. ..El reencuentro... .
Te observo!
Mientras tanto tú....
remueves tu café, inconsciente de saberte espiado, por
el rabillo del ojo puedo ver como acaricias la cucharilla entre las manos.
No has perdido la costumbre.
.Piensas en ....,
al mismo tiempo que sacudes unas minúsculas lágrimas de azúcar sobre tu ropa.
¡Estas tan ausente!
tan prácticamente débil ante la presa que te acecha.
Podría atacarte sin darte tiempo a respirar. Me acerco.. te asalto, te saco de tus pensamientos, das un respingo.
No esperabas encontrarme allí. Por lo menos no todavía.
Tus ojos que divisaban las tinieblas de un recuerdo, han recobrado la luz, tus labios ahora parecen dibujar una sonrisa. No puedes articular palabra, creo que tu mente rebobina un pasado rápidamente para devolverte al presente.
Estas diferente.
El escarceo de unas canas se dejan ver por entre tu cabello
negro, y unas pequeñas arruguitas, huellas de tantas carcajadas que lanzamos juntos rodean tus sugerente labios.
Sigues estando igual o más atractivo.
Cuando regresas, de tu mente extraviada al café donde nos encontramos, solo una pregunta lanzas al aire .
¿Eres tú? .
No hizo falta que le respondiese.
Haciendo eco de mis palabras en silencio,
una sonrisa y una lágrima quisieron estar presentes, brotando de lo más profundo de mí.
En aquel reencuentro. Las palabras sobraban.
Le extendí mis manos, él las apretó fuertemente sobre su
pecho, ascendió suavemente hasta parar junto a la
boca
Y con un dulce beso. Esta vez afirmo.
Eres tú. .

Acantilado de profundo
Sentimiento
Navajas que rasgan
Las vestiduras de unas montañas.
Eclipse de sol y luna
Sobre las aguas
Éxtasis abrigo de pasión
Encadenada.

En cada ola
Murmullos
Gemidos de un lamento
Inacabado.
Aves revoloteando...
Azul..
Espejo reflejo de un cielo
Estrellas...
faros de un barco
Llamado deseo.
Mientras tanto tú....
remueves tu café, inconsciente de saberte espiado, por
el rabillo del ojo puedo ver como acaricias la cucharilla entre las manos.
No has perdido la costumbre.
.Piensas en ....,
al mismo tiempo que sacudes unas minúsculas lágrimas de azúcar sobre tu ropa.
¡Estas tan ausente!
tan prácticamente débil ante la presa que te acecha.
Podría atacarte sin darte tiempo a respirar. Me acerco.. te asalto, te saco de tus pensamientos, das un respingo.
No esperabas encontrarme allí. Por lo menos no todavía.
Tus ojos que divisaban las tinieblas de un recuerdo, han recobrado la luz, tus labios ahora parecen dibujar una sonrisa. No puedes articular palabra, creo que tu mente rebobina un pasado rápidamente para devolverte al presente.
Estas diferente.
El escarceo de unas canas se dejan ver por entre tu cabello
negro, y unas pequeñas arruguitas, huellas de tantas carcajadas que lanzamos juntos rodean tus sugerente labios.
Sigues estando igual o más atractivo.
Cuando regresas, de tu mente extraviada al café donde nos encontramos, solo una pregunta lanzas al aire .
¿Eres tú? .
No hizo falta que le respondiese.
Haciendo eco de mis palabras en silencio,
una sonrisa y una lágrima quisieron estar presentes, brotando de lo más profundo de mí.
En aquel reencuentro. Las palabras sobraban.

Le extendí mis manos, él las apretó fuertemente sobre su
pecho, ascendió suavemente hasta parar junto a la
boca
Y con un dulce beso. Esta vez afirmo.
Eres tú. .

Sentimiento
Navajas que rasgan
Las vestiduras de unas montañas.
Eclipse de sol y luna
Sobre las aguas
Éxtasis abrigo de pasión
Encadenada.

