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Darkaaaaargh! :: Lisboa-Dakar 2005
La aventura contada en vivo
Acerca de
Estoy en el Dakar 2005. De novato. Si no me toño y me mandan para España, y siempre que llegue al enlace por satélite, todos los días te voy contando cómo afronta un apasionado del motor su primer raid de raids.
Sindicación
 
El duro regreso a la realidad
Ayer sobrevolé en apenas cuatro horas la ingente porción de África que tardamos quince días en recorrer. Y visto desde arriba, el desierto es tan tan tan grande, que me ahora me parece una locura habernos metido con el coche por ahí dentro. Un átomo de chapa en un mar de arena. Sobrecogedor.

Poco a poco, la pantalla del Airbus se iba comiendo la línea que nos separaba de Madrid. Sobre las nubes un sol de escándalo. Bajo ellas, la gente hablaba de que estaba nevando (!)

Y efectívamente, no nevaba pero rondabamos el cero. Codés vino a buscarme, y en a la salida del parking llegó el contacto con la dura realidad. En mi bolsillo sólo había francos cefas, gubias, dirhams y un billete de cincuenta pavos. El ticket era de 60 céntimos. La máquina no tenía tanto cambio. El señor de la caja no me quería dar monedas. "¿tiro la valla, caballero?". Él con cara de perro "yo sólo le infonnmo de que va a pagar cien pesetas con ocho mil y pico, y ejque me deja sin cambio". €n fin.

Después de quince días sobre un coche que es como un camión con un puesto de conducción situado a un metro sobre el suelo, coger mi Golf es como bajarse a una patineta. El tráfico de Madrid, petado. Las incorporaciones, de asustar.

Nada más llegar a casa, suena el telefonillo. Diez segundos de zumbador. Veinte segundos de zumbador: es mi usurero del garaje. Le bajo la pasta del mes. 115. Como sólo tengo 120, espero mis cinco. Y percibo sutímente que no hace amago de soltarlos.
-"Ah, que te iba a decir; que como no te subí el año pasado, este año son 120". Tócate las narices.

Vuelvo a casa y noto un estrépito gástrico insoportable. Todo lo que no me ha pasado allí abajo, me pasa ahora en casa. Tengo una descomposición de c*g*rs*.

A la mañana siguiente, sin pegar ojo porque no tengo un generador ahí al lado sonando, una moto acelerando y un V8 a fondo, cojo la moto par ir a trabajar. Olvido llevar un trapo y como lleva quince días parada, está cubierta de hollín. Con una toallita húmeda, trato de limpiar el sillín y sólo creo una pasta infecta. Fantástico. Le doy al starter y no arranca. Insisto y no arranca. Me cago en todo y no arranca. Consumo la batería y estamos igual. Me tiro por la cuesta de casa y nada. ¡Qué pasa!!!!!!!. Me bajo y resulta que quité la pipeta de la bujía por si entraban a robármela... soy así de listo.

Llego al trabajo. Descargo los cuatro gigas de fotos de mi portátil. Le quito el plástico transparente con el que lo había forrado, lo reinicio y plas!. Pantallazo azul. Lo reinicio veinte veces y veinte veces igual. Me he cargado la cámara y ahora el portátil. Qué alegría.

Viva el 2006!!!!
 
Alegria desbordada
La especial de esta maniana ha servido para que lucirse ante la galeria, disfrutar al volante como un ninio y compartir zona de podium con todos los que han llegado hasta aqui.

100 kilometros de arena buena parte de ellos sobre playa con el pie a tabla y sin que el Seprona te persiga, han dado paso a la imagen mas esperada, a la instantanea que todos quieren tener: el lago Rosa. Hay que echarle imaginacion para ver rosa el color marron de esta enorme salina en el interior de la costa, pero el caso es que nadie dice lo contrario y la vemos todos rosada...

Un gentio impresionante e inesperado, toma la ribera este y hace pasillo hasta llegar al podium. Todos tendran su minuto de gloria, absolutamente todos. La maestra de ceremonias -un piv'on de France 2- nombrara a cada uno, recordara su posicion y le ofrecera el microfono para que salude a la familia, los amigos o los desaparecidos.

Eficaces super equipos y humildes moteros cuya ropa se ha ajado tras 16 dias, comen juntos en el vivac mas deseado y del que menos apetece irse.

El dia termina con intercambio de sonrisas, telefonos, camisetas, emailes y deseos para el proximo Dakar. Muchos dicen que no volveran nunca. Les veremos el anio que viene.

Besos a todos!


PD. No me creo que lo hayamos logrado sin graves percances, pero los cinco coches del equipo Toyota KXR hemos terminado enteros. Aunque el raid se acaba hoy, aun habra tiempo para subir fotos desde Espania, responder posts y aniadir alguno. Dejaos caer por aqui algun que otro dia!

Nos vemos pronto.
Gali
 
Daaakar! Daaaakar! Daaaakar!
A las tres de la tarde, hemos llegado a los arrabales de Dakar. El suenio se ha cumplido y solo kilometros de arrabales nos separan del hotel Le Meriden donde culmina tradicionalmente la prueba.

Dias atras me habia preguntado por que Thiery Sabine se quedo con esta ciudad y no con otra, porqu'e le cautivo en la forma que lo hizo despues de conocer Africa en profundidad. La respuesta se ha revelado con claridad: ningun otro lugar es capaz de aglutinar todas las realidades de este continente de una sola tacada.

