Despertándote
Aun estaba oscuro, desperté, él estaba profundamente dormido. Sentí su delicioso calor, puse mi mano sobre su pecho que subía y bajaba acompasadamente, sentí el latir de su corazón, mi mano bajó lentamente acariciando su tórax, su vientre, hasta llegar a su sexo. Su pene estaba erecto, durísimo. Qué estaría soñando ? Sea lo que fuere, quise compartirlo con él.
Lentamente me deslicé entre las sábanas, comienzo a chupar su pene húmedo, mi lengua se ensaña con su glande y mis labios estrechan rítmicamente su dureza. Estoy excitadísima. Su aroma me vuelve loca, froto mi cara entre sus vellos, aspiro, sigo chupando, atrapo sus testículos en mi boca, los suelto, voy al glande que disfruto golosamente.
No logro controlarme, doy vuelta y mi vagina se frota contra su cara, siento su bigote, su barba incipiente roza mis nalgas y su lengua me penetra suavemente, estoy mojadísma, su lengua me ataca con fuerza, sus dientes mordisquean mi clítoris que se expande, se hincha, froto mis nalgas contra su cara, su nariz se mete entre ellas, lo siento aspirar mi aroma, gimo de placer sin soltar su pene durísimo, los siento chocar contra mi paladar, contra mi garganta, me llena, entra, sale, lo estoy disfrutando al máximo.
Una conocida sensación me invade, tenso un poquito mis piernas, las aprieto con su cara en medio, suelto su pene mientras las violentas contracciones de mi vagina estremecen todo mi cuerpo.
Reacciono rápidamente para tomar de nuevo su pene con mi boca, como si penetrara mi vagina, empuja una y otra vez, siento sus venas hinchadas, de pronto el primer chorro llega a mi garganta, siento como viene el segundo, otro y otro. Trago su semen, succiono para no dejar la mínima gota. Mi cuerpo vuelve a tomar su lugar junto a él.
Lo beso, con mi boca con sabor a semen, restriego mi nariz contra la suya, reímos bajito, nos abrazamos. Estoy exhausta, satisfecha. En segundos quedé dormida.
Debe haber transcurrido poco tiempo cuando sentí ahora su cara entre mis piernas, mi clítoris estaba muy sensible, abrí las piernas doblándolas ligeramente dando lugar a que hundiera su cara en mi sexo empapado, su lengua experta entraba, salía, se recreaba en mi vagina nuevamente se acercaba, grité, un orgasmo intenso, larguísimo me hacía estremecer de placer, perdí la noción de todo lo que me rodeaba, temblaba inconteniblemente mientras algunas lágrimas brotaban de mis ojos.
Me invadió una deliciosa sensación, la satisfacción me envolvía, acercó su cara a la mía, reconocí su aroma en su boca, en su bigote, miré sus ojos, el deseo se reflejaba en ellos y sonreí. Sin mediar palabra, me puso boca abajo, levantó ligeramente mis caderas y me penetró con mucha fuerza, sentí su pene durísmo, me causaba dolor y al mismo tiempo un placer enorme, grité 'cariño, mi amor, no te detengas, dame más, te quiero todo dentro de mi', mientras él golpeaba mis nalgas violentamente con sus caderas y sus testículos.
Metí mi mano entre mis piernas, su pene estaba totalmente dentro de mí, tomé sus testículos entre mis dedos agachándome más, los apreté con fuerza una y otra vez entre mi mano que en momentos iba un poco más atrás para tratar de tocar la abertura entre sus nalgas.
Apretaba frenéticamente sus testículos, me daba cuenta que estaba gozando, quería devolverle el placer que me estaba dando, quería hacerlo explotar, una y otra vez. Recuerdo mi voz, mi amor, cariño, los tienes riquísimos, dame más, no te detengas, mi vida, dame con fuerza, quiero sentirte hasta el fondo !!!!
Pareció detenerse un unos segundos cuando empecé a sentir las contracciones dentro de mi, su pene resbalaba deliciosamente con la mezcla de nuestros jugos en mi vagina, mi orgasmo vino segundos después. Nuestro cuerpos comenzaron a aflojarse, salió para tenderse rendido sobre la cama, igual yo, nos besamos y olvidándonos de todo nos quedamos profundamente dormidos.