En cada ola
Murmullos
Gemidos de un lamento
Inacabado.
Aves revoloteando...
Azul..
Espejo reflejo de un cielo
Estrellas...
faros de un barco
Llamado deseo.
. .Seguir la rueda..
Como soy muy inquieta , casi nada me molesta y muchas cosas me atraen, pués por que no iba a serguir la rueda que me han asignado . Así que aquí dejo el testigo que me han dejado encargado.
1. Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:
Suelo hacer limpieza y pasar la música a cds y en este momento tengo t solo 62 archivos que ocupan 214 MB, esto solo es mi música el pc es compartido y la otra carpeta no la cuento.
2. . Último disco que me compré:
El de arrebato, y el próximo que quiero comprarme es el de Roxana.
3. . Canción que estoy escuchando ahora:
Ahora mismo estoy escuchando una canción de Danny wiliams se llama Moon River
4.. Cinco canciones que escucho un montón o que tienen algún significado para mí:
Amaral_ El universo sobre mi
Amaral _Como hablar
Roxana_Si tú no estás
Malú._Diles
Abigail _Si hay sueños hay caminos.
5. . Cinco personas que recogerian el testigo y poner el mismo post:
Que nadie se sienta comprometido, ni se embarque sin querer. No obstante yo lanzo el testigo al aire... Que lo coja quien lo quiera coger.
1. Eros
2. Trini
3. Cabeto
4. Paloma
5. Alma

Prometo un día buscarte
Con la voz del silencio
Prometo tenderte mis manos
Y apretarte las tuyas
Mirarte a los ojos
Sin mediar palabra
Con un gesto decirte
Al fin te encontré
Prometo llenarte
De besos las lunas
Prometo que el resto
De la vida que quede
Sea para ti.
1. Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:
Suelo hacer limpieza y pasar la música a cds y en este momento tengo t solo 62 archivos que ocupan 214 MB, esto solo es mi música el pc es compartido y la otra carpeta no la cuento.
2. . Último disco que me compré:
El de arrebato, y el próximo que quiero comprarme es el de Roxana.
3. . Canción que estoy escuchando ahora:
Ahora mismo estoy escuchando una canción de Danny wiliams se llama Moon River
4.. Cinco canciones que escucho un montón o que tienen algún significado para mí:
Amaral_ El universo sobre mi
Amaral _Como hablar
Roxana_Si tú no estás
Malú._Diles
Abigail _Si hay sueños hay caminos.
5. . Cinco personas que recogerian el testigo y poner el mismo post:
Que nadie se sienta comprometido, ni se embarque sin querer. No obstante yo lanzo el testigo al aire... Que lo coja quien lo quiera coger.
1. Eros
2. Trini
3. Cabeto
4. Paloma
5. Alma

Prometo un día buscarte
Con la voz del silencio
Prometo tenderte mis manos
Y apretarte las tuyas
Mirarte a los ojos
Sin mediar palabra
Con un gesto decirte
Al fin te encontré
Prometo llenarte
De besos las lunas
Prometo que el resto
De la vida que quede
Sea para ti.

Sensaciones .
.
Cueva húmeda
Que caminar quisiera
Viaje por el paladar
De la dulzura.
Saliva con sabor a menta fresca
Guinda del pastel de mis deseos

Latidos que colisionan.
Un vuelo raso de palomas
Caricias de sonetos
Ofrenda para mis sentidos.
Tus labios...
Tú lengua....
Tú beso....
Tú boca....
Brazo de mar
Que busca un océano
Donde naufragar
Mi deseo.
El sol le dice a la cueva:
Hoy...
Me siento fuerte
he recuperado las fuerzas
que el invierno se llevó,
el letargo en el que me hallaba sumido
me despertó con ganas de amarte.
Quiero...
Penetrar en tu cueva
calentar el mínimo hueco
que halla en ti
que tú sumisa y espléndida
te dejes acariciar.
Y seamos
una fusión de materia
para convertir nuestro deseo
en la más bella imagen de amor.
Dejemos que los ojos del hombre
pueda contemplar y disfrutar
con nosotros.
Sé testigo mudo,
¡ámanos.!.....
Un recuerdo precioso, de las Cuevas de Aracena, la imagen no corresponde a dichas cuevas.