Si durante todos estos dias he percibido las timidas posibilidades de Marruecos bajo la presion asfixiante del Islam, la pobreza extrema de Mauritania o la alegre humildad de Mali y el interior de Senegal, en Dakar todo se junta a modo de batidora. Un trafico caotico y destartalado choca con una ley que obliga a que todos los coches de nueva matriculacion no tengan mas de cinco anios. Furgonetas Berliet destartaladas compartiendo asfalto con Lexus y Audis. Chiquillos descalzos que caminan por la mediana de una autopista sin ningun mantenimiento, son reclamados por madres guapisimas que compran fruta junto a otras cubiertas por el velo. Una boda de blanco y toda la pompa occidental se hace las fotos con el mar de fondo frente a una mezquita.

De entre todas las ciudades que hemos recorrido, Dakar es la que mayor actividad comercial parecio acoger en su dia. La presencia francesa es muy clara y la importancia que tiene ser el unico centro de negocios en cuatro mil kilometros alrededor, tambien se nota. Sin embargo, en las grandes avenidas con edificios de los setenta se amontonan toneladas de basura como en Kayes. El alumbrado de las calles es pauperrimo, pero ah'i estan todavia kilometros de iluminacion navidenia absolutamente exagerada. Y frente a la residencia presidencial, cerca de la plaza de la Concordia y con aspecto de Palacio de Liria, una familia prepara la cena en una choza con cuatro palos y una cazuela.

La presencia del oceano en la ciudad sirve para lo bueno y lo malo. La zona turistica del parque de Le Madeleine, mira hacia un majestuoso faro mientas que el puerto cobija a la mafia al estilo marselles. Y al mismo tiempo el paseo maritimo que circunvala a Dakar esta deseando ser paseado, repleto de palmeras, restaurantes y hoteles de lujo.

Alguien me dijo que imaginara Dakar como la aldea mas grande que se me ocurriera, destartalada y llena de basura pero puesta en vertical en lugar de horizontal. Algo de cierto hay en esta ensoniacion, y de nuevo pienso en que nunca el colonizador debiera haber abandonado a su suerte al colonizado.

El caso es que aqui estamos, cansados y medio insolados pero contentos como nunca por haber recorrido casi 10.000 kilometros casi siempre sin asfalto bajo las ruedas. Ademas como era de prever, nuestro piloto oficial Xavi Fog se ha marcado un Dakar impecable y termina segundo en su categoria, con un Land Cruiser muy proximo a la serie que se ha dejado mimar por el piloto mas fino que conozco cuanto peor se pone el terreno. La gente nos hace fotos, los turistas nos saludan y qu'e demonios, hasta nos gusta ser un poco protagonistas de esta historia.

Maniana, kilometros de playa hasta alcanzar el lago rosa. Que gozada!
 
De regreso a la marathon
Al final los rumores de problemas politicos en Guinea por el paso de la caravana del Dakar se han quedado en eso; rumores. Asi que despues de dar vueltas por Senegal un día antes de la entrada oficial de la carvana, nos hemos encontrado en el segundo punto de control con los participantes oficiales.

La etapa de hoy no ha tenido asistencias y de nuevo ha diezmado al personal. VW incluso ha perdido un coche, los Schlesser estan sujetos con bridas y los pocos moteros que aún continúan por aqui, caminan con el culo de lado sobre el asiento porque ya no pueden más. Casi mil kilometros han separado Kayes de Bamako y Tambacounda.

Mañana si no hacemos nada malo, estaremos en Dakar.
Hoy me echan de la sala de prensa antes. Me voy. Mañana os escribiré mucho más y muy bonito. Entre las historias que vienen, de como me atacaron unas abejas para escarnio de los nativos en un poblado senegales. Antologíco.

Besos a todos y gracias por estar ahí!

PD. Hoy será el último dia que escribiré debajo del ala de un Antonov, en el vivac, en medio de un aeropuerto de tercera y con una capa de arena y repelente de insectos total. Qué pena!
 
El inadaptado hombre blanco
Durante nuestro exodo -obligado, ojo- de la carrera por el supuesto problema en Guinea con los periodistas, decidimos entrar en Senegal para cruzarnos con la carrera al dia siguiente, cuando la caravana hubiera salido de Labe.

Asi que con el mapa en la mano y una ligera idea de por d'onde podria pasar la caravana, decidimos instalarnos en el pintoresco pueblo de Kudogu. Riberenio del rio Zambia, el pueblito en cuestion parecia responder a todo lo que uno se esperaba de una aldea senegalesa. Las calles de tierra roja -laterite-, sus chozas de barro redondas con su techo de paja reunidas en circulo, un hotelito de lo mas limpio y sobre todo, un claro cartel pintado a brocha que decia que alli, habia internet (?)

Asi que tan felices porque en este rincon del mundo hubiera conexion, nos lavamos la cara en el hotelito y mas hinchados que un ocho por estar felices bajo los baobabs, nos fuimos para alli. Los lugarenios muy arreglados como dicta la costumbre en Senegal, nos saludaban gentiles. Chicas preciosas cruzaban timidas sus miradas. Los chiquillos nos pedian caramelos, que gustosamente les regalabamos. El hombre blanco con patina de explorador parecia adaptarse a la perfeccion a la selva, ordenador portatil en mano.

