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un jardin donde soñar
Entras en un lugar donde el susurro acaricia el silencio
Acerca de
Sobre un charco de luz pescando sueños, moribunda yacía la voz de los secretos. Darilea
Sindicación
 
LA DECISION DE DESIRÉ
IV
Desiré tomo el vestido negro, entre las manos lo miro y se dijo buena elección...!Para hoy¡. Necesitaba su dosis diaria de heroína, pero esta vez iba ser muy diferente.
Buscó bajo los cajones de la carcomida cómoda, había esperado demasiado tiempo, para poder tener lo que guardaba. Uno a uno los fue vaciando, hasta encontrar lo que buscaba 300€. Demasiado tiempo para conseguir el dinero, pero la espera valió la pena.
Se arreglo, dejo el maquillaje exagerado, para simplemente ponerse un poco de brillo en los labios, por un instante quiso recuperar su pasado.
Era demasiado tarde. Bajo las escaleras, con el tintineo de sus tacones
a su espalda, anunciantes de campanas de poder.
Estaba sublime, segura de si misma, tanto que apenas recordaba la última vez que había tomado una decisión por si sola. A la mente le vino el vago recuerdo de bajar cuando un cliente la esperaba por una cajetilla de tabaco, su última decisión... el precio una prominente paliza, de las manos de un proxeneta.
Hoy era todo muy diferente, al llegar a los pies del portal, se encontró de bruces con Fany una compañera de oficio.
__ ¿Dónde vas? _le preguntó
___Tardaré en volver.
___Te has puesto muy guapa, pareces diferente. Como regrese Tonni
y no te encuentre, ya sabes la que te espera.
___! Tengo cosas que hacer¡ se acerco a su amiga. Le acaricio la mejilla y la beso en los labios. ¡Cuídate¡__Le dijo.
___Tía, que té pasa estas rara.
___Nada, hoy soy feliz.

Camino, despacio pero con paso firme.
___Dos manzanas más y mi propósito dará comienzo, daremos paso al primer acto de la función.__Se repetía constantemente, como un disco desgastado y cansado de sonar.

Sara firmemente creyó que el resto de sus días serían compartidos con Héctor. Pero las llamadas cesaron de la noche a la llamada después de transcurridos tres meses, para ella era demasiado tarde, las redes de Héctor habían tejido una armadura demasiado espesa, para que ella pudiese prescindir de él.
Para él sin embargo, la princesa había de dejado de tener el encanto de la ingenuidad. Y ahora su red estaba tendida sobre una nueva presa.



Continuara




















Allí me hallaste entre la luz de las sombras...
perdida, ante la luz que me asustaba
en la oscuridad de tus sentidos descansaste
de ese miedo.
miedo a perder...

Miré al cielo y perdí la vista en las alturas
de ese sueño,
aquel que me llevaba hacia tí.

Tú camino labrado de ternura
y amor
sentimientos que por tí fluían como agua serena.

En la soledad de mi alcoba te espero
en mi gris monotonía de pesadillas
si no te encuentro.

Cada noche saboreo de tí
tu dulce esencia
que transporta mis sentidos
a ese sueño de fantasías y de besos.

Donde el ayer puede ser hoy
y el hoy tal vez un mañana
donde no tienen poder
las agujas del reloj
donde se detiene el tiempo.

¿Es un sueño amor?
o tal vez la realidad de de un triste sueño.

Que las nieves se deshielen
y el sol muera de calor si no es un sueño amor
que tu realidad sea la mía
por soñarte, por besarte
en la triste vida de mi fantasía.

Que se sumerjan las lágrimas en el vacío del alma
y que lloré el viento nuestra muda canción
que se derritan las olas en un abrazo mudo
y callado,
pero etéreo y compacto.

