<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/"><title><![CDATA[¿Puedo vivir tras mis 65 años?]]></title><link rel="http://blogs.ya.com/curro1945/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/curro1945/atom.xml"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated><entry><title><![CDATA[Adios]]></title><link rel="¿Puedo vivir tras mis 65 años?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/curro1945/atom.xml" title="¿Puedo vivir tras mis 65 años?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Adios]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(curro1945)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/curro1945/c_4.htm"><![CDATA[Todos los días me levanto con este deseo, con el de por fin decir aurevoir, me bajo, me voy de entre los cinco mil millones que somos.Sé que hay dos o tres cosillas que me esperan, Mi Chiqui, mi Nena, mi dejar publicado lo que me ha ayudado...pero yo soy una nulidad, un nada de aportación salvo una sensibilidad doliente, y hasta mi perra, aunque fuera a costa de que tuvieran que ponerle una inyección por no tener dueño, tampoco me echaría mucho de menos. No hay foros a los que contestar o ser contestado, solo chicos jóvenes con las hormonas suficientemente revueltas como para usar internet, y yo no soy ningún joven.<br/>Es muy difícil relacionarse, tener alguna cosilla más que te espere, en la vida real y en la vida del internauta, y más si como yo estoy enfermo de ello.<br/>¡Cuánto echo de menos poder decir adios!.¿Acaso ahora aguanto porque ya no me quedan más que diez años, que aunque parezcan tanto, ya son tan poco?.Y hasta aquí, ¿cómo he aguantado?; ¿tal vez porque estaba decidido en verdad a acabar enseguida si la cosa no aguantaba una gota más?.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Tercer escrito. A ver si le cojo el tranquillo a esto.]]></title><link rel="¿Puedo vivir tras mis 65 años?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/curro1945/atom.xml" title="¿Puedo vivir tras mis 65 años?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Tercer escrito. A ver si le cojo el tranquillo a esto.]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(curro1945)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/curro1945/c_3.htm"><![CDATA[Voy a intentar en algunas señas como Bubok ver si puedo publicar mi "Cuarto libro". Hasta ahora todos los contactos que he hecho, lo primero que hacen es decirme un precio, cuando lo que yo pido es pincharlo en la red, gratis. Como no creo que nadie lea esto, pues no espero ninguna ayuda de cómo hacerlo, así que paciencia.<br/><br/>En Derecho a Morir Dignamente, me han contestado sobre por  qué me piden una cuota si quiero unimerme a su lucha, y luego para más inri, cuando he dado a querer copiar su Testamento, me sale que no lo puedo copiar por impresora sino a mano. No me parecen corteses en esta primera impresión, sino una filial económica de Catalonia.<br/><br/>Todo es según el color con que se mira, pero vamos, entre los muchos que miramos con un color de la gama caliente, tenía que haber algunas coincidencias, y yo me veo más raro y aislado que el uno. No es que vea el vaso medio lleno o medio vacio, sino que lo veo por la mitad: hay lo que hay ( como en los dos puntos que he escrito ahora), y la "mitad", es que no es agua para la mínima hidratación debida.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Segundo mensaje]]></title><link rel="¿Puedo vivir tras mis 65 años?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/curro1945/atom.xml" title="¿Puedo vivir tras mis 65 años?