De repente, las risas de la gente dejaron de referirse a los juegos de los chavales. Los propios chavales dejaban de jugar. Los protagonistas estaban en nuestras cabezas: un enjambre de avispas nos rondaba la cabeza. Todavia se me ponen los pelos como escarpias. La tranquilidad de los manotazos se convirtio en violencia contra nuestra coronilla. Tal leche me llegue a pegar que doble la patilla de las gafas. Aunque las hubieramos dejado tranquilas, ellas seguian creciendo en numero. Nos echamos a correr calle arriba en busca del coche. Las mujeres reian. Los chiquillos reian. El pueblo entero se partia el mismismo viendo huir despavoridos a los blanquitos enciscados con las avispas. Monumental.

El coche que parecia no estar donde lo dejamos, aparecio tras una estela de polvo. De los tres implicados, a mi colega Javi de Motor16 le picaron, de mi se alejaron por animal y a Ramirez de TT Magazine le respetaron por mor del spray anti bichos. Buffff, que susto.

Atropelladamente arrancamos el Toyoton. Casi salgo de lado en busca de un lugar de refugio. Aun se escuchan las carcajadas del pueblo de Kudogu. Y encima, no funcionaba internet.
 
Problemas para la caravana
Hasta dentro de un día no voy a poder publicar nada. Escribire todos los dias para o perder el hilo del raid, pero las proximas dos etapas parecen no ser seguras al cien por cien y la organizacion de Toyota prefiere llevarnos mas al norte hasta encontrarnos con la carrera en Tambakounda.
Estas cosas siempre suelen ser mas exageradas que otra cosa, pero ante la duda y con 17 prendas rondando por Africa, mejor hacer caso.

El mapa de Michelin indica pistas sin conformar y vias que pueden estar ahi o no en funcion del tiempo. Asi que aunque no estemos dentro de la carrera, los proximos dos dias promenten de nuevo emociones fuertes porque ademas, las noches no van a tener vivac, cena, herramientas o internet.

Dakar, estás ahí al ladito!
 
350 kilometros
Hoy hemos amanecido en el sur de Mauritania y nos vamos a acostar en el norte de Mali. Lejos de ser una distancia larga, entre Kiffa y Kayes hay mucho mas que 350 kilometros de pistas descarnadas. Esta etapa marca el final del desierto y el principio de la sabana, marco del africa negra que nos acompaniara hasta llegar a Dakar.

El gradual cambio de mentalidades, gentes y naturaleza, la he podido
constatar solo con descargar las fotos del dia y ordenarlas por fecha de modificacion. Hostilidad frente a alegria. Descorazonadora miseria frente a una humildad bien llevada. Mientras las ninias mauritanas jamas se cuidan el pelo, las de Mali lo cuidan con trenzas. Cuando las casas son en el norte de cemento y conchas de mar, aqui estan lucidas con barro y pinturas de llamativos colores. Tampoco hay luz electrica, agua o alcantarillado, pero algo hay en esta zona de Africa que la hace mas amable. Creo que el que haya por fin algun arbol bajo el que cobijarse, o que el ganado tenga tambien algo que pastar, tiene mucha culpa. Lo mismo que los lagos que hemos encontrado en el camino e incluso algunas modestas plantaciones de maiz.

Permeable al cien por cien, la frontera de Mali no tiene el mas minimo
atrezzo. Uno entra a traves de los centenares de pasos que se entrelazan en la sabana, y para cuando quiere darse cuenta una carretera asfaltada le lleva hasta la capital. Si uno no se presentara en el aeropuerto con su pasaporte, nadie sabria nunca que estuvo aqui.

Para rematar la noche, he visitado Kayes junto a dos amiguetes que he conocido en el Dakar. Son dos experimentados aventureros de esos de los que uno se fia desde el primer momento. A bordo de un destartalado R12, nos hemos acercado a esta curiosa ciudad que nunca debio ser abandonada a su suerte. Y es que bajo toneladas de basura, se esconde una capital colonial francesa llena de simbolos y construcciones bien familiares para un europeo.
El contexto y la extremada amabilidad de los locales, hacen que un paseo por su caotico zoco se convierta en una experiencia inimaginable. Hasta la fecha solo he mirado al ombligo de Europa, pero tras chapurrear frances con gente de por aqui, empiezo a entender muchas cosas.

Ademas de acabar con mi espalda y mi estomago -hoy me ha tocado en el asiento de paqueteria y el Malarone empieza a hacer su trabajo contra la malaria- los 350 kilometros de sabana me han hecho pensar en que la peor de las miserias que conocemos por alli arriba, resultarian de un lujo incomprensible para los habitantes de los poblados que hay por aqui.

Concluyo con el parte de danios de nuestro Land Cruiser dorsal 937: escape triturado por completo, el diferencial central llorando algo de aceite y los topes de la suspension a punto de desaparecer. Nada grave si se tiene en cuenta que no hemos vuelto a rajar ruedas y que los amortiguadores parecen aguantar. El motor canta mejor cada dia y el interior ya tiene ambiente en tonos barro con envoltorios de chucherias. Justo lo esperable.
 
El alimento de los campeones
Muchos de vosotros, amigos y amigas, pensais que voy a regresar a Madrid hecho una silfide, acuciado por los peligros, angustiado por las aventuras con mala pinta u hecho un toro a base de sacar arena bajo el coche. Pues no os enganieis. Aqui se pasa de todo menos hambre.

