LEE BUL, PRIMERA EXPOSICIÓN DE LA ARTISTA COREANA EN ESPAÑA
ENGLISH TEXT BELLOW
Lee Bul (1964, Yongwol, Corea del Sur) es una de las artistas más prometedoras de la joven generación de artistas coreanos surgida en los años 90, entre la que también destacan p.e. Do-Ho
Suh y Sooja Kim. Lee Bul alcanzó rápidamente fama internacional mediante sus performances y sus retadoras y provocadoras esculturas de cyborgs y monstruos. Ha expuesto tanto individual como colectivamente en importantes museos y bienales internacionales como la Bienal de Lyon (1997), la Bienal de Venecia (1999), la Bienal de Estambul (2001), en Let’s Entertain en el Walker Art Center de Minneapolis (2000), la Power Plant de Toronto (2003), el San Francisco Museum of Modern Art –SFMoMA- (2001), el Hugo Boss Prize en el Museo Guggenheim de Nueva York (1998), en el New Museum de Nueva York (2002) o más recientemente en el Museo de Arte Contemporáneo de Sydney (2004) y la Govett Brewster Art Gallery de Nueva Zelanda (2006). En el 2007 expondrá en la prestigiosa Fundación Cartier de París.
Como el propio título ya indica, Lee Bul: Aseptia recoge una
una serie de obras que desde un punto de vista visual recuerdan ambientes de asepsia al tiempo que aluden a la propia contradicción del ser humano que, en su búsqueda de la perfección y la belleza, acaba engendrando su propia putrefacción. En un plano metafórico, los prístinos cyborgs y monstruos no son más que el resultado de esa falta de compromiso del ser humano con el mundo que le rodea y que le lleva a canalizar toda su rabia hacia su propio cuerpo
La artista coreana Lee Bul es una artista interdisciplinar cuya obra ha ido evolucionando desde el performance, el dibujo y la escultura hasta la instalación y el vídeo. Bul empezó a obtener visibilidad a través de sus performances en los que, ataviada con trajes pseudo-escultóricos de apariencia extraña e incluso en ocasiones amenazante, que la convertían en una suerte de escultura viviente, abordaba aspectos relacionados básicamente con la manipulación de la identidad, tanto en sentido figurado como literal. Así, la inmortalidad, lo artificial o el cuerpo humano se convierten entonces en campos de investigación que permiten explorar la sempiterna fascinación del ser humano con lo desconocido, lo extraño e, incluso, lo monstruoso.
Como consecuencia lógica de esta búsqueda por un nuevo cuerpo capaz de albergar las contradicciones de la tecno-cultura actual, y con un telón de fondo en el que se avistan películas de serie B, dibujos animados de ciencia ficción japoneses y héroes de la mitología griega, Lee inicia una serie de esculturas tipo cyborg que constituyen un paso más allá en su reflexión acerca de los binomios cuerpo-mente, naturaleza-artificio o lo familiar y lo horrendo, y que retoma la fascinación por el mito del hombre-máquina.
Incompletas, esto es, carentes de ciertos miembros como brazos, piernas o cabezas, estas esculturas-cyborg tratan, a decir de la propia Bul, de “nuestro miedo y fascinación con lo incatalogable y lo extraño –unheimlich-“. El cuerpo humano se vuelve entonces ambiguo, irreconocible e inestable y sirve para representar lo maravilloso, que depende de la rareza y casualidad de su génesis en naturaleza.
Este mostrar más allá de las normas –monstrum- que constituye el cyborg, adquiere su contrapartida o desarrollo en las últimas obras recientes de Bul: los monstruos. A caballo entre plantas extraordinarias, criaturas prehistóricas y engendros de ciencia ficción, estas esculturas-instalación se erigen en metáfora del enigmático asexuado ser humano híbrido que personifica en su condición la perfección de la raza humana, una perfección que suspende, anula o neutraliza cualquier categoría moral o física de los sistemas de valores aceptados por nuestra sociedad. Estos monstruos informes, inestables, atemporales, barrocos y prístinos, desordenados y caóticos, de aséptica belleza blanca reflexionan en torno a la escultura clásica al tiempo que evocan elementos como virtud o heroísmo.
Al igual que las bacterias que acaban resistiendo las técnicas asépticas y que infectan la carne, el cuerpo humano acaba podrido en su incesante e insatisfactoria búsqueda. Cuando el ser humano pierde sus ideales, cuando se ha vuelto aséptico, canaliza su inconformidad hacia su propio cuerpo que poco a poco va mutilando mediante regímenes inhumanos, desequilibrios alimenticios, operaciones de cirugía estética, tatuajes y piercings en pos de un sueño inalcanzable.
