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Primavera ven y curame el invierno
Mis inviernos y mis primaveras
Acerca de
Hace años que descubrí que en mi vida sólo hay 2 estaciones, invierno y primavera. Fue invierno durante muchos años, ahora ya es primavera aunque con algún invierno.
Sindicación
 
Muerte en soledad
Ayer murió uno de las personas que ha formado parte de mis recuerdos siempre. "La Carmiña", una vecina de la aldea de mi padre. Me acostumbré a que estuviera allí, en la entrada del pueblo al lado de su casa que está pegada a la mia. Era la primera en saludarte, con su profundo acento gallego, hoy quiero contaros su historia.

Su apariendia siempre me recordó a la del hunorista barragán, con profundas arrugas en la cara y el contorno de los ojos, que pienso, le salieron de tanto sonreir y un poco también fruto de su miopía crónica.
La Carmiña admiraba sobre todas las cosas a Maria Patiño, es una cosa impresionante, decía, la mejor. Le gustaban mucho los programas del corazón, le gustaba el periodismo, no dudo que de nacer unas décadas más tarde lo hubiera sido. En cierto modo ella era como poco la Patiño de la aldea. Se enteraba de todo y en cuanto oía jaleo en la calle ahí salía a enterarse que pasaba.
Carmiña era muy buena gente, siempre dispuesta a ayudar y para mi la alcaldesa del pueblo, la cartera improvisada o la encargada de cortar el agua.
A Carmiña le debo una buena amistad cuando me llevo de la mano a jugar junto a una niña que estaba de visita en la aldea, entonces tenía 13 años, hoy tenemos 26 y seguimos siendo buenas amigas sin perder el contacto.

La Carmiña soltera por vocación, vivió sola desde que su hermano se casó, y así murió, sola, recostada en su cama y sin que nadie se enterara hasta horas más tarde. Supongo que se sintió mal, se fue a tumbar y solo le dió tiempo a quitarse una media.

No le ha dado tiempo de que llegara el próximo verano. Le encantaba que viniera "xente a o poblo". Se alegraba mucho. A ella le perdono hasta que me quisiera quitar el novio. En cuanto habló con él le cayo demasiado bien y no paraba de repetirme que que buen rapaz era y que faladeiro. Le cogió mucho aprecio.

La última vez hicimos una comida en casa para celebrar nuestra boda, ella vino al café y se mostró muy agradecida y muy contenta de participar en un momento como ese. Carmiña no asistía a ese tipo de reuniones a menudo, y para ella fue todo un acontecimiento sólo hay que ver las fotos. Nos escuchó cantar y le gustó mucho.
Ayer murió sola, de repente, se apagó de golpe, porque siempre fue una mujer con mucha vitalidad.
Carmiña, volveremos a vernos, volveré a cantar para ti.
Hasta pronto
No