La jornada suele comenzar a las cuatro y media de la maniana. Como puedes sales de la tienda de campania y sin quitarte las leganias, te arrastras con tu uniforme hacia el vivac. El uniforme es un forro polar barato y el vivac es una especie de patio formado por grandes jaimas. Y ahi empieza uno a comer. El desayuno esta compuesto por zumo, cafe o colacao, pan con mantequilla, mermelada o nutella. Cereales para el que quiera, huevos revueltos y jamon de york, queso frances de varias clases y algunos dias, hasta crepes deliciosos. Por supuesto, coges de todo porque con el frio que has pasado en la tienda tu cuerpo pide energia aunque lo que me sobre sea material 'de quemar'.

Antes de abandonar la cola, coges tambien tu 'racion de supervivencia' que como su nombre indica, es para super vivir. Que levante la mano aquel que todos los dias se papea un trozo de turron del duro, patatas fritas, foie gras, datiles, cacahuetes, un platano, dos mandarinas, una ensalada de Isabel, un par de galletas energeticas... y UN BRICK DE LECHE CONDENSADA. Como la gusa es universal, en cuanto empieza uno en el coche a comer algo de esa bolsa, todos los demas le seguimos con fruicion. Asi estamos de flamencos.

Por la noche como tienes la idea de que no has comido porque no te has despegado del backet en todo el dia, corres de nuevo al vivac. Alli te espera una rica cena con todo el pan que quieras -local y delicioso-, sopa caliente, un hojaldre relleno, algo de pasta con queso y tomate, pollo, cus cus... vamos, que continua la fiesta.

Luego si el dia se presta, lo completas charlado con corredores, colegas periodistas o gente de la organizacion alrededor de una cervecita en el improvisado bar bajo el ala de un Antonov tan desfasado como hablar de la URSS.

Por todo lo dicho, no aceptare criticas sobre mi estado fisico.
 
La triste historia que se repite
Estabamos repostando en la carretera de la esperanza, a medio camino entre Nouakchott y Kiffa, cuando la noticia nos ha llegado de sorpresa. Dakar anuncia la muerte del piloto australiano Andy Caldecott en el kilometro 250 de la etapa. Un tramo rapidisimo en la sucesion de llanos duros y dunas de arena batida que ha vuelto a hacer estragos tan gordos como este.

Nosotros hemos tenido un par de enganchadas con la arena tan brutales que hemos decidido abandonar la ruta de carrera y tirar por la de las asistencias de los equipos. Y aun asi, acabamos de llegar al vivac. El ambiente esta muy enrarecido. La muerte ha vuelto a visitar al colectivo mas debil de los corredores de la prueba y con tan mala fortuna que ha coincidido con el paso de la caravana por el monumento erigido a Meoni, muerto el anio pasado.

Los talleres vuelven a mostrar a las ocho y media de la tarde, su cara mas dantesca. Nadie a entrado todavia en BMW, solo un VW lo ha hecho. Nissan sigue a la espera. Los buggies de Schlesser sigen sin dar seniales de vida. El Dakar se pone cuesta arriba y por suerte, nosotros seguimos por aqui.

 
Tabien van a Dakar
No he comentado nada hasta hoy porque cuando sucedio la primera vez, supuse que no seria la ultima. El otro dia, en el enlace de la cuarta etapa entre Er Rachidia y Ouarazazate, paramos en un bareto de carretera marroqui para tomar una cocacola y picar algo de la racion de supervivencia. Fuera, una terraza magnifica esperaba a los turistas que durante el dia nos habiamos encontrado por el camino. Sus banios por cierto, eran como un autentico palacio. Increible. El caso es que mientras estabamos fuera, va y se para un dos caballos frente a nuestra mesa. La matricula es alemana y comienza el cachondeo. De su interior sale el autentico doscaballista aventurero, alto, barbudo y fuera de todo convencionalismo. Del lado del acompaniante, una mujer tambien de unos cincuenta, gordita y sonriente. Desenfundo la camara y me acerco para saludarles. Me cuentan que vienen de Dakar y que van camino de Berlin. El tiene mucho tiempo libre y su esposa es profesora universitaria, por lo que disponen de semanas enteras para hacer estos viajes. Que pareja tan feliz. Han recorrido con su dos caballos toda europa, parte asia, han llegado hasta la tierra del fuego y ahora se han metido con Africa. Este primer viaje es una toma de contacto de mes y medio. Mas adelante, va a arreglar el dos caballos 4x4 que tiene el Alemania y se va a pensar muy mucho meterlo por sitios que no quiero ni imaginar. Me pide que si puede poner una pegatina en el Toyoton y por supuesto le digo que si y que la foto no puede faltar. Ahi estoy con mi colega. Se marcha recordandome lo confortable que es. Y seniala con el dedo una pegatina de Land Rover. 'tengo tambien uno, pero prefiero esto'

Ayer en Atar me dirijo temprano a la salida de la etapa. Por una carretera vacia, la primera de las tres que tiene Mauritania, veo a lo lejos a una pareja de occidentales a lomos de DOS CICLOMOTORES. Se paran tambien en la salida de la etapa, a un lado de la carretera donde sale una pista pedregosa y me acerco a ellos. Efectivamente, los muy freaks van de Paris a Dakar en una Mobilette del 80 y una Peugeot tipo Motovespa Vale, tambien de cuarenta y nueve. El equipaje lo lleva esta ultima, en un par de bidones de agua pequenitos. Sobre ellos dos cubiertas por lo que pueda pasar. Y con cascos abiertos, CON UN PAR. Salieron de Paris en octubre y no saben cuando llegaran a Dakar. De hecho, que narices, les extrania que les pregunte por el tiempo. Paran donde sea y llegan hasta donde pueden. Han gripado un par de bielas pero llevan recambio. Y como los cilindros de los scooters son mas pequenios que un botellin de agua, uno se lleva el recambio en la chupa. Que pavos!