Te invito a mi sueño,
te dejaré perderte en ese lento
abrazo de amor y pasión
seré tuya amor
hoy más que nunca en este remanso
y tranquilo...
corazón

 
LA CITA CON HÉCTOR
III
Sara todo el día había sido presa fácil de los nervios. Su primera cita con Héctor, debía de estar lo más relajada posible, así que se sumergió en un caliente baño de espuma, dejándose envolver por la fantasía, ¿quién sabe si debía examinarse de su asignatura pendiente?
Seco cada milímetro de la piel exhaustivamente para continuar con un aceite corporal. Sonreía a la vez que deslizaba sus manos, por su cuerpo. Imaginaba cual sería su destino las próximas horas.
Héctor tenía la fama de ser un conquistador nato y de tener tantas mujeres como deseaba a su antojo, pero esta vez había sido ella la elegida. Todas lo deseaban.
Después de tener el cuerpo ungido en aceite y de ponerse unas gotas de perfume detrás del lóbulo de sus orejas, se enrollo en una toalla para elegir sus ropas.
La escogió con suma paciencia. La ropa interior de un rosa pálido. El color de la inocencia. Un vestido de gasa estampado que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel, al tras luz sus piernas se adivinaban como un beso después de un te quiero.
Se maquilló... no le hacia falta. Aquel rostro tan perfecto que le había brindado la naturaleza no necesitaba ningún retoque.
Pero su coquetería femenina no quiso prescindir de un brillo en los labios.
Llamaron a la puerta apareció Héctor con un ramo de rosas rojas
_¿Son para mí? Pregunto ingenuamente
sabiendo firmemente la respuesta.
Héctor le extendió el ramo de rosas y exclamo
_ ¡preciosa¡
_- pareces una princesa escapada de un cuento
.
Salieron a pasear y al cine, después de ver la película él le ofreció tomar unas copas en su apartamento. Ella sabía lo que podía suceder es más lo estaba deseando.
Soñó siempre con hacer el amor con un hombre experimentado, y dejarse arrastrar por la pasión, saborear los besos que tanto la deleitaban en sus sueños.
__¿Qué deseas tomar?
__Lo mismo que tu
__Decide por mí
__Entonces te sorprenderé.
__Le extendió un vaso
__Le ofreció un cigarro ella se limitó a cogerlo sin más.

Bebieron rieron y se contaron cosas sin importancia.
Un brazo de Héctor se deslizo sobre su espalda la acerco hacia sí, podía respirar su aliento. La deseaba...
Todo un reto, una virgen más para apuntar en su agenda.
Desabrocho, uno a uno los botones de su vestido, lo dejo caer a los pies del sofá, callo con la misma facilidad que cae la lluvia sobre la tierra, ella quiso caer a los pies de aquel experimentado individuo que la estaba haciendo perder la razón. Las palabras sobraron.
Sus manos se dirigieron por el curso alargado de sus piernas se detuvo en los pies, acariciándolos... haciéndola estremecer por la sensación.
Extraña pero placentera. El estomago de Sara se sentía como si montase en una montaña rusa, cada beso era un ascenso hacía las nubes. Y cada vez que él se retiraba, ella ansiaba volver a tocar el cielo con las manos, el subió para acariciar su vientre plano, encontrándose más arriba con sus turgentes y altivos senos. Pedían en silencio que él los acariciara. El alboroto constante que causaba esa sensación la hacía temblar como una hoja mecida por el viento. El la sació por completo, le dio lo que ella pedía, la beso tenazmente y él consiguió tener una más en su lista.
Las manos y los besos eran los únicos protagonistas de aquel dialogo de deseo y pasión, suavemente la fue convirtiendo, en una dócil marioneta por unos besos desenfrenados con unas caricias carentes de afección, solo la excitación, el erotismo participaba entre los dos. Así se amaron toda la noche
... Varias veces. Ella apenas noto la perdida de su inocencia simplemente sintió un pequeño dolor que hizo aumentar las ganas de seguir viviendo aquella fantasía.
Continuara















Gozoso tiempo de sombras
Para dejar de pensar
Viaje de profundos vacíos
Con destino el más allá.

