Tarde de política en el Círculo de Bellas Artes
El miércoles 5 de abril pasadas las siete de la tarde comenzó la presentación del nuevo libro de Alfonso Guerra, Dejando atrás los vientos, en el teatro Fernández de Rojas del Círculo de Bellas Artes. Guerra, que preside la Fundación Pablo Iglesias y es Presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, acudió acompañado de dos grandes amigos, Gregorio Peces-Barba y Manuel Marín quienes hicieron una reseña personal del libro. Al evento asistieron otros personajes del mundo de la política y de la comunicación como Gabriel Cisneros, diputado por Zaragoza del Partido Popular; Javier Moreno, actual director de El País; Juan Fernando López Aguilar, ministro de Justicia; y José Blanco secretario de Organización y Coordinación del Partido Socialista.
El rector de la Universidad Carlos III y uno de los padres de la Constitución española, Gregorio Peces-Barba, rindió un homenaje a la persona y obra de Alfonso Guerra. Según él, en el libro se combinan tres tipos de escenarios: de hechos, intimista (referencias a su familia, a sus hijos, sus amigos) y teórico (trata temas de las teorías socialistas, literatura, arte). Peces-Barba elogió “la ingenuidad, la solidaridad, la humanidad y la cercanía de Alfonso”. Terminó su turno leyendo una frase del libro, que a su juicio describe muy bien la figura y el espíritu de Alfonso Guerra: “Siempre he sido un hombre de partido pero eso nunca ha limitado mi libertad”.
La intervención de Manuel Marín, Presidente del Congreso de los Diputados, estuvo marcada por el estatuto catalán en alusión a las últimas declaraciones realizadas por Alfonso Guerra en las que comparaba las reformas estatutarias en España con la disolución de la Unión Soviética. Marín comentó que hoy en día “existe una confusión entre la validez del plano constitucional y el discurso político”.Además recordó que “tenemos una constitución muy fuerte que se está poniendo a prueba y que las instituciones democráticas no pueden olvidar que le deben mucho a Alfonso”.
Alfonso Guerra explicó que su libro simplemente es “una trascripción de las notas e impresiones” que ha ido recogiendo a lo largo de los años que estuvo al frente de la vicepresidencia del Gobierno de Felipe González entre 1982 y 1991. Guerra puntualizó que “el libro es fruto de su memoria” y “que cuenta la verdad que él ha vivido, una verdad a sus ojos bien documentada e irrebatible”. Se describió como un socialista humanista relativista y se despidió del público recordando que “no hay doctrina que valga lo que vale la dignidad de una persona”.
Tras la presentación tuvo lugar un cocktail en el hall del teatro y la firma de libros por parte del autor.
El rector de la Universidad Carlos III y uno de los padres de la Constitución española, Gregorio Peces-Barba, rindió un homenaje a la persona y obra de Alfonso Guerra. Según él, en el libro se combinan tres tipos de escenarios: de hechos, intimista (referencias a su familia, a sus hijos, sus amigos) y teórico (trata temas de las teorías socialistas, literatura, arte). Peces-Barba elogió “la ingenuidad, la solidaridad, la humanidad y la cercanía de Alfonso”. Terminó su turno leyendo una frase del libro, que a su juicio describe muy bien la figura y el espíritu de Alfonso Guerra: “Siempre he sido un hombre de partido pero eso nunca ha limitado mi libertad”.
La intervención de Manuel Marín, Presidente del Congreso de los Diputados, estuvo marcada por el estatuto catalán en alusión a las últimas declaraciones realizadas por Alfonso Guerra en las que comparaba las reformas estatutarias en España con la disolución de la Unión Soviética. Marín comentó que hoy en día “existe una confusión entre la validez del plano constitucional y el discurso político”.Además recordó que “tenemos una constitución muy fuerte que se está poniendo a prueba y que las instituciones democráticas no pueden olvidar que le deben mucho a Alfonso”.
Alfonso Guerra explicó que su libro simplemente es “una trascripción de las notas e impresiones” que ha ido recogiendo a lo largo de los años que estuvo al frente de la vicepresidencia del Gobierno de Felipe González entre 1982 y 1991. Guerra puntualizó que “el libro es fruto de su memoria” y “que cuenta la verdad que él ha vivido, una verdad a sus ojos bien documentada e irrebatible”. Se describió como un socialista humanista relativista y se despidió del público recordando que “no hay doctrina que valga lo que vale la dignidad de una persona”.
Tras la presentación tuvo lugar un cocktail en el hall del teatro y la firma de libros por parte del autor.





