El huraño pescador.
El recuerdo de la inocencia,
se hace eco en la presencia
del huraño costasoleño
que con su carreta
vende recuerdos por dinero.
Solamente llora al silencio,
solamente llora por dentro,
el huraño finge su dolor,
del olor a pescado podrido,
nadie sabe que a un amor,
su alma ha vendido.
Las arrugas de la experiencia,
las lágrimas de las decadencias,
hacen del viejo la tristeza,
y en sus lágrimas saladas,
reflejan sus ojos de pena,
su vida de angustias y de soledad.
Hace tiempo que en su cabeza,
lleva la pérdida de su amada,
que no es otra que su hermana,
la cual, ni el tiempo, la hará olvidar.
Huraño pescador,
hace mucho tiempo que te esperaba,
se cómo es tu dolor,
se cómo es tu vida de desgraciada.
Déjate llevar, allá donde vamos,
que es el mismo lugar,
donde los buenos descansamos,
y residimos en paz.
Gracias, niño rubio del cielo,
por ofrecerme la armonía,
pero en la tierra es donde quiero,
vagar como alma perdida.
El amor de mi vida sigue aquí,
aún no me puedo marchar,
dile a dios que me perdone,
por su oferta rechazar.
Se que el amor que le tengo,
al amor de mi vida,
se que moriré al poco tiempo,
se que será de sida.
Pero entiéndeme ángel de dios,
que por más que pase el tiempo,
y me envuelva con sus manos la soledad,
solo puedo decir un “lo siento”,
pero aún… no me puedo marchar.
PD... Que fácil es..... extrañar al mar......
se hace eco en la presencia
del huraño costasoleño
que con su carreta
vende recuerdos por dinero.
Solamente llora al silencio,
solamente llora por dentro,
el huraño finge su dolor,
del olor a pescado podrido,
nadie sabe que a un amor,
su alma ha vendido.
Las arrugas de la experiencia,
las lágrimas de las decadencias,
hacen del viejo la tristeza,
y en sus lágrimas saladas,
reflejan sus ojos de pena,
su vida de angustias y de soledad.
Hace tiempo que en su cabeza,
lleva la pérdida de su amada,
que no es otra que su hermana,
la cual, ni el tiempo, la hará olvidar.
Huraño pescador,
hace mucho tiempo que te esperaba,
se cómo es tu dolor,
se cómo es tu vida de desgraciada.
Déjate llevar, allá donde vamos,
que es el mismo lugar,
donde los buenos descansamos,
y residimos en paz.
Gracias, niño rubio del cielo,
por ofrecerme la armonía,
pero en la tierra es donde quiero,
vagar como alma perdida.
El amor de mi vida sigue aquí,
aún no me puedo marchar,
dile a dios que me perdone,
por su oferta rechazar.
Se que el amor que le tengo,
al amor de mi vida,
se que moriré al poco tiempo,
se que será de sida.
Pero entiéndeme ángel de dios,
que por más que pase el tiempo,
y me envuelva con sus manos la soledad,
solo puedo decir un “lo siento”,
pero aún… no me puedo marchar.
PD... Que fácil es..... extrañar al mar......