Superficie porosa
De luces tenues
Carretera sin camino
Encrucijada de cruces.

Tren lleno de incertidumbres
Morada sin un regazo
Vías que llevan trayectos
Andenes de un solo paso.

 
EL OCASO DE UNA ILUSION


Hacia un hermoso día de primavera, miraba el intenso azul del cielo
recostada sobre la hierba, el frescor que impregnaba su alrededor
la envolvía... a lo lejos se percibía el croar de unas ranas, haciendo
su cortejo.
Cogió aire, inhalo tanto como pudo contener en sus pulmones, se sentía dichosa, en ese momento se convirtió en un elemento más de la naturaleza.
Sonrió para sí, con una sonrisa picara, pero llena de dulzura.
Solo le quedaba pendiente una asignatura....... EL AMOR.

Héctor, el chico más popular de su entorno, se había fijado en ella
no daba crédito a sus palabras cuando la invito a salir para
el siguiente fin de semana.

El gruñido que produjo el cuerpo sudoroso, pegajoso y maloliente
hombre que se mecía sobre ella vaciando todas sus ganas reprimidas de una semana, la devolvió a las cuatro paredes de aquel cuartucho carente de luz y sin ningún resquicio de cordura, Desiré yacía inmóvil sobre un lecho de espinas.

Gemía, cual animal degollado la sensación de tener su aliento casi nauseabundo, en su boca le produjo arcadas.
Desiré sacudía su cabeza para desprender su memoria, con el intento vano de dividir el cuerpo de sus recuerdos.
Recuerdos que la guiaban al desenfrenado empuje de Héctor sobre su piel tersa y suave, a sus manos temblorosas por la inexperiencia, y al constante vaivén de sus caderas mecidas frenéticamente sobre el miembro prominente de su compañero.



Solo deseaba que acabara que diera fin a su brutal brío y concluir su celo imperecedero. Que la descarga del final esfuerzo, borrase todas sus alucinaciones.
Desiré fijo sus ojos azules en una mosca que revoloteaba la habitación
se habría cambiado por aquel diminuto ser, al fin y al cabo las dos convivían entre la mierda, la mosca no era menos que ella por ser un insecto.
Terminó. Y la mosca perdió el vuelo en una taza que quedaba sobre la mesa.
Un hombre con rostro hostil sin apenas un rasgo de ternura en su rostro, se levanto sin mediar palabra, se dirigió a una silla en la cual estaban depositadas sus ropas, se vistió como un sonámbulo y arrojo el dinero sobre la cama. Salió como alma que lleva el diablo.
Uno más...
Desiré quedó enroscada como un ovillo. Su mirada perdida en la nada,
con un sufrimiento callado, agonioso y fraudulento.
Una lágrima escapó de sus ojos como cae el rocío melancólico, al caer sobre la flor a sabiendas que será el último contacto con tal delicada fragancia con la certeza de que su fin será perderse en él vació de la nada, en la profundidad del olvido, en el precipicio del selecto silencio. Rodaron por sus mejillas, como lava desgajada de un volcán, como cera desprendida de una vela. Para descansar en la almohada donde tantas veces ahogo su desgarrado grito de auxilio.
No supo el tiempo que transcurrió sobre aquel lecho de pecado,
su mente divagaba entre las ruinas de una vida inestable a causa de un pasado roto.
Se incorporo, después de quien sabe cuanto tiempo, se puso las diminutas bragas de un rojo fuego para oculta el verdadero horror de su desgracia. Su sexo.
Al levantar la vista para coger el vestido que pendía de un clavo en la pared se vio reflejada en el espejo.
Su rostro maquillado como un vulgar tapiz de mercadillo, los labios
Rojos como aquellas rosas rojas de su recuerdo.
Sus mejillas... un día, tuvieron todo el esplendor de la juventud brillaban como en el cielo la luna, su piel poseyó la excitación del satén.
Soñó demasiadas veces con su primera vez.
... “Truncada primera vez”.
Desde entonces escondía, su vida con una concha para poder ocultar sus miedos y enfrentarse así a un mundo atroz.
 