La ultima historieta me la he encontrado en la pauperrima Nuakchott. Tocando el claxon mas alto que los nativos y en una caravana abierta por un Mercedes 250 del anio sesenta y pico, una docena de zumbados ingleses se disputan dominar el trafico en una ciudad caotica donde no hay matriculas ni seguros y los coches que tienen faro -si si, faro, uno solo- son minoria. Son los Desert Beagles. Solo he podido hablar con ellos por la ventanilla del taxi que me llevaba hacia la zona de prensa del aeropuerto, pero el rollo es muy british y merece un buen brujuleo. Cojes mil libras, te compras un coche de quinta mano y tira millas hasta Dakar. No se cuantos empezaron, pero hasta aqui han llegado el susodicho Mercedes, un BX de gasoil, un Cherokee cuatro mil de los primeros, un Explorer del tiempo, por supuesto un Land Rover viejo como el sol, un Audi 5000 avanta rallyesynchro -el 100 de aqui pero americano, a saber de donde ha salido... y un Citroen AX mil cien. Sobre los capots llevan ruedas de desguace, eslingas enrolladas por el paragolpes y un buen tocho de adhesivos de los negocios de los colegas, como debe ser.

No creo que sean los ultimos chalados que me encuentre por el camino. Asi que dejo abierto este post a nuevas actualizaciones. Por cierto, si las cosas mejoran en el avion de comunicaciones y Globecast abre el canuto de una vez, empezare a subir fotos. Bieeeeeeeen
 
Ecuador
Ademas de reponer fuerzas despues de luchar contra la arena y la ignorancia sobre la conduccion en arena, ducharse como debe ser, afeitarse y ponerse ropa limpia, la jornada de descanso sirve para planificar la estrategia de aqui al final de la carreral. Ayer el trazado volvio a diezmar el censo de participantes y las estampas de talleres en el vivac con los mecanicos esperando aburridos la llegada de sus coches eran generalizadas. De hecho a las seis de la tarde solo habian llegado 34 motos, 20 coches y 5 camiones y como sabeis, hasta el mismisimo Sainz sufrio de lo lindo y tuvo que volverse al punto de inicio para arreglar su VW justo despues de salir.

Cruzar el rio Niger significa decirle adios al desierto y llegar al 'Africa Negra'. Una parte de la prueba mas humana con las mecanicas pero mas dura psicologicamente para los pilotos. Justos de fuerzas y con poca compania de otros participantes, sobrevir para ellos esta semana va a ser muy dificil. Para colmo la temperatura comienza a pasar de los treinta grados y la amenaza de que el maldito mosquito anofeles te pique y te infecte de malaria, crean ya huestes de paranoicos entre las que me encuentro.

El polvo clarito de las etapas se tornara a partir de maniana en rojizo. Y la pobreza seguira in crescendo camino tropico. Hay que echarle un punto mas de arrojo. Alla vamos.
 
El misterioso hotel Sabah
El misterioso Hotel Sabah

Ayer por la tarde nos instalamos en un hotel de las afueras de Nuakchott para celebrar
la jornada de descanso. Situado a unos escasos metros del mar, tuvo en tiempos un esplendor del que ya no queda nada. Alrededor de un bulevar central, una docena de bungalows con el techo de paja dan paso a un edificio mas grande situado justo en la playa. Cuando entrabamos con los coches, todo indicaba que iba a ser un oasis europeo en medio del desastroso panorama de la ciudad. Craso error.

Regentado, por decirlo de alguna manera, por una variada seleccion de lugarenos sin preparacion alguna, el Hotel Sabah esconde una historia de abandono precipitado que me fascina. Por el tipo de construccion, su carpinteria de pvc, television digital terrestre en las habitaciones, acondicionadores lg -con el logo nuevo- e incluso las sillas del comedor, no deberia tener mas de cinco u ocho anios. Sin embargo, algo falla se mire por donde se mire. El cemento se descarna bajo nuestras botas. Los techos de paja estan parcialmente hundidos. Los cristales y las cortinas, sucias. Algunos muebles rotos se reaparte por aqui y por alla. Donde habia lamparas, hoy hay fluorescentes sin carcasa...

Vale que Nouakchott no aspira a ser un lugar de interes turistico. Bastante tiene con sobrevivir a si misma, pero detras de este desolado centro de vacaciones estoy convencido de que hay algo muy turbio. Google informa de que el ultimo golpe de estado tuvo luga en 2003 con motivo de la subida estratosferica del precio del pan. Y justo en aquel mes de junio, creo que la gerencia francesa de este lugar puso pies en polvorosa. A cambio, una docena de sujetos lo ocuparon y sin mas, siguen ofreciendo fonda sucia y polvorienta donde deberia haber lujo y asepsia a la europea.