Cueva húmeda
Que caminar quisiera
Viaje por el paladar
De la dulzura.
Saliva con sabor a menta fresca
Guinda del pastel de mis deseos

Latidos que colisionan.
Un vuelo raso de palomas
Caricias de sonetos
Ofrenda para mis sentidos.
Tus labios...
Tú lengua....
Tú beso....
Tú boca....
Brazo de mar
Que busca un océano
Donde naufragar
Mi deseo.
Hoy...
Me siento fuerte
he recuperado las fuerzas
que el invierno se llevó,
el letargo en el que me hallaba sumido
me despertó con ganas de amarte.
Quiero...
Penetrar en tu cueva
calentar el mínimo hueco
que halla en ti
que tú sumisa y espléndida
te dejes acariciar.
Y seamos
una fusión de materia
para convertir nuestro deseo
en la más bella imagen de amor.
Dejemos que los ojos del hombre
pueda contemplar y disfrutar
con nosotros.
Sé testigo mudo,
¡ámanos.!.....
Un recuerdo precioso, de las Cuevas de Aracena, la imagen no corresponde a dichas cuevas.

Madre
Talladas por el tiempo
Beso tu mejilla
Alhaja que un día
Lucio como rosal en flor.
A ti que fuiste verde
Igual que las cañas

Que forjaste un camino
De palabras y besos.
Tú que me miras siempre
Con ternura suprema
Tú que en tu silencio
Siempre estas ahí
Yo que te presiento
Solo con pensarte
A ti dulce flor del jardín
De mi vida.
A ti paloma blanca
Que me diste alas
A ti mi refugio
Mi guía, mi morada.
A ti por que la vida
Me enseñaste a vivir
A ti por la frescura de sentirte
Verde.
Valle de mis pasos
Monte de mi fé
A ti.......
Por parirme.
Prado de mis días
Te dedico un beso
Con esta poesía.
ESTA BONITA POESÍA ME LA REGALO HACE UNOS DÍAS UNA AMIGA,
ES PRECIOSA MERECE LA PENA QUE VOSOTROS DISFRUTEIS DE ELLA TAMBIEN.
ANIMARLA HABER SI SE DECIDE HACER UN BLOGS, QUE ESCRIBE GENIAL, AQUÍ OS LA DEJO:
LUNA.*Una pequeña aclaración, todas las poesías que pongo aquí son mías a excepción de alguna que me pasan amigos, lo cual siempre pongo el nombre de su autor.
Contigo aprendí




: Estaré en la playa de tu vida
me sumergiré en las olas de tu ser
para caminar por la arena de tu boca
y sentir estremecer mi piel.

En la bruma de tus días
un recuerdo te traeré
para estar en tu memoria
un suspiro lanzaré.
. ..El verde... .
Olía a tierra mojada, me envolvía ese olor. Era una caricia para mi olfato, unas minúsculas
gotas de lluvia me daban la bienvenida a esas tierras verdes.
Mis ojos disfrutaban con los matices diferentes de ese color, una exquisitez para ellos. Me dejé conquistar por las montañas, por el pasto amarillento que yacía sobre la ladera.
A medida que iba ladeando la montaña, unas nubes me hicieron compañía en el ascenso hacía la cima. Hubo un momento en que las nubes parecían alfombras extendidas a mi paso, dejando entreven los rayos del tímido sol. Al poco tiempo las diminutas gotas de lluvia. fueron absorbidas por el Sol, que majestuosamente se izó sobre las montañas. Lamió sediento de poder todo lo que emanaba agua, hasta de mi cuerpo extrajo unas perladas gotitas de sudor, que se abrían paso sobre mi rostro.
Allí estaba yo rodeada de un sueño.
El cual podía palpar, acariciar, sentir y oler.
Me acomodé sobre la hierva fresca y desee ser pájaro para volar, ser águila para extender
mis alas y divisar desde ese mágico cielo todo lo que mis ojos desde mi posición no podían albergar. Con las alas del viento.... Volé... Imaginé alcanzar el infinito, y allí extraer el olor
turgente de la hierva mojada, de las salvajes y puras montañas y del perfume sutil de las flores silvestres. Bajé en picado para absorber la vida.
Mis ojos empequeñecían ante aquella magnánima estampa, que yo devoraba.
Llegué a un gran lago con nombre de mujer, simplemente me recreé en los reflejos de las montañas sobre el agua, no quise ensombrecer aquella entrega de tierra sobre el calmado espejo.
No sé realmente cuanto tiempo pasó. Me dediqué a mirar en silencio.
En orilla del lago, como sacada de un sueño, vi que surgía de la nada, una dama delgada de pequeña estatura, con cabellos de oro, seguramente robado a los rayos del Sol, los llevaba recogidos con una guirnalda de flores.
Jugaba y reía con las travesuras de un duende con sombrero rojo.
El duende intentaba en vano apartar las montañas, que recreaban su cima con aquel traje de espuma de hielo, en las agua cristalinas.
Una piedra arrojada tras mi espalda, me devolvió la cordura, las montañas comenzaron a balancearse y alguien grito a unos metros de mí.
_Es tarde sigamos.
Y yo...
Continué mi camino.
Cuando inicié ese viaje, no pensé que el color verde tuviese lugar de nacimiento.
Pero ahora sí tengo la certeza. Sí nació. Y si la naturaleza fue parida
Asturias fue el vientre que la albergo.
A mi amiga Laura, que como buena asturiana posee la magia y la frescura de los Picos de Europa.
Las xanas son un mito de la bondad de la naturaleza