Después de la tormenta, siempre viene la calma....



Hay en mis sentidos
aromas de tu esencia
cautiva sin tortura
de sentirme tu presa.

Salva mi ser
de caer en olvido
ama mi luna
y sé tuúmi abrigo.

Tiéndeme la mano
acaricia el viento
llévame contigo
y se mi alimento.

ESTOY PREPARANDO UN RELATO, EL CUAL LO PONDRÉ MAÑANA
TODAVIA SIGO PREPARANDO LAS FOTOGRAFÍAS, SE TITULARA
EL OCASO DE UNA ILUSIÓN.
LOS SUEÑOS DE UNA JOVEN QUE SE VEN TRUNCADOS PARA CONVERTIR SU VIDA EN UN ERROR SIN REMEDIO.


EL SOL, COMIENZA A BRILLAR DETRÁS DE LAS ESCARPADAS MONTAÑAS LAS NUBES SE DISIPAN Y LOS RAYOS QUIEREN ABRIRSE PASO CON TIMIDAS PINCELADAS.
YO... LO ESPERO CON IMPACIENCIA, SU LUZ ES MI ENERGÍA TAL VEZ POR ESO MI SIGNO SEA FUEGO, Y MI PLANETA EL SOL Y MI DESTINO LA VIDA.
 
Simplemente ...¿Seré yo?
La elegi al azar, hoy no me apetecía escribir es una de las tantas que guardo.
Si pudiera enviarte todo lo que siento
con sensaciones te lo haría llegar.

Siente la noche oscura que envuelve a la luna
y seré la sombra en tu caminar.
Siente el sonido que trae el riachuelo
melodía serena será para ti.

Déjate acariciar por el suave viento
que serán mis manos disfrazadas de él.
El agua que bañe tu cuerpo desnudo
serán mis lágrimas sedientas de amor.

Le pido a la luna que en tu soledad
sea tu compañía.
Que el viento te traiga la quietud serena
en tu despertar.

¡Pregunta a la luna¡

Las noches que a solas
deseo tenerte
Y solo el silencio
responde a mi suerte.

Sensaciones.....

Siendo poesía te haré llegar
una caricia por rima
un te quiero en verso
en prosa un por siempre
con un poema un beso.



A veces, quieres que el silencio sea tu único compañero, quisieras enmudecer por completo y solo deseas la compañía de su soledad
quisieras cabeza abajo ver girar el mundo a tu alrededor y sentir
que corre el tiempo sin más sentido que el que tiene en realidad.

A veces.....Simplemente yo.
 
Hoy... soy asi


De nuevo las tinieblas te encontraron
de nuevo la mañana será gris
de nuevos los perros aullaran en el silencio
de nuevo los buitres
de las dudas
te querrán perseguir.

Y yo malherida
corro al fuego,
y prendo las cavernas
de mi piel
que a jirones las arranco
mar adentro
las ahogo con el miedo
de sufrir.







 
¿SUEÑO O REALIDAD? VUELTA AL PRINCIPIO
VI


Dirigió sus pies descalzos, hasta una pared revestida de libros, escogió uno, no al azar. El libro estaba manoseado, envejecido por el uso. Era de versos, se abrió por si solo, en una pagina evidentemente leída.


El viento se ha llevado las nubes de tristeza;
el verdor esta limpio y sonoro;
los pájaros han vuelto detrás de la belleza
y del ocaso gris surge un vergel de oro.