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Segundo mensaje]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(curro1945)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/curro1945/c_2.htm"><![CDATA[Con tantos cientos de miles de personas como somos, no creo que yo vaya a tener nada espefícico para que alguien, ni siquiera uno, se fije en mi escrito, y menos que me conteste en algo, pero ya ves, Curro alter Ego, yo te escribo por segunda vez, para hacerte más explícito, que TU ERES MI MEJOR AMIGO. Ahora estoy en internet con lo del impreso de Derecho a Morir Dignamente (reclamación que no encuentra apoyo en el gobierno, porque esto, frente a otras minorías no tan minoritarias, no da votos). Y a continuación miraré a ver si me funciona el foro al que me apunté.]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry><entry><title><![CDATA[Mi primer escrito]]></title><link rel="¿Puedo vivir tras mis 65 años?" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/curro1945/atom.xml" title="¿Puedo vivir tras mis 65 años?"/><id><![CDATA[tag:ya.com,2008-03-26:]]></id><summary><![CDATA[Mi primer escrito]]></summary><author><name><![CDATA[blogs@ya.com(curro1945)]]></name></author><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="es" xml:base="http://blogs.ya.com/curro1945/c_1.htm"><![CDATA[Como presentación, pongo aquí una carta reciente que he escrito a una amiga mía:Contestación a Visi tras su felicitación 30-3-8<br/><br/>Estoy muy cansado. <br/>Hace ya tiempo que me digo esto al empezar a escribir. En realidad el primer personaje de la génesis en mi novela “Geografía e Historia”, ya decía esto al poco de marcharse de la corte del Cid.<br/>Estoy cansado físicamente, y ya antes del primer día de entrada en mi vejez (que ha sido al cumplir recientemente los 63 años, acompañado de que al poco quedé desdentado totalmente –año 0 pues de mi tercera edad -), y lo único que me consuela, es lo poco que ya me queda (comprobado por mi pobre mi condición física, y mentalmente decidido por mi derecho a una muerte digna –frente al vivir sólo para que me cuiden, y además viviendo mal-).<br/>No vengo aquí a “presumir” ante nadie, ni ante mí, de depresivo, porque presumir de penas es una de las cosas más gilipollescas que puede hacer una persona, al igual que presumir de masoquista. No, he dicho lo dicho, por pura presentación (y por reiterado comienzo literario, como esos otros que empiezan con “En el nombre de Dios todopoderoso, …”. Mi comienzo literario es además el de mis últimas palabras tras meterme en la cama cada día por la noche: “Ya me queda poco, tal vez nada”).<br/>Desde siempre, y más ahora cuando tengo sesión con la psiquiatra, procuro ser muy conciso, como en general desea serlo y acertar a serlo cualquier enfermo ante cualquier médico, pero hoy, tras cuatro libros escritos y cientos de resúmenes hechos, para qué me voy a crucificar una vez más con tanta concisión (“lo breve si bueno, dos veces bueno”, pues bueno, cosas más importantes y esenciales hay, que la mayoría no la cumple diariamente).<br/><br/>Estoy cansado, y además escribiendo por la tarde. Me cuesta sistematizarme en los puntos selectos para realizar este escrito en este momento, e ir desarrollando cada uno con la disciplina que le es debida.<br/>Y para más INRI, es que no hay nada importante, o al menos esa es una de las frases lapidarias que últimamente de vez en cuando escribo en un cuaderno a tal uso: “Un día el mundo se acabará, y la cosa no habrá tenido la menor importancia”.<br/><br/>Querida Visi, mi antigua niña querida, mi mujerona rebosante y generosa en cuyo recuerdo, al abrazarme me recuesto, mi delicado jazmín siempre expuesto como cualquier débil viviente a ser pisado, mi Visi, mi Visi, mi Visi.<br/>Ni valium, ni terapia, ni hiperactivismo, ni descanso. Lo mejor, y precisamente el día reciente que cumplí años (el del cero de mi vejez), fue oír tus palabras grabadas en el contestador automático. Tanto amor, tanto amor recibí allí, que todavía estoy llorando, que todavía lloro al recordarlas.<br/><br/>MI MEJOR AMIGO SOY YO.