Carmen
Lentamente me deslicé entre las sábanas, comienzo a chupar su pene húmedo, mi lengua se ensaña con su glande y mis labios estrechan rítmicamente su dureza. Estoy excitadísima. Su aroma me vuelve loca, froto mi cara entre sus vellos, aspiro, sigo chupando, atrapo sus testículos en mi boca, los suelto, voy al glande que disfruto golosamente.
No logro controlarme, doy vuelta y mi vagina se frota contra su cara, siento su bigote, su barba incipiente roza mis nalgas y su lengua me penetra suavemente, estoy mojadísma, su lengua me ataca con fuerza, sus dientes mordisquean mi clítoris que se expande, se hincha, froto mis nalgas contra su cara, su nariz se mete entre ellas, lo siento aspirar mi aroma, gimo de placer sin soltar su pene durísimo, los siento chocar contra mi paladar, contra mi garganta, me llena, entra, sale, lo estoy disfrutando al máximo.
Una conocida sensación me invade, tenso un poquito mis piernas, las aprieto con su cara en medio, suelto su pene mientras las violentas contracciones de mi vagina estremecen todo mi cuerpo.
Reacciono rápidamente para tomar de nuevo su pene con mi boca, como si penetrara mi vagina, empuja una y otra vez, siento sus venas hinchadas, de pronto el primer chorro llega a mi garganta, siento como viene el segundo, otro y otro. Trago su semen, succiono para no dejar la mínima gota. Mi cuerpo vuelve a tomar su lugar junto a él.
Lo beso, con mi boca con sabor a semen, restriego mi nariz contra la suya, reímos bajito, nos abrazamos. Estoy exhausta, satisfecha. En segundos quedé dormida.
Debe haber transcurrido poco tiempo cuando sentí ahora su cara entre mis piernas, mi clítoris estaba muy sensible, abrí las piernas doblándolas ligeramente dando lugar a que hundiera su cara en mi sexo empapado, su lengua experta entraba, salía, se recreaba en mi vagina nuevamente se acercaba, grité, un orgasmo intenso, larguísimo me hacía estremecer de placer, perdí la noción de todo lo que me rodeaba, temblaba inconteniblemente mientras algunas lágrimas brotaban de mis ojos.
Me invadió una deliciosa sensación, la satisfacción me envolvía, acercó su cara a la mía, reconocí su aroma en su boca, en su bigote, miré sus ojos, el deseo se reflejaba en ellos y sonreí. Sin mediar palabra, me puso boca abajo, levantó ligeramente mis caderas y me penetró con mucha fuerza, sentí su pene durísmo, me causaba dolor y al mismo tiempo un placer enorme, grité 'cariño, mi amor, no te detengas, dame más, te quiero todo dentro de mi', mientras él golpeaba mis nalgas violentamente con sus caderas y sus testículos.
Metí mi mano entre mis piernas, su pene estaba totalmente dentro de mí, tomé sus testículos entre mis dedos agachándome más, los apreté con fuerza una y otra vez entre mi mano que en momentos iba un poco más atrás para tratar de tocar la abertura entre sus nalgas.
Apretaba frenéticamente sus testículos, me daba cuenta que estaba gozando, quería devolverle el placer que me estaba dando, quería hacerlo explotar, una y otra vez. Recuerdo mi voz, mi amor, cariño, los tienes riquísimos, dame más, no te detengas, mi vida, dame con fuerza, quiero sentirte hasta el fondo !!!!
Pareció detenerse un unos segundos cuando empecé a sentir las contracciones dentro de mi, su pene resbalaba deliciosamente con la mezcla de nuestros jugos en mi vagina, mi orgasmo vino segundos después. Nuestro cuerpos comenzaron a aflojarse, salió para tenderse rendido sobre la cama, igual yo, nos besamos y olvidándonos de todo nos quedamos profundamente dormidos.
Carmen





