado con muy buen gusto, era bastante cómodo y acogedor. Llegué veinte minutos antes para ordenar un poquito mis ideas y asegurarme que la pequeña grabadora funcionara a la perfección. Uno o dos minutos después llegó él. Al verlo me quedé con la boca literalmente abierta, era el hombre más atractivo que había visto en mi vida. Alto, atlético, ojos claros, mirada directa. Soy Javier, tú debes ser Carmen. Encantada, respondí. Al estrechar su mano sentí como si una corriente eléctrica estremeciera todo mi cuerpo. Su aroma, intensamente masculino, impactó de tal manera mi cerebro que las piernas me temblaron, un cosquilleo delicioso recorrió mi abdomen concentrándose en la entrada a mi vagina. No puedo negar que en ese momento comencé a desearlo salvajemente. Javier ordenó café para ambos y comenzamos la entrevista.
Uau! Tu relato sobre la investigación del ballbusting me dejó con ganas de saber que es lo que va a pasar!
El principio del relato engancha a cualquiera.
Te voy a contar que es lo que a mí en lo personal me atrae de esa práctica.
Sentirse vulnerable:
Soy una persona muy segura de mi misma. Vengo de una familia muy longeva por ambos lados y nunca me he enfermado de nada que no sea gripe o algo estomacal.
Mis únicas visitas al hospital (2) han sido por salir volando de la motocicleta, pero no tengo ningún daño provocado por estos accidentes.
Siempre me he mantenido en buena condición física y he practicado artes marciales desde joven.
Todo esto me hace sentirme seguro en todo lo que hago y se extiende a la vida en la calle. Siento que puedo hacer frente a algún suceso violento de los tantos que hay en la ciudad. Y esto es, manteniendo la calma por si el otro va armado (ya tuve sucesos aquí, y uno en la oficina) o llevar a buen término un ataque corporal.
La probabilidad de que no me pase nada es muy baja, pero la seguridad siempre la tendré conmigo aunque tenga las de perder.
No considero por ningún motivo a las mujeres como el “sexo débil”, pues esto es un mito, pero en una confrontación o pelea (todas las peleas son tontas por principio), el individuo de menor talla siempre estará en desventaja a menos que tenga mejor técnica que el otro.
Las mujeres tienen mejor talla muscular y menor fuerza física, en promedio, por eso son un poco más lentas al correr, al levantar algún peso, al golpear etc.
Repito, esto no tiene nada que ver con quien es mejor que otro, pues los grandes de la historia (hombres o mujeres) siempre han sido, en su mayoría, gentes poco atléticas pero grandes de pensamiento y el ser humano a final de cuentas eso es lo que es: Su pensamiento. El cerebro es el individuo.
Puedes cortarle las piernas a alguien y sigue siendo ese alguien. Luego le quitas los brazos y varios órganos, conectarlo a un corazón y pulmones neumáticos y dejarle casi nada de su cuerpo pero seguirá siendo la persona que uno conoce, pues aún tiene su cerebro y en esto somos iguales ambos géneros.
Regresando a la idea original, el permitir que una persona de menor talla te “venza” en una pelea con una patada en los testículos se me hace atractivo en el plano sexual y es fetichismo para mí.
En este caso, esta persona debe de ser una mujer, pues no siento atracción sexual por los hombres.
Creo que muchas mujeres disfrutarían de esto pues a través de los años el sexo femenino ha sido relegado en lo laboral, en lo social y muchas veces en lo deportivo.
Aún ahora, el hombre gana un salario mayor al de una mujer en un trabajo similar.
Esa puede ser una buena terapia! Ver como un hombre, grande y fuerte se dobla de dolor y queda inutilizado en el suelo al ser golpeado por un “delicado” pie femenino.
Ver un buen video de ballbusting (tengo más de 100 que me han enviado gente que lee mis relatos sobre el tema) me provoca una erección inmediata. Puedo masturbarme viendo un video de una chica golpeando los testículos de alguien, sea con el pie, la mano, un látigo… lo que sea.
El dolor.
Mis testículos no son muy sensibles. Muchos hombres son así y muchos son muy sensibles.
Aun así, como en cualquier parte del cuerpo, ante un golpe siento dolor.
El dolor que produce un golpe en los testículos es muy especial. No es el testículo en si lo que duele, sino que partiendo de ellos, el dolor sube por un lado del abdomen (en mi caso el derecho) en dirección a la cadera. Para mi es riquísimo este dolor y esto, mezclado con lo anterior, hacen excitante esta practica.