El Trasgu es un duende pequeño y travieso de la mitología asturiana


Átame quiero ser lujuria
Solo por placer,
Las alas de tu cuerpo
Quiero sobre mi piel.
Bésame que vuelen las caricias
Hasta tocar mi hiel
Que el viento de la noche
Quiera perecer.
Sedúceme con palabras obscenas
Quiero serme infiel
Perderme en tu morada
Y allí guarecer
El tiempo modelado con
Lluvia de ayer.
Abdúceme la arena de mi playa
Se deja vencer
Déjame tus huellas en todo mi ser.
Vacílame haremos un viaje
Subidos al tren
Con billete de ida
Destino la piel
Contamíname quiero ser el aire
Un lecho de clavel
Encender los sentidos
Hasta estremecer
Con gemidos de noche
Hasta amanecer.
Que más da si es
Amor o lujuria
Si calmara mi sed.

gotas de lluvia me daban la bienvenida a esas tierras verdes.
Mis ojos disfrutaban con los matices diferentes de ese color, una exquisitez para ellos. Me dejé conquistar por las montañas, por el pasto amarillento que yacía sobre la ladera.
A medida que iba ladeando la montaña, unas nubes me hicieron compañía en el ascenso hacía la cima. Hubo un momento en que las nubes parecían alfombras extendidas a mi paso, dejando entreven los rayos del tímido sol. Al poco tiempo las diminutas gotas de lluvia. fueron absorbidas por el Sol, que majestuosamente se izó sobre las montañas. Lamió sediento de poder todo lo que emanaba agua, hasta de mi cuerpo extrajo unas perladas gotitas de sudor, que se abrían paso sobre mi rostro.
Allí estaba yo rodeada de un sueño.
El cual podía palpar, acariciar, sentir y oler.
Me acomodé sobre la hierva fresca y desee ser pájaro para volar, ser águila para extender
mis alas y divisar desde ese mágico cielo todo lo que mis ojos desde mi posición no podían albergar. Con las alas del viento.... Volé... Imaginé alcanzar el infinito, y allí extraer el olor
turgente de la hierva mojada, de las salvajes y puras montañas y del perfume sutil de las flores silvestres. Bajé en picado para absorber la vida.
Mis ojos empequeñecían ante aquella magnánima estampa, que yo devoraba.

Llegué a un gran lago con nombre de mujer, simplemente me recreé en los reflejos de las montañas sobre el agua, no quise ensombrecer aquella entrega de tierra sobre el calmado espejo.
No sé realmente cuanto tiempo pasó. Me dediqué a mirar en silencio.
En orilla del lago, como sacada de un sueño, vi que surgía de la nada, una dama delgada de pequeña estatura, con cabellos de oro, seguramente robado a los rayos del Sol, los llevaba recogidos con una guirnalda de flores.
Jugaba y reía con las travesuras de un duende con sombrero rojo.
El duende intentaba en vano apartar las montañas, que recreaban su cima con aquel traje de espuma de hielo, en las agua cristalinas.
Una piedra arrojada tras mi espalda, me devolvió la cordura, las montañas comenzaron a balancearse y alguien grito a unos metros de mí.
_Es tarde sigamos.
Y yo...
Continué mi camino.
Cuando inicié ese viaje, no pensé que el color verde tuviese lugar de nacimiento.
Pero ahora sí tengo la certeza. Sí nació. Y si la naturaleza fue parida
Asturias fue el vientre que la albergo.
A mi amiga Laura, que como buena asturiana posee la magia y la frescura de los Picos de Europa.
Las xanas son un mito de la bondad de la naturaleza