Inflámame, poniente, hazme perfume y llama;
que mi corazón sea lo miso que un poniente
descubre en mi lo eterno, lo que arde, lo que ama,
y el viento del olvido se lleve lo doliente.
J.R.J


El sonido del viento, abrazaba las ramas de los árboles para terminar su comunión, con un tintineo sobre los cristales.

Volvió a reclinarse sobre el diván, de espaldas al gran salón., con el libro entre las manos
Escucho unos pasos que se dirigían hacia ella, reconoció las manos que comenzaron a deslizarse por su espalda y los besos casi imperceptibles que recibía su pelo, se estremeció
Se volvió hacia él para entregarse por completo, se fundieron en una danza, con las caricias reparadoras del alma, fue paladín de su torso desnudo, y en la inmensidad del vértigo, dieron rienda a la metamorfosis de dos cuerpos sedientos, mezclados cual capazo de arena y agua para conseguir la mezcla perfecta de unos cimientos de amor.

Su sueño, hecho realidad, lo espero y regreso.

Fuera en el jardín, los tonos grises se habían hecho presente y en la habitación el arco iris era el único amo de la estancia se entregaron como las olas del mar, como la lluvia a la tierra, con tal profundidad que solo en los sueños se puede alcanzar.

Chopin daba sus últimos latidos y Tamessis suspendió un largo suspiro entre las cuatro paredes acurrucada en su diván.
¿Sueños o realidad?.
¿Con que opción se queda el lector?.
Elige tú... el final de este relato.

ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO SOBRE UNA FOTOGRAFÍA
ESPERO HABER TENIDO SUERTE Y QUE SALGA COMO YO ESPERO.


 
DE VUELTA AL DIVÁN

V
No había más luz que unas velas en la habitación Mabec se dirigió hacia la silueta que entre las sombras se preveía, casi en penumbras alargo sus manos para acariciar desde atrás el rostro de Tamessis. El suave olor a romero que desprendía su pelo, le invitaba a viajar a las mañanas de primavera. La observo... unas gotas perladas de sudor recorrían su frente, él la beso y dejo que despertara por sí sola del país de los sueños.

Sobresaltada al sentir unas manos candorosas sobre su cabeza, intento incorporarse, su cuerpo totalmente dolorido y sus cabellos pegajosos por los restos viscosos de la sangre, el olor meloso casi nauseabundo de la muerte vagaba a su alrededor.

Tamessis abrió los ojos que parecían estar lacrados.

Despertó con Chopin en el salón, abrigada por el viejo diván.
¿Todo había sido un sueño? o ¿había algo de realidad?

Se puso en pie, las transparencia de su camisón dejaban al descubierto sus más íntimos secretos
Cerro los grandes ventanales y un escalofrió recorrió su cuerpo. El jardín estaba sumido en un profundo silencio, cesó definitivamente la lluvia.

_ ¡Lo esperaría¡
Continuara



.EL VIAJE

Mi cuarto es una playa que se extiende.
Entre cuatro paredes construí
un universo
donde viajo al país de lo imposible
el tren de mi escritorio me transporta
mis lápices son mi territorio.

Yo solo el vagabundo
que de sueños la maleta
llena de deseos transitorios.


SI visitais el blogs de Breo (Cosas del cada día, día a día) esta en mis enlaces. Vereis la posibilidades y las diferentes formas de hacer una poesía entre dos. ( Es un juego al que solemos jugar varios amigos, cada uno hace un verso en el msn y después sale lo que cada uno quiere que salga) esta es la mía.La de Breo esta en su blogs.

Imagina la luz del sol
en primavera
la luna llena en una noche de verano
la suave brisa del otoño
las frías nieves del invierno.

Imagina...

El humo de ese fuego
que fueron un día tus besos
humo es lo que queda
escasos recuerdos.

Descosido el hilván
de la ilusión,
roto por el desconcierto
con palabras nunca dichas
y de profundos silencios.

Mudez de un corazón
que llora por dentro
rumbo sin camino,
adiós al sufrimiento.