Todavia nos queda un dia entero en el Hotel Sabah. Me queda por conocer la piscina destruida, la sala de convenciones por cuyas ventanas aun se deja ver una veleda con un cuadro de doble entrada bajo un enunciado de tipica autoayuda empresarial -'no antepongas lo prioritario a lo urgente'- y echar un ojo al Citroen Evasion que agoniza junto a la recepcion desde que dejo de ser el shuttle de la clientela.

Menudo sitio, companieros.
 
Arena... de la mala
Si hace un par de dias me alegraba de haber conocido este nuevo elemento, ayer lo maldije hasta lo más profundo. Por primera vez para nosotros, un dia se nos ponía cuesta arriba pero de la buena, con varias enganchadas en la arena, mucha pala, empujones al coche, equipajes metidos y sacados veinte veces del maletero... y un rosario de mala uva, arena hasta en los calzoncillos y cansancio general.

De la pobre Zouerat, salimos sin prisa hacia la siguiente etapa a través primero de pistas rapidas. La idea de hacer una etapa cómoda parecía clara, hasta que un error de navegación
nos llevó hacia un bancal de arena. Me tocaba a mí tirar de volante, y libré hasta en dosocasiones de empanzarme hasta el diferencial como los otros coches del equipo. Con planchas,
eslinga y alegría, los sacamos. Eran las diez de la mañana.

A partir de la una, el bancal de arena comenzaba a ser preocupante. Ya era pleno desierto. La berbena en una duna era respetable. Varios camiones atascados, coches, asistencias...y
nosotros también. De ahí hasta las seis de la tarde, enganchones a cada momento. Infernal.

El viaje hacia el sur continúa incrementando el nivel de pobreza. Entre Zouerat y Atar, en los extremos de Mauritania, sólo hay una pista sin conformar. La misma en la que nos vimos atrapados. Y entre medias, una aldea llamada Choun con el único surtido de gasolina. Pone
TOTAL en una sábana y el mecanismo es una bomba manual sumergida en un bidón. La luz de un triste fluorescente, proviene de la única placa solar del pueblo. Las construcciones de barro
son cubículos donde refugiarse al fuego. Las puertas de las casas, puertas de armario... Tres horas más nos lleva recorrer los 70 kilómetros que separan el pueblo de Atar. Un infierno
de pista destrozadora a base de toulé ondulé que afloja todos los tornillos imaginables.

Al final, llegamos a Atar. Una calle larga flanquada por gasolineras que sólo funcionan cuando llega el Dakar y un par de docenas de comercios y talleres desoladores. EStán abriertos. Es tarde y no puedo ni con mi alma. Voy a montar la tienda y a sobar lo que me deje el generador que me taladra la oreja ahi al lado. Buenas noches.
 
Paquitos
Los paquitos son la auténtica sal del Dakar. Está muy bien ver en la Eurosport las espectaculares tomas aéreas de Sainz o Peterhansel a tabla por las infinitas pistas de Mauritania, pero lo que no dicen es que no madrugan, se ventilan la etapa por lo general antes de comer, y solo han de descansar hasta el dia siguiente.

A diferencia de ellos, los Paquitos –con mayúscula, leñe- llegan cuando ha caido el sol. Tienen generalmente la moto –porque es mas barata que el coche- sujeta cada día que pasa con más y más trozos de cinta americana y bridas de electricista. Y cuando llegan sin comer nada más que unos dátiles, se duchan como pueden, sacuden la chupa y desmontan con su mecánico la burra tuerca por tuerca. Además no se puede perder ninguna, porque suelen ir justos de recambio y lo que quieren es llegar a Dakar para contarlo ¡con un par!
Hoy los Paquitos la han gozado. Han podido correr mucho, disfrutar de una especial no muy corta y muchos de ellos, ducharse y comer al filo de las tres de la tarde. A todos ellos, mis sinceras felicitaciones.

PD. Entre los Paquitos deluxe, hay un paisano riojano que se llama Manolo García. Corre con una BMW dorsal 178, esta el 154 en la general y tiene cuerda para rato. Aúpa!
 
El final de la criba
La etapa de hoy ha sido tan rápida que después de dejar el muro, hemos podido llegar a buena hora, pegarnos una ducha y tener algo de tiempo para arreglar el coche. La etapa ha sido muy rápida, fatal para nuestros lastrados coches. Como viene siendo habitual, el nuestro ha sido el mas perjudicado y por el camino se ha quedado un amortiguador trasero. A partir de mañana dicen los que saben que empieza el Dakar de verdad, así que la situación es crítica.
Esta tarde lo sustituiremos por uno de recambio, al tiempo que tratamos de quitarnos peso de alguna forma o por lo menos, de redistribuirlo de alguna forma que cargue menos el eje trasero. Subirlo a la baca parece la solución, aunque resulte un engorro y por supuesto acabe por llenarse todo el equipaje de arena y polvo.

La entrada en Zouerat me ha dejado estupefacto. Al lado de lo malo de Marruecos, esto es aun más pobre. Gente y gente deambula por las calles sin ocupación y sin nada que llevarse a la boca. Los cuatro coches que se ven, son Renault 4 y 12 con matriculas españolas que ya se achatarraron por allí. No hay ningún lugar donde comprar porque nada hay que comprar.

El Raid continúa mañana con la gente que haya soportado hasta aquí. La temperatura de la prueba sube tanto como la del ambiente, por lo que estar fresco los dos próximos días antes de la etapa de descanso es fundamental. Aprovecharemos la tranquilidad durante unas horas antes de enfrentarnos de nuevo al infierno que supone llevar nuestro Land Cruiser por encima del peso máximo.
 