El Trasgu es un duende pequeño y travieso de la mitología asturiana

Átame quiero ser lujuria
Solo por placer,
Las alas de tu cuerpo
Quiero sobre mi piel.
Bésame que vuelen las caricias
Hasta tocar mi hiel

Que el viento de la noche
Quiera perecer.
Sedúceme con palabras obscenas
Quiero serme infiel
Perderme en tu morada
Y allí guarecer
El tiempo modelado con
Lluvia de ayer.
Abdúceme la arena de mi playa
Se deja vencer
Déjame tus huellas en todo mi ser.
Vacílame haremos un viaje
Subidos al tren
Con billete de ida
Destino la piel
Contamíname quiero ser el aire
Un lecho de clavel
Encender los sentidos
Hasta estremecer
Con gemidos de noche
Hasta amanecer.
Que más da si es
Amor o lujuria
Si calmara mi sed.

Lo que me ronda por esta cabecita mía
Ayer vi un programa de televisión y escribí esto:
Cuando carecen de caricias
Las esquinas
Cuando el amanecer del día
No aparece
Cuando se escapan la miradas
A la calle
Cuando el giro de una llave
Te convierta en mariposa
Que vuela para ser parte del aire
Cuando escape una sonrisa
Solo para apaciguarle
Cuando un te quiero sea un fantasma
deambulando por la calle
cuando el roce de sus manos
sean terror en tus mejillas .
Escapa....
Sal de esa cárcel
De la prisión de unos brazos
Que son rejas de tu hogar
Sal ...y ponte a caminar.

Voy a imaginar que imagino
Un Iceberg de una fantasía
Que esparcido queda
Al cerrar la ventana
De tu vida y la mía.
Intrépido aleluya
Al sentirte cerca
Patente de quimeras
Inscrito en un papel.
Que se esfuma cual
Humo de colilla encendida
Como flor de un jardín
De arrancada estampida.
Voy a imaginar
Que imagino
Que estoy entre las aguas
En un invierno frió
Y tu serás la escarcha
Que pende entre las ramas
Y al recoger del aire
Una gota caída
Seria toda tu esencia
Que yo me guardaría.
Voy a imaginar
Que imagino.

Cuando carecen de caricias
Las esquinas
Cuando el amanecer del día
No aparece
Cuando se escapan la miradas
A la calle
Cuando el giro de una llave

Te convierta en mariposa
Que vuela para ser parte del aire
Cuando escape una sonrisa
Solo para apaciguarle
Cuando un te quiero sea un fantasma
deambulando por la calle
cuando el roce de sus manos
sean terror en tus mejillas .
Escapa....
Sal de esa cárcel
De la prisión de unos brazos
Que son rejas de tu hogar
Sal ...y ponte a caminar.

Voy a imaginar que imagino
Un Iceberg de una fantasía
Que esparcido queda
Al cerrar la ventana
De tu vida y la mía.
Intrépido aleluya Al sentirte cerca
Patente de quimeras
Inscrito en un papel.
Que se esfuma cual
Humo de colilla encendida
Como flor de un jardín
De arrancada estampida.
Voy a imaginar
Que imagino
Que estoy entre las aguas
En un invierno frió
Y tu serás la escarcha
Que pende entre las ramas
Y al recoger del aire
Una gota caída
Seria toda tu esencia
Que yo me guardaría.
Voy a imaginar
Que imagino.
Subidon de adrenalina
Hoy os cuento, lo que no es un cuento si no una realidad.
Ayer fui a un parque de atracciones, el Tibidabo.
Deje apartados mis taitantos para convertirme en una colegiala
¡ Divinos años¡. No me quedo atracción del parque que recorrer.
Mi primera visita...
Entrar en el hotel Krüeger, y ufff me libere gritando.
La carrera hacía la divina adolescencia había comenzado, uyyy
vi de reojillo el tiovivo ¡jo, cuantos recuerdos!, había un divino caballo
blanco con la cola de pelo de muñeca y quise ser una amazona montada sobre Pegaso, un caballito donde Darilea hubiese escapado en sus sueños,
_!Pero no le deje¡,_ hoy me tocaba a mí disfrutar.
Cuando estábamos llenando un poco el estomago, vi una atracción que subía por encima de todas y pensé “ dios, quien suba hay debe de estar loco”.
Cuando terminamos de comer, nos dirigimos hacía allí.
Al contemplarla desde abajo me dije para sí, ¡yo quiero estar loca, quiero subir¡