Imagina...

Una despedida irremediable
un suspiro sin aliento
imagina una caricia
imagíname...
en tu recuerdo.

Blogs de Breo web:
 
EL BOMBARDEO
IV
EL BOMBARDEO
El ensordecedor estruendo producido por un trueno acompañado de un relámpago, hizo
estremecer el cuerpo de Tamessis, su playa cálida y relajada se convirtió en un hervidero
de cuerpos mutilados, corría...
Debía huir, hacia cualquier lugar, para protegerse del bombardeo, estaba lo suficientemente
ensimismada con el recuerdo de las palabras de Mabec, que no escucho el sonido de las sirenas. Ese sonido estremecedor que avisaba que el crespón de la muerte acudía, a su pequeña ciudad.
En su carrera tropezó, el miedo no permitió que sus extremidades actuasen, paralizada...
Cerro los ojos, para olvidar el horror que la rodeaba... _Algo golpeo su cabeza.

Mabec, surcaba las ondas de su pelo con sus dedos como garras, enrolló un mechón en uno de ellos, consiguiendo un perfecto tirabuzón.

_ ¡No llores¡, sabes que es inevitable.
_ Tendré que partir.
_ ¡Quiero convertirte en mi esposa¡ Si contestas sí.
_ No quiero esperar a un mañana.
.__Le dijo Mabec.

Los ojos de Tamessis, se entreabrieron y dieron paso a un asombro que como un visillo cubrieron sus pestañas.

_ ¿Y por que esperar a un mañana?
_ ¡Y si el mañana... no existe!
_ Hoy quiero ser tuya. ¡Hoy seré tuya!

Comenzó a desabrochar los botones de su vestido de franela, poco a poco, despacio muy despacio. Sus ojos clavados en la morada de la boca de Mabec hablaban sin pronunciarse.
Solo el deseo... fue amo real de aquel instante. Él aparto sus manos para continuar el camino, que ella había comenzado, y allí en medio de la nada bajo las escalinatas de un viejo edificio derruido se fundieron en uno.
Dieron vida a la esperanza dejaron el jardín de las tinieblas para adentrarse en el bosque frondoso de la pasión, las caricias se convirtieron en el único sendero por el que caminar,
y los besos en el destino, de aquel viaje de excitado paisaje.

Continuara.

A la memoria de Terri Schiavo
que agonizo en el final de sus días, por una simple burocracia
yo considero que fue un asesinato dejar que su último aliento, se produjese de esa manera.
¿No hubiese sido mejor proceder a la temida (eutanasia) su final quizás habría sido menos doloroso para sus padres...

Es solo mi opinión.

Pues ella murió el día que se produjo el ataque cardiaco.
Murió muerte con vida
postrada en una cama
murió fuera del tiempo
su vida no existía.

Jugaban con la de tuya
marioneta de un mundo
que al antojo mecían
murió muerte sin vida.

Vida que no tenía
era solo un guiñapo
de lo que fuese un día.

La oscuridad vivía en sus ojos
la nada en sus mejillas
su cuerpo era de trapo.

¿Dónde estaba la vida?

Murió muerte con vida...
 
Sueño o realidad
Por un error, perdi mi antiguo blogs allí comence este relato que hoy copio en esta nueva dirección para quien lo estuviese siguiendo.
I
¿SUEÑO O REALIDAD?
La tarde amenazaba lluvia, el sol melancólico no había querido hacer su aparición quizás doliente por el adiós inminente al que se iba a proceder.

Mabec, tal vez por un por siempre, desharía los lazos de la mujer que más había amado en este mundo.
El olor a carbón, impregnaba la estación, la gente iba y venia, bullían como un caldero a noventa grados, aún así, pero estaban solos en aquel anden.
Los ojos de los dos, como espejos reflejaban las lágrimas del otro. Un tren hacía su llegada a la estación, una maleta llena de sentimientos, un hombre roto de dolor, una mujer que ahogaba el llanto, decía un adiós sin mediar palabra alguna.
A la mente de Mabec acudieron unos versos de Juan Ramón Jiménez:
¡Adiós¡
Y me parece
que la tarde ¡una lágrima! se tiende
desnuda, inmensamente
tras mí, por retenerme.