La exposición en Salamanca traza un recorrido por algunas de las obras más significativas de esta joven artista coreana en los últimos siete años.
The Korean artist Lee Bul is an interdisciplinary artist whose work has been evolving from the performance, the drawing and the sculpture to the installation and the video. Bul began to obtain visibility through its performances in which, adorned with pseudo-sculptures suits of strange and even sometimes threatening appearance, that turned it a type of living sculpture, it approached aspects related basically to the manipulation of the identity, in sense as much appeared as literal. The immortality, artificial or the human body becomes then investigation fields that allow to explore the everlasting fascination of the human being with the stranger, strange it and, even, the monstrous thing. Like consequence logical of this search by a new body able to lodge the contradictions of the present techno-culture, and with a drop curtain of bottom in which films of b series have an interview, cartoons of Japanese science fiction and heroes of Greek mythology, Lee initiates a series of sculptures type cyborg which they beyond constitute a step in his reflection about the binomials body-mind, nature-artifice or the relative and the horrible thing, and that retakes the fascination by the myth of the man-machine one. Incomplete, this is, devoid certain members like arms, legs or heads, these sculptures-cyborg deal with, to say of the own Bul, “our fear and fascination with the no associate things are so strange for us- “. The human body becomes then ambiguous, unrecognizable and unstable and serves to represent the wonderful thing, that depends on the peculiarity and chance of its genesis in nature. This to show beyond the norms - monstrous- that constitutes cyborg, acquires its counterpart or development in last recent works of Bul: the monsters. It´s a work between rare plants, engenders prehistoric creatures and of science fiction, these sculpture-installation are elevated in metaphor of the enigmatic with no sex to be human hybrid that personifies in its condition the perfection of the human race, a perfection that suspends, it annuls or it neutralizes any moral or physical category of the systems of values accepted by our society. These monsters unstable, no time, baroque and pristine, disordered and chaotic information, of aseptic white beauty reflect around the classic sculpture to the time that evoke elements like virtue or heroes. The exhibition in Salamanca shows the last draws up to a route by some of the most significant works of this young Korean artist during the last six years.
Lee Bul (1964, Yongwol, Corea del Sur) es una de las artistas más prometedoras de la joven generación de artistas coreanos surgida en los años 90, entre la que también destacan p.e. Do-Ho
Suh y Sooja Kim. Lee Bul alcanzó rápidamente fama internacional mediante sus performances y sus retadoras y provocadoras esculturas de cyborgs y monstruos. Ha expuesto tanto individual como colectivamente en importantes museos y bienales internacionales como la Bienal de Lyon (1997), la Bienal de Venecia (1999), la Bienal de Estambul (2001), en Let’s Entertain en el Walker Art Center de Minneapolis (2000), la Power Plant de Toronto (2003), el San Francisco Museum of Modern Art –SFMoMA- (2001), el Hugo Boss Prize en el Museo Guggenheim de Nueva York (1998), en el New Museum de Nueva York (2002) o más recientemente en el Museo de Arte Contemporáneo de Sydney (2004) y la Govett Brewster Art Gallery de Nueva Zelanda (2006). En el 2007 expondrá en la prestigiosa Fundación Cartier de París. Como el propio título ya indica, Lee Bul: Aseptia recoge una
una serie de obras que desde un punto de vista visual recuerdan ambientes de asepsia al tiempo que aluden a la propia contradicción del ser humano que, en su búsqueda de la perfección y la belleza, acaba engendrando su propia putrefacción. En un plano metafórico, los prístinos cyborgs y monstruos no son más que el resultado de esa falta de compromiso del ser humano con el mundo que le rodea y que le lleva a canalizar toda su rabia hacia su propio cuerpo
La artista coreana Lee Bul es una artista interdisciplinar cuya obra ha ido evolucionando desde el performance, el dibujo y la escultura hasta la instalación y el vídeo. Bul empezó a obtener visibilidad a través de sus performances en los que, ataviada con trajes pseudo-escultóricos de apariencia extraña e incluso en ocasiones amenazante, que la convertían en una suerte de escultura viviente, abordaba aspectos relacionados básicamente con la manipulación de la identidad, tanto en sentido figurado como literal. Así, la inmortalidad, lo artificial o el cuerpo humano se convierten entonces en campos de investigación que permiten explorar la sempiterna fascinación del ser humano con lo desconocido, lo extraño e, incluso, lo monstruoso.