El Muro
Anoche, después de 1300 kilómetros sin contratiempos, pulverizamos otra rueda. Estamos muy preocupados porque solo nos queda una cubierta de repuesto y cuanto mas al sur bajamos, se incrementan las posibilidades de no encontrar ni a un menda que la remiende, ni a alguien que conozca las llantas de 17 pulgadas. Cuesta reconocerlo, pero estamos con el agua por la cintura.

Lo curioso del pinchazo es que se produjo a escasos kilómetros de la frontera entre Marruecos y Mauritania, zona de guerra limpia de minas ex profeso para el paso del Dakar cuyos treinta kilómetros de yerma anchura ejemplizan un conflicto enquistado desde hace treinta años y sin visos de solución. No tengo muy fresco el conflicto saharaui, pero pelearse por una enorme extensión en la que no habita un alma, tiene poco sentido.

Como la frontera se abre de forma excepcional a nuestro paso, plantamos las tiendas en pleno desierto. Y bajo un cielo nunca visto, entonamos una alegoría patria al son del embutido ibérico y del vino de mi abuelo. Un vino que además de exquisito, jamás imagino llegar tan lejos -en el sentido geográfico, se entiende-. Felices por la única presencia a nuestro alrededor de alguno soldados marroquí, disfrutamos del silencio como postre.

Unas horas antes del alba, hemos puesto camino a la frontera misma. La organización ha vuelto a hacer de las suyas y durante la noche ha desplazado un camión con todo lo necesario para que unas 500 almas no se perdieran su petit dejuner con café caliente, bollos y mermelada. Una vez más, espectacular tinglado.

Axial que a las seis en punto de la mañana, las tropas marroquí nos han dado el adiós junto a un talud de tierra de unos cinco metros de altura al que llaman Le mur, y entre brumas, casi de película, hemos atravesado el trozo de tierra de nadie que se disputan con Mauritania. Uno ahí puede acabar con la vida de otro y tan contento. Ningún tribunal podría juzgarle. Al final de una pista deshecha, tan dura que ha malherido también a un amortiguador trasero, las autoridades del país mas pobre del mundo nos esperaban para sellarnos el pasaporte. Un cartel de madera en francés recuerda que hemos llegado a Mauritania. Una mesa desvencijada con dos sillas distintas, su aduana. Un soldado con uniforme destrozado y pañuelo touareg, me ha pedido el pasaporte. Y por suerte no se ha dado cuenta de que el visado no tenia numero de orden... menudo susto.

Ahora mismo atravesamos el desierto en dirección a Zouerat. Parece que el año ha sido benigno e incluso asoma algún débil arbolito. Los pueblos, cada vez más pobres. Las casas ya ni de barro. Chapas de bidones enderezadas sirven para montar chabolas.
 
Gozada
A mi no me gusta la nieve. Generalmente hay que desplazarse hasta una
estacion de esqui muy cara, con ropa que me hace parecer a bibendum -ver
google, listillos-, moja y sobre todo, exige cierta forma fisica para
deslizarse por ella.

Pues bien hoy en Marzouga, me he encontrado con mi medio: la arena del
desierto. Es tan suave y fina que aunque se te mete hasta en los dientes, ni
te enteras. Por supuesto, no moja. Las dunas son gratis y los ergs -lease,
sitio donde hay dunas- son numerosos. Y, je je, lo mejor de todo es que SE
PUEDEN DESLIZAR SENTADO AL VOLANTE!
 
De cómo en una hora te cambia el día
Como viene siendo natural, sigo asombrado con los lugares por los que paso.
Por el Circ de Jaffar, no crece ni un triste arbusto. Mas de trescientos
kilometros hasta la etapa especial sin una sombra y con un frio matutino que
corta la piel. Y de vez en cuando, cuatro casitas de barro de las que asoman
generalmente ninos curiosos de lo que pasa por la carretera.

El caso es que el dia ha transcurrido apaciblemente hasta el final de la
etapa. Una pista rapida, sin complicaciones y para ir a tabla de la que nos
hemos reservado el final para tirar fotos y tomar notas. Hasta aqui, bien.

Las cosas se nos han empezado a torcer justo despues de comer uno
bocadillos, cuando en el enlace al campamento, hemos rajado una rueda,
doblado una llanta y salvado a un motard frances. Los camiones vienen tan
rapido que mi companero Arenas de Motor16, se ha echado a un lado para
dejarle pasar, con tan mala fortuna de que una piedra como una cuchilla se
ha cargado el talon de la rueda. En conclusion: las primeras horas del Dakar
tirados al lado del coche, peleando con el polvo y cubiertos cada dos por
tres con un kilito de arena proyectada por todo el que por alli ha pasado.

Con el coche en orden, de noche y por una pista que se ha tornado en
trialera, ha llegado la segunda sorpresa. A nuestra izquierda, un motard se
arrastra de dolor contra el suelo. Se ha caido, se ha hecho da;o y no se
acuerda ni de su dorsal. Fantastico porque los camiones no paran de pasar,
es noche cerrada y hay dos grados. Despues de saltar la baliza, nos hemos
dado cuenta de lo bien mal que funciona el iritrack. Se supone que via
satelite un medico habla con el herido. Ahora que como el cacharrito esta en
el manillar, dime tu como alguien que se arrastra puede hacerlo funcionar...
en fin. La organizacion merecera un post aparte.