<br/>Hace mucho que se me murió Dios. No porque le matara, no porque me desengañara, sino porque fui consciente de mí mismo, más allá de ser un animal evolucionado que ha sabido valerse de instrumentos y pasé a ser consciente de mí a mi situación ante el cosmos. A fuerza de fuerza, de cojones, de fe, insistí antaño en mantener su existencia y mi consuelo, pero la razón es mi naturaleza, y la naturaleza acabó imponiéndoseme. <br/>¿Qué cómo pude seguir existiendo sin mi Dios querido y queriente?. Con poesía, con amor, con esto y aquello, cada día sin dejar de ayudarme, poniéndome en pié tras mis ratos matutinos en el retrete, de donde tantas veces no quería salir. Con poesía, con amor, y con las obligaciones cotidianas y las esperanzas nuevas, que para lo malo y para lo bueno, casi nunca faltan en cada amanecer (sobre todo las obligaciones).<br/>Sin amigos, sin conocidos, sin seres queridos. Sin nadie, como siempre<br/>No, Visi, no. No quiero decir que alguien, que varias personas, no me quisieran, y que no me quieran hoy, como lo haces tú, sino que insistentemente cada día venía a mi memoria que yo nací sin hermanos, sin la menor ayuda de un padre a quien al principio admirar (porque ya al cumplir los seis años, le vi  tumbado en la calle caído por la borrachera), porque para mi madre, hube de acceder a ser desde infante, su sirviente, su lazarillo, sin infancia con juegos. Porque en el colegio no tenía ningún compañero y ya antes de los nueve años, era además el del mote de “loco Carioco”: ese era mi mote y mi situación entre ellos (que hasta hace poco no podía recordarme por el dolor que me producía rememoración). No es que no supiera tratarme nadie, como tantos se quejan, es que por mi parte tampoco yo aprendí a cómo se tenía que tratar a nadie. <br/>No soy un cuenta penas, ni vengo aquí a contar algunas. Es simplemente lo más abultado de la pura realidad.<br/>Y la realidad que siguió a aquella infancia, en donde conté sólo con el consuelo de Cristo, a quien quise tan generosamente como él a mí (“… porque aunque no haya cielo yo te amara…” –le decía-), fue más soledad: la soledad buscada y enseguida lograda (gracias en el aspecto material, a mi pequeño estatus económico), de ponerme a estudiar más, tras el trabajo administrativo.<br/>En aquella soledad de los veinte años, fue cuando se me fue Cristo.<br/>Y yo seguía sin saber cómo tratar a las personas adultas, y aun estaba más torpe que antes pese a mi trabajo en la oficina.<br/>Tu, mi querida Visi, no te darías cuenta, porque yo me metí por aquel entonces a maestro de pueblo, porque yo te conocí entonces de maestro, porque yo fui tu maestrillo, y fuera de allí no me veías pasear a la salida de clase; pero no sabía ser adulto.<br/>Intenté ser un buen maestro, como para mí lo fueron generosos los que me enseñaron a Cristo y las primeras ciencias, y bueno, es muy posible, que en varios aspectos, lo fuera, por lo mucho que me esforcé, y que en otros no menos importantes, no lo fuera. Yo hice lo que pude, lo que mejor pude de maestro, y lo que pude conmigo mismo.<br/>Desde entonces ha llovido mucho sobre las mismas carreteras.<br/>Últimamente me dediqué a hacer varios viajes, mucha bici y mucha marcha, solo, solo como persona, pero acompañado de mi Curro (tú me conociste cuando mi perro era Chaly).<br/>Y después de tanto llover, aun pese al consuelo de viajar, acabé en un sanatorio psiquiátrico. Dos, tres años, y los de convalecencia muy lenta, hasta la menos lenta de ahora. <br/>Durante mi convalecencia más lenta e inmediata, hube de sacrificar a Curro, el y yo solos ante un veterinario oscuro, porque ya no se podía sujetar de pié; él que tantas marchas había realizado conmigo, desde Tarifa a Bretaña, por parajes hermosos y solitarios. (¡Cómo lloré, apretado a su cuerpecito inerte!)