LA MUERTE DE LOS AMANTES
Poseeremos lechos colmados de aromas
Y, como sepulcros, divanes hondísimos
E insólitas flores sobre las consolas
Que estallaron, nuestras, en cielos más cálidos.
Avivando al límite postreros ardores
Serán dos antochas ambos corazones
Que, indistintas luces, se reflejarán
En nuestras dos almas, un día gemelas.
Y, en fin, una tarde rosa y azul místico,
Intercambiaremos un solo relámpago
Igual a un sollazo grávido de adioses.
Y más tarde, un Ángel, entreabierto puertas
Vendrá a reanimar, fiel y jubiloso,
Los turbios espejos y las muertas llamas.
Charles Baudelaire
Y, como sepulcros, divanes hondísimos
E insólitas flores sobre las consolas
Que estallaron, nuestras, en cielos más cálidos.
Avivando al límite postreros ardores
Serán dos antochas ambos corazones
Que, indistintas luces, se reflejarán
En nuestras dos almas, un día gemelas.
Y, en fin, una tarde rosa y azul místico,
Intercambiaremos un solo relámpago
Igual a un sollazo grávido de adioses.
Y más tarde, un Ángel, entreabierto puertas
Vendrá a reanimar, fiel y jubiloso,
Los turbios espejos y las muertas llamas.
Charles Baudelaire
Comentario:
HOla!!
Me gusta este poema,descubrí a Budelaire gracias a Jim Morrison,porque era uno de sus favoritos.
gracias por tu visita a mi rincón.
un saludín.
Me gusta este poema,descubrí a Budelaire gracias a Jim Morrison,porque era uno de sus favoritos.
gracias por tu visita a mi rincón.
un saludín.