Ahora bien, el recibir un golpe directo a los testículos durante un jugueteo sexual si lo he tenido y lo he disfrutado mucho, al igual que las mujeres con las que lo he hecho, pero actualmente no lo practico, solo unas palmadas o algo más leve, pues estoy conciente que puede haber un daño interno seguir esta práctica.
Siempre he revisado todo mi cuerpo en general y en el caso de mis testículos, mi urólogo me dice que todo está en perfecto estado.
Tal vez si hubiera seguido con esta práctica ahora tuviera alguna lesión. No sigo con la práctica, pero si con el gusto, por lo que, aparte de algunas palmadas ligeras, alguna vez me gustaría recibir un buen rodillazo estando en la cama con alguna mujer con la que tenga una relación sexual sana y divertida.
Cada quien tiene sus gustos extremos en esto del sexo. Tuve una pareja que le gustaba que le mordiera fuerte un hombro antes de tener un orgasmo.
Espero que esta explicación no haya sido muy complicada y sea clara en lo que quiero decir. Las ideas sobre el tema no terminan y te enviaré más de ello como se me vaya ocurriendo.
Carmen.
Al llegar a la recepción había unas ocho chicas esperando ser entrevistadas, di mis datos, me asignaron un número y me dispuse a esperar. Al llegar mi turno, pasé a una elegante oficina donde un hombre muy cortés me hizo algunas preguntas para luego solicitar mi documentación y fotografías. Amablemente las entregué. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me di cuenta de que se trataba de una selección de las modelos que aparecerían desnudas en el número del mes de septiembre.
Expliqué a mi interlocutor que se trataba de una confusión y demás. Bueno, me dijo, siendo así, lo único que tenemos ahora es una investigación sobre ballbusting, la persona encargada ha tenido un problema familiar, como ya tenemos el espacio asignado en la revista del mes próximo, tal vez Usted pueda llevarla a cabo, obviamente es a prueba, si nos agrada su trabajo tal vez la podamos contratar, seguramente sabe de qué se trata la técnica del ballbusting.
No tenía la mínima idea sobre el tema, sin embargo 'algo' me impulsó a decir que sí. Entonces pase con mi secretaria, dijo, ella le dará toda la información que requiera y la fecha de entrega del trabajo a la revista.
De inmediato me di a la tarea de investigar sobre el tema. Entonces supe que se trata de una práctica sexual en la que se golpean los testículos de la pareja para que el dolor, en esa zona tan sensible, incremente el placer del hombre. Me pareció algo muy excitante, sentí cierta humedad entre mis piernas de imaginarlo. Seguí buscando hasta dar con un relato muy breve sobre el tema, para mi fortuna mencionaba que el autor era de mi misma ciudad y aparecía una dirección electrónica.
Escribí solicitando una entrevista con él. Tres días después llegó la respuesta. Me esperaba esa misma tarde en un Café muy famoso de Polanco. El lugar, decorado con muy buen gusto, era bastante cómodo y acogedor. Llegué veinte minutos antes para ordenar un poquito mis ideas y asegurarme que la pequeña grabadora funcionara a la perfección. Uno o dos minutos después llegó él. Al verlo me quedé con la boca literalmente abierta, era el hombre más atractivo que había visto en mi vida. Alto, atlético, ojos claros, mirada directa. Soy Javier, tú debes ser Carmen. Encantada, respondí. Al estrechar su mano sentí como si una corriente eléctrica estremeciera todo mi cuerpo. Su aroma, intensamente masculino, impactó de tal manera mi cerebro que las piernas me temblaron, un cosquilleo delicioso recorrió mi abdomen concentrándose en la entrada a mi vagina. No puedo negar que en ese momento comencé a desearlo salvajemente. Javier ordenó café para ambos y comenzamos la entrevista.
Uau! Tu relato sobre la investigación del ballbusting me dejó con ganas de saber que es lo que va a pasar!
El principio del relato engancha a cualquiera.
Te voy a contar que es lo que a mí en lo personal me atrae de esa práctica.
Sentirse vulnerable:
Soy una persona muy segura de mi misma. Vengo de una familia muy longeva por ambos lados y nunca me he enfermado de nada que no sea gripe o algo estomacal.