Como consecuencia lógica de esta búsqueda por un nuevo cuerpo capaz de albergar las contradicciones de la tecno-cultura actual, y con un telón de fondo en el que se avistan películas de serie B, dibujos animados de ciencia ficción japoneses y héroes de la mitología griega, Lee inicia una serie de esculturas tipo cyborg que constituyen un paso más allá en su reflexión acerca de los binomios cuerpo-mente, naturaleza-artificio o lo familiar y lo horrendo, y que retoma la fascinación por el mito del hombre-máquina. Incompletas, esto es, carentes de ciertos miembros como brazos, piernas o cabezas, estas esculturas-cyborg tratan, a decir de la propia Bul, de “nuestro miedo y fascinación con lo incatalogable y lo extraño –unheimlich-“. El cuerpo humano se vuelve entonces ambiguo, irreconocible e inestable y sirve para representar lo maravilloso, que depende de la rareza y casualidad de su génesis en naturaleza.
Este mostrar más allá de las normas –monstrum- que constituye el cyborg, adquiere su contrapartida o desarrollo en las últimas obras recientes de Bul: los monstruos. A caballo entre plantas extraordinarias, criaturas prehistóricas y engendros de ciencia ficción, estas esculturas-instalación se erigen en metáfora del enigmático asexuado ser humano híbrido que personifica en su condición la perfección de la raza humana, una perfección que suspende, anula o neutraliza cualquier categoría moral o física de los sistemas de valores aceptados por nuestra sociedad. Estos monstruos informes, inestables, atemporales, barrocos y prístinos, desordenados y caóticos, de aséptica belleza blanca reflexionan en torno a la escultura clásica al tiempo que evocan elementos como virtud o heroísmo.
Al igual que las bacterias que acaban resistiendo las técnicas asépticas y que infectan la carne, el cuerpo humano acaba podrido en su incesante e insatisfactoria búsqueda. Cuando el ser humano pierde sus ideales, cuando se ha vuelto aséptico, canaliza su inconformidad hacia su propio cuerpo que poco a poco va mutilando mediante regímenes inhumanos, desequilibrios alimenticios, operaciones de cirugía estética, tatuajes y piercings en pos de un sueño inalcanzable.
La exposición en Salamanca traza un recorrido por algunas de las obras más significativas de esta joven artista coreana en los últimos siete años.
The Korean artist Lee Bul is an interdisciplinary artist whose work has been evolving from the performance, the drawing and the sculpture to the installation and the video. Bul began to obtain visibility through its performances in which, adorned with pseudo-sculptures suits of strange and even sometimes threatening appearance, that turned it a type of living sculpture, it approached aspects related basically to the manipulation of the identity, in sense as much appeared as literal. The immortality, artificial or the human body becomes then investigation fields that allow to explore the everlasting fascination of the human being with the stranger, strange it and, even, the monstrous thing. Like consequence logical of this search by a new body able to lodge the contradictions of the present techno-culture, and with a drop curtain of bottom in which films of b series have an interview, cartoons of Japanese science fiction and heroes of Greek mythology, Lee initiates a series of sculptures type cyborg which they beyond constitute a step in his reflection about the binomials body-mind, nature-artifice or the relative and the horrible thing, and that retakes the fascination by the myth of the man-machine one. Incomplete, this is, devoid certain members like arms, legs or heads, these sculptures-cyborg deal with, to say of the own Bul, “our fear and fascination with the no associate things are so strange for us- “. The human body becomes then ambiguous, unrecognizable and unstable and serves to represent the wonderful thing, that depends on the peculiarity and chance of its genesis in nature. This to show beyond the norms - monstrous- that constitutes cyborg, acquires its counterpart or development in last recent works of Bul: the monsters. It´s a work between rare plants, engenders prehistoric creatures and of science fiction, these sculpture-installation are elevated in metaphor of the enigmatic with no sex to be human hybrid that personifies in its condition the perfection of the human race, a perfection that suspends, it annuls or it neutralizes any moral or physical category of the systems of values accepted by our society. These monsters unstable, no time, baroque and pristine, disordered and chaotic information, of aseptic white beauty reflect around the classic sculpture to the time that evoke elements like virtue or heroes. The exhibition in Salamanca shows the last draws up to a route by some of the most significant works of this young Korean artist during the last six years. 