<br/>Se me fue Curro, pero afortunadamente, enterada de mi enfermedad, siempre incubada por soledad, me vino generosamente a cuidar, mi querida Mara, mi primera chica antaño conocida, mi primera persona dialogante, mi primera y única mujer, y pronto se me quedó en visitarme, ante mi petición, no ya como novia, sino como mujer. Pero esta pareja nuestra, era y es una pareja muy tardía, muy  tarde en mí para amarla como se merece, en lo físico y en lo poético, y en como yo hubiera querido poder empezar a amar.<br/>No voy a venir ahora a hablar de Mara, porque no viene al caso incluir personas ajenas en este escrito, que no es una biografía, ni siquiera un cuento, sino una prosa larga, tan larga, tan larga, que yo también puedo hacer al final un epitafio como entre otros muchos Neruda: “Confieso que he vivido…muchas más enseñanzas y hechos de los que nunca esperé vivir”. No viene a cuento mi vida, no es un cuento, es una enciclopedia en varios tomos, como interminables, infinitos, eran los momentos en que yo me sentaba solo, a la hora de la siesta veraniega, en la cacharrería o salón bajo del Ateneo de Madrid, donde a veces tenía que bajar a hacer algo de digestión y de pequeño descanso, para volver a subir a la biblioteca, a estudiar, estudiar durante los veranos e inviernos.<br/><br/>YO SOY MI MEJOR AMIGO<br/>Es lo que he dicho antes, pero tras lo dicho creo haber dejado aclarado ahora, que no sólo soy mi mejor amigo, sino que he sido y sigo siendo, el único (sin por ello querer ofender para nada a las varias personas que quiero, me quieren, y que afortunadamente, moriré queriendo).<br/>Tras este punto, me acaban de llamar por teléfono, me he distraído de lo que venía haciendo, y al sentarme cansado ya de antemano, me veo cansado de lo que estoy haciendo (… y además está tronando, lo cual no es bueno para el ordenador que utilizo en este escribir). <br/>Yo soy mi mejor amigo (y eso más), pero resulta, que cuando tras el internamiento psiquiátrico y el poco efecto de las pastillas, empiezo a confiar y dejarme ayudar por mi Alter Ego, que al cabo no se me presentaba tan malo a lo largo de mi historia, me ocurre que cae recientemente en mis manos, el dictamen médico o diagnóstico de mi enfermedad, hecho actualmente por mi psiquiatra, tras el que me dieron al salir del hospital (y que entonces yo no entendí). La moral, la poca estima que tenía hacia mí, pese a mi egolatrismo y egoísmo, como el de todo el mundo, se me ha venido abajo. El tal informe era y es deprimente, era y es el de un enfermo crónico y muy debilitado. El resultado era y es que yo, MI MEJOR AMIGO, ERA UNA MIERDA, y esto a los 63 recién cumplidos, como para empezar con enmiendas.<br/>Tu felicitación, tu estima hacia mí, vino entonces como todo un milagro (repitiendo la máxima de que la realidad supera en varios casos a la fantasía).<br/>Me felicitabas, y me decías que había sido al menos para ti, el culpable de tu amor por la lectura, y con ella, por la escritura, con la que ahora habías ganado un premio de narrativa corta. Y me felicitabas una vez más por mi cumpleaños, sin que desde que te conocí, nunca lo hayas dejado de hacer.<br/><br/>Querida Visi: Gracias por ser mi amiga. Una amiga/o, no está para hacerte favores, como algunos tienen a dios para que le haga milagros. Una amiga tan buena como tú, está para que su amigo tome confianza en sí mismo, a partir de sus pocas o algunas cualidades, y sepa salir a flote, de tanto oleaje como hay en esta dura vida. Y para compartir un abrazo tan fuerte tan fuerte, como el que te envío.<br/><br/>P.D.- Perdona que haya sido tan extenso en mi email, pero es que yo no sé escribir corto, aunque no diga mucha cosa. Y perdona si no lo he repasado y dejado pulido y corregido después, porque al cabo tampoco es una prosa para un artículo, y prefiero la espontaneidad (que además es menos cansada que lo estiloso).   <br/><br/>]]></content><updated>2008-03-26T09:51:13.830+01:00</updated></entry></feed>
