Capitulo 1: Morión tierra maldita

Todo empezó una fría noche, el aire estaba calmado, aunque se podían escuchar y sentir unos suaves susurros en los árboles cercanos al lugar, envueltos en una suave neblina, se podía respirar el olor a leña quemada para mantener el calor de los hogares. El pueblo del “inicio” llamado Morión era conocido por ser una aldea cercana a las cuevas de Morión, muy asociadas a rumores y leyendas tenebrosas, habitada tan solo por un puñado de familias que ejercían su siempre tranquila vida, dedicada principalmente al cultivo y cuidado de los animales domésticos conocidos por el hombre. Sucedió lo que tantas veces se temió y que nadie supo decir cuando. Miles de leyes, runas antiguas y escritos, lo predecían sin acertar la época, eran tiempos de posesiones demoníacas, todo giraba a la destrucción de lo conocido, los clérigos y sacerdotes no entendían lo que estaba sucediendo, aunque todos sabían por pensamiento unánime que algo oscuro estaba sucediendo y marcaría una época de días sin luz.
Era como si el infierno hubiese decidido que aquel era el día para el comienzo de todo, los pastos morían, los animales se aterrorizaban por el mero hecho del susurro del viento, grandes bandadas de pájaros ensombrecían los horizontes, los árboles emitían ruidos extraños, como si se lamentasen de lo que venia, un viento que presagiaba el mayor de los temores del hombre.
Cerca de allí, a gran altura, un pequeño camino de tierra embarrado y empinado, yacían las cuevas de Moríon. Con un aspecto grisáceo de roca dura. Permanecían selladas desde hacia mucho tiempo por muros con insignias de carácter religioso que nadie supo descifrar y tantos sabios estudiaron, aunque los mas ancianos y estudiosos del lugar conocían las historias y rumores que entrañaban aquellas cuevas:
“Se dice que allí fue donde se mando al “Maestro del Mal” y sus mas allegados comandantes a su prisión, por cientos de Ángeles en la guerra antigua de los mundos, como las batallas que librábamos en este, nuestro tiempo, los hombres. En las mas profundas cavernas de nuestro mundo, allí pudrían sus almas corruptas, y que jamás pudiesen volver ni ejercer el mal entre los considerados hombres”.-Todo hombre esconde una parte de maldad, por pequeña que sea no esta a salvo por aquellos que saben cebarla-
Unos niños que jugaban diariamente por aquellas cuevas, ese mismo día, al atardecer, advirtieron a las gentes del lugar las grietas que marcaban todas y cada una de las paredes, alguno incluso afirmaron haber visto salir sangre de ellas, otros decían que las veían sacudir por temblores, como si algo desde atrás las empujase.
Debido a los recientes acontecimientos que sacudían todos los pueblos y aldeas, el viejo clérigo del pueblo subió a ver estas grietas y comprobar así que no se trataba de una chiquillada, aunque por la cara de terror que mostraban aquellos niños al explicarlo, supo que no se trataba de ninguna mentira.
Así que bastón en mano, atuendo y toda clase de amuletos religiosos, subió por aquel estrecho camino. Entre resbalones y el cansancio típico de un hombre de sus edad, pudo comprobar que lo que decían, era cierto, observo durante tiempo aquellas extrañas inscripciones que adornaban los muros a la entrada de las cuevas y no supo saber que ponían ni que significaban, parecía alguna clase de ritual de sellado, se mezclaban símbolos con un abecedario de origen antiguo quizá mas que el hombre. Al mirar desde una distancia de unos diez pies, tropezó:
-¡Dios mió, las leyendas son ciertas! – Dijo, mientras abría los ojos de forma desorbitada, empapado en sudor y temblores-
Desde esa distancia pudo distinguir el nombre de “Veamord ”.
“Según los antiguos, Veamord es considerado la mano derecha del “Señor del Mal” al mando de veinte legiones de demonios, sembró el caos en la época antigua, con el único fin de reclutar almas para la batalla de los cielos”
En estado de incredulidad y casi sin aliento bajo corriendo por el sendero, tropezando cada poco y manchando sus ropas con el barro del camino.
-¡Corred! ¡Corred! –Gritaba a lo lejos-
- Se nos avecina el caos, -¡quien no creía en los demonios, pronto lo hará! -gritaba a cada unos de los que allí presente, -Con tez pálida y casi sin aliento-
Algunos de los allí presente, se tomaron muy en serio las advertencias y sin perder un solo momento, corrieron a sus casas en busca de las pocas pertenecías que podían tener al ser un pueblo humilde. -Los más escépticos pensaron que deliraba, que había tomado demasiado en serio las gamberradas de unos niños-:
-Creo que tendremos que buscar otro clérigo, este se nos ha hecho demasiado viejo –Dijo uno de los de allí presentes -seguido de risas, a los que se le sumaron algunos más-
¡Vosotros –Gritaba el clérigo- Vosotros, seréis los primeros en caer presa de su odio!
Otros pocos presentes, -Tomándose en serio las advertencias- corrieron a sus casas para comenzar la marcha lejos de aquel lugar. Comenzaron a escucharse los caballos nerviosos. Casi en oscuridad absoluta tan solo alumbrados por antorchas ancladas en las riendas de los caballos, comenzaron la marcha. Se escuchaban los lloros de los niños, al no entender lo que sucedía.
¿A donde vais? ¿De verdad creéis a este viejo loco? –Gritaba a los cuatro vientos uno de los presentes. Mañana volveréis y todo estará igual que siempre.
Los que no huyeron, se cobijaron de nuevo en sus casas y siguieron su vida como si no hubiese sucedido nada aquel día. La noche no era como las demás, toda clase de ruido proveniente del exterior cedió, ni animales, ni viento, parecía como si la vida se hubiese acabado hay fuera. En la madrugada de esa extraña noche un ruido ensordecedor rompió la calma de aquella noche extraña:
¿Qué ha sido eso? –Grito una mujer del primer matrimonio que despertó-
-No lo se, proviene de las cuevas-. –Afirmo el marido, con el corazón acelerado-
No tardaron ni un momento en asomarse por la montaña y ver lo sucedido.
Continuara…
Comentario:
Esta muy guapo metele caña que estoy con mono de mas.....
Comentario:
Oye, esto de escribir se te da muy bien ¿eh? me has sorprendido, creo que voy a seguirte muy de cerca... al final tendrás que enseñarme tú a mí :)
Besos.
Besos.