Tres horas despues, cansados, sucios y con muuuuucha hambre, hemos llegado a
un campamento que me ha puesto las pilas de nuevo. Menudo tinglado. La ASO,
que no se anda con chiquitas, cierra las pistas de un aeropuerto para montar
hogueras, jaimas donde descansar, comida caliente y un centenar de talleres
de asistencia de flipar. Tengo que levantarme a las cinco pero chicos, me
marcho a ver a los mecanicos trabajar bajo cero. Es increible.
 
El último trozo de tarta
Rabat ha preferido presentarse con el atardecer, y la noche se ha presentado
en pleno bosque de cedros atravesando el medio Atlas. Increible de nuevo ver
bosques cerrados donde uno pensaba solo encontrar... nada, llama la
atencion. Habia un trozo de carretera que de verdad que parecia la Selva
Negra.

Sin embargo, todo lo dicho en los post anteriores, se desvanece cuando se
baja al otro lado de la cordillera. Polvo, tierra yeca. Nada de nada al cien
por cien. Midelt trata de sobrevivir en medio de esa nada con media docena
de colmados, un camion Isuzu, algun cafe y una fantastica kasbah a las
afueras.

Para el que no lo sepa, como yo hasta ahora, una kasbah es como un hotelito
con encanto pero con el encanto sin ser de atrezzo. Vamos, que si piensas
que tiene quinientos anios los tiene, que si es de barro, lo es o que si hay
pipis en la almohada, puede que los haya.
Disenada como un castillo al mas puro estilo arabe, tiene un patio con una
fuente muy chula y se cena decentemete bien. Nos han puesto una kiffa -no
creo que se escriba asi, pero no tengo tiempo de preguntarselo a google- de
cordero muy rica. Que qu'e es una kiffa? Pues un puchero de cordero guisado
con canela, cebollita y ciruelas pasas rico rico rico.

Maniana pisaremos por primera vez desierto de verdad.
Hoy, mejor a dormir por ultima vez en una cama.
 
Es así
Como complemento al post anterior, os informo de como funcionan los
controles de velocidad en Marruecos. Se trata de un sistema muy agil y
efectivo, que espero no copien las autoridades de paises con dos dedos de
frente. El rollo es el siguiente: si eres policia, tu sueldo es una miseria
y pasas de hacer el bien y perseguir a los malos. Alguien va y te habla de
internet, que ademas de servirte para ver tias desnudas, ofrece cosas
imposibles de encontrar en una tienda como por ejemplo, un radar. Tiras de
visa, te lo mandan a tu casa y le dices al jefe que tienes dicho aparatito.
Lejos de extranarse te viene a decir que lo que saques, a medias. Y nada
nada, ahi los tienes cada veinte kilometros en el arcen disparando a diestro
y siniestro. Como que se ponen en el centro de las autopistas para cazar a
los de ambos sentidos. Si quieres tiket, 40 Dirhans. Si le hablas de lo guay
que es Raul y el Madrid, 20 y en paz. En fin...
 
Salto del charco
Estar inscrito en la carrera como coche de prensa, nos ha permitido
atajar en la segunda etapa y alcanzar Africa antes que nadie. El madrugon ha
sido increible, sobre todo porque la alegre juventud de Portimao ha ejercido
su derecho de arrasar con la nochevieja... y los buenos del grupo tampoco
hemos dejado de celebarlo. A rito de campana tocada a mano por un paisano
del agro galego y bajo la tutela del mitico starman Paco Galloso
-presentador bajo un peluquin en la TVG al mas puro estilo
joseluismorenistico-, nos comimos las uvas en el Algarve. Y claro, el
madrugon a las cuatro y media de la manana todavia lo arrastro.

Semejante operacion nos ha permitido llegar a Algeciras y tomar un barco
hacia Tanger a mediodia. Y la experiencia por primera, merece ser contada.
Pintado con no menos de treinta capas de pintura y en sus tiempos al
servicio de algun armador de Helsinki, el Ouazaze o algo asi, es un ferry
marroqui al servicio de la comunidad internacional. Su barriga acoge a media
docena de camiones y el doble de coches, a los que perfuma con una peste a
fueloil asquerosa, mientras que sobre las bodegas se alzan decadentes tres
cubiertas atestadas de marroquis. Sin orden ni concierto, hay que entregarle
a uno que dice que es policia el pasaporte, que mira con recelo, pregunta en
frances y pone al final un sello.

En el Ouazaze o algo asi, el ser humano se puede alimentar. El servicio es
lo peor, la vajilla de plastico y su exito tan abrumador... que solo hemos
picado nosotros. Espaguetis, que son de fiar.

Marruecos me esta dejando ojoplatico. Donde yo pensaba encontrar aridez, hay
campo fertil y bosques para aburrir. Incluso la red de carreteras principal
por la que circulamos ahora mismo hasta el enlace, es bastante bueno. Claro
que si quien tiene que cultivar le das un burro en lugar de un tractor u
obligas a los crios a cruzar la autopista con lenia al hombro porque no hay
ni una pasarela, pues va a ser que aqui no se queda ni el tato.

Esta tarde despues de pasar por Rabat, tomaremos rumbo al interior hacia
Midelt tras pasar por Fez. Costa, bosques, valles y el escarpado Atlas nos
esperan.