El tren silbo, y emprendió el viaje a ninguna parte.

Continuara
II
EL DIVAN
Tamessis, no quiso que el dolor siguiese oprimiendo su corazón, se dirigió a la cocina, se preparo un tazón de leche caliente y una pastilla para evadirse por un tiempo... quiso ser presa de un sueño total e inhumano.

Llovía, abrió la ventana para dejar entrar el olor a tierra mojada, una lluvia constante fina como granos de arena martilleaba constantemente a las florecillas que se atrevían a despertar de un largo letargo, aún así se sentían dichosas por la suave caricia refrescante, que caía sobre la tierra.

Y ella...

Con una nostalgia, que barría su mente sin proporcionarle descanso alguno, se dirigió hacia el equipo de música y dejo que un preludio de Chopin la abrazase por un instante.

Se recostó sobre el viejo divány sus ojos se perdieron con el aire que arremolinaba los setos del jardín, se sintió hoja marchita arrastrada por el viento.
La tarde pareció adormecerse al compás del ritmo que escapaba por la ventana, una conjunción irregular entre la respiración de Tamessis y el viento sobre las ramas hacían
de la tarde lluviosa una triste estampa.

Ceso la lluvia, una nebulosa noción oprimió su corazón, desapareció el jardín de ante sus ojos dando paso a una tranquila playa.


Continuara


III
EL PASEO
El mar yacía lánguido, las olas encaracolaban la superficie azul, y la espuma cual melena
extendida de encajes blancos era un aliento callado, las nubes dejaban entrever al tímido sol, que acudió tembloroso con ellos a dar un paseo.
Sus pasos quedaban impresos en la arena húmeda, decidieron extender sus toallas frente al horizonte e intentar distinguir donde comenzaba el cielo, donde terminaba el mar.

Los ojos de Mabec anclados en los de ella, como un barco en la bahia. _Le pregunto.

_ ¿Me amas?
_ ¿Y como no hacerlo?
_ le respondió

Además de su respuesta, comenzó a acariciar sus hombros desnudos, y con una ceremonia
lenta callada, sumisa, los besos emergieron del silencio, recibiéndose mutuamente como el mar recibe al sol en el ocaso.
Cada recobico de sus cuerpos dibujaban armoniosamente, la sensación indescriptible de un orgasmo imperioso.
Las olas del mar, por abrigo iban y venían disfrutando de los embadurnados cuerpos, rebozados en arena. Una corriente de placer tras un prolongando remanso varaba con el aliento extasiado de un último beso.
Continuara

 
un lugar donde soñar

Te abro las puertas
de mi ser
para tener tu presencia
que es mi abrigo.

Te dono la sonrisa
del mañana
te hago presente de mis delicias
te regalo las caricias de mis manos
en poesía
te amare humildemente
mientras viva

Sueño,
sueño y no quiero despertar
de este abrigo que me acoge entre sus brazos
sueño y escapo
me elevo con las alas del alma
sueño y te encuentro
allí estas
futuro de mis días
sueño
y despogo mis vestiduras
para ser aire para ser viento
para ser brisa y bruma
para ser susurro para ser aliento
sueño y te encuentro


Conmigo tu
Conmigo el aire
Que me trae tu perfume
Conmigo el sol que te calienta
Conmigo la arena del mar
Que pisas descalzo
Conmigo las olas del mar que te elevan
Conmigo la luna
Que tu espía es
Conmigo el silencio que te acoge
Conmigo tu palabra enmudecida
Conmigo todo lo que te rodea
Conmigo tu.