Mis únicas visitas al hospital (2) han sido por salir volando de la motocicleta, pero no tengo ningún daño provocado por estos accidentes.
Siempre me he mantenido en buena condición física y he practicado artes marciales desde joven.
Todo esto me hace sentirme seguro en todo lo que hago y se extiende a la vida en la calle. Siento que puedo hacer frente a algún suceso violento de los tantos que hay en la ciudad. Y esto es, manteniendo la calma por si el otro va armado (ya tuve sucesos aquí, y uno en la oficina) o llevar a buen término un ataque corporal.
La probabilidad de que no me pase nada es muy baja, pero la seguridad siempre la tendré conmigo aunque tenga las de perder.
No considero por ningún motivo a las mujeres como el “sexo débil”, pues esto es un mito, pero en una confrontación o pelea (todas las peleas son tontas por principio), el individuo de menor talla siempre estará en desventaja a menos que tenga mejor técnica que el otro.
Las mujeres tienen mejor talla muscular y menor fuerza física, en promedio, por eso son un poco más lentas al correr, al levantar algún peso, al golpear etc.
Repito, esto no tiene nada que ver con quien es mejor que otro, pues los grandes de la historia (hombres o mujeres) siempre han sido, en su mayoría, gentes poco atléticas pero grandes de pensamiento y el ser humano a final de cuentas eso es lo que es: Su pensamiento. El cerebro es el individuo.
Puedes cortarle las piernas a alguien y sigue siendo ese alguien. Luego le quitas los brazos y varios órganos, conectarlo a un corazón y pulmones neumáticos y dejarle casi nada de su cuerpo pero seguirá siendo la persona que uno conoce, pues aún tiene su cerebro y en esto somos iguales ambos géneros.
Regresando a la idea original, el permitir que una persona de menor talla te “venza” en una pelea con una patada en los testículos se me hace atractivo en el plano sexual y es fetichismo para mí.
En este caso, esta persona debe de ser una mujer, pues no siento atracción sexual por los hombres.
Creo que muchas mujeres disfrutarían de esto pues a través de los años el sexo femenino ha sido relegado en lo laboral, en lo social y muchas veces en lo deportivo.
Aún ahora, el hombre gana un salario mayor al de una mujer en un trabajo similar.
Esa puede ser una buena terapia! Ver como un hombre, grande y fuerte se dobla de dolor y queda inutilizado en el suelo al ser golpeado por un “delicado” pie femenino.
Ver un buen video de ballbusting (tengo más de 100 que me han enviado gente que lee mis relatos sobre el tema) me provoca una erección inmediata. Puedo masturbarme viendo un video de una chica golpeando los testículos de alguien, sea con el pie, la mano, un látigo… lo que sea.
El dolor.
Mis testículos no son muy sensibles. Muchos hombres son así y muchos son muy sensibles.
Aun así, como en cualquier parte del cuerpo, ante un golpe siento dolor.
El dolor que produce un golpe en los testículos es muy especial. No es el testículo en si lo que duele, sino que partiendo de ellos, el dolor sube por un lado del abdomen (en mi caso el derecho) en dirección a la cadera. Para mi es riquísimo este dolor y esto, mezclado con lo anterior, hacen excitante esta practica.
Ahora bien, el recibir un golpe directo a los testículos durante un jugueteo sexual si lo he tenido y lo he disfrutado mucho, al igual que las mujeres con las que lo he hecho, pero actualmente no lo practico, solo unas palmadas o algo más leve, pues estoy conciente que puede haber un daño interno seguir esta práctica.
Siempre he revisado todo mi cuerpo en general y en el caso de mis testículos, mi urólogo me dice que todo está en perfecto estado.
Tal vez si hubiera seguido con esta práctica ahora tuviera alguna lesión. No sigo con la práctica, pero si con el gusto, por lo que, aparte de algunas palmadas ligeras, alguna vez me gustaría recibir un buen rodillazo estando en la cama con alguna mujer con la que tenga una relación sexual sana y divertida.
Cada quien tiene sus gustos extremos en esto del sexo. Tuve una pareja que le gustaba que le mordiera fuerte un hombro antes de tener un orgasmo.
Espero que esta explicación no haya sido muy complicada y sea clara en lo que quiero decir. Las ideas sobre el tema no terminan y te enviaré más de ello como se me vaya ocurriendo.
Carmen.