Hice unos minutos de cola. Cuando estaba sentada en aquel asiento anatómico pero incomodísimo, mis nervios comenzaron a agitarse, todo mi cuerpo sentía la sensación de examinarse. Mi examen...
(Yo puedo).
Sé que puedo. Era la constante cantinela que golpeaba mi cabeza.
Cuando el chico, que examinaba la seguridad de aquella atracción, llego hasta mí le pregunte la altura, 40 m. de caída libre. Uf ya era tarde.
Una excitación (olvidada) recorría todo mi ser. Mis nervios arrojaban fuera de mí unas enormes carcajadas. Pasaron unos segundos o minutos, a mi se me antojaron horas de espera. La atracción comenzó a subir a subir a subir.
¡OH! el mar, el cielo. Barcelona a mis pies todo se extendía ante mis ojos como una hermosa postal. Una neblina confundía el mar y el cielo,
aquella hermosa imagen parecía estar cubierta por un velo, como se cubre una novia ante el altar, quise pensar que era la niebla, ( la polución habría perdido todo el encanto), la magia de aquel momento. Mis ojos se deleitaban y permanecían abiertos todo lo que les era posible, la sensación de ser la única en el mundo en ese instante.
( Yo y el cielo). Cuando más abducida estaba por ese soplo de bienestar, el freno de la atracción ceso para descargarnos
contra el suelo. Fueron escasos segundos,.No pude mantener la vista al frente. Mis ojos desorbitados, mi trasero levantado de aquel incomodo asiento mis hombros sujetos por aquel artilugio de seguridad, impedían que saliera despedida
por la inercia. Era imposible mantener la posición de inicio. Era volar.
¿Grite? _Noo, no grite. Mi adrenalina rebosaba por los poros de mi piel, fue magia, fue un placer indescriptible. Fue un momento sublime.
Fue ascender a un clímax de excitación, máximo. Cuando puse mis pies de nuevo en el suelo. Reí.. y temblaba como una pluma al viento, era una mezcla extraña que jamás había sentido. Parecido a un orgasmo.
Mis primeras palabras, al encontrarme con los que me esperaban abajo fueron... Voy a repetir, y así lo hice. Esta vez más relajada, disfrutando más
del paisaje y de la bajada, quise mantener mis ojos abiertos, pero no lo conseguí
Pero mi subidón de adrenalina. VALIÓ LA PENA.

OJOS DE GATA
QUE NO HABLAN Y DICEN...
QUE TE INVITAN
Y TÚ...
MÍRALOS... MÍRAME
SOPORTA MI MIRADA
SIN APARTAR LA TUYA DE LA MIA
OJOS DE GATA

QUE MAÚLLAN EN LA NOCHE
QUE ARRULLAN...
QUE RONRONEAN EN EL SILENCIO
OJOS DE GATA
QUE TE PIDEN...
SÁCIAME
OJOS DE GATA
QUE NO HABLAN
Y TE DICEN....
Bajo cielo estrellado
Un sonido corto pero intenso me abstrajo de mis pensamientos
Acudí a la habitación de donde provenía.
Descolgué el auricular y una voz conocida y risueña me recordaba que tenía que hacer
algo pasadas unas horas, _contesté y estuve unos minutos intercambiando un dialogo
divertido.
Colgué, el auricular y de nuevo me dirigí a la habitación para sentarme en la cama y proseguir revisando mis recuerdos.
En el fondo de la caja reconocí solo por una esquina una postal que aparecía semi escondida
Una sonrisa.... y de nuevo la imaginación de Darilea comenzó a tejer su tela de fina seda, un túnel entre el pasado y presente.
Baje de aquel tren, sudorosa e impaciente. El asfalto pareció estar en ebullición, mis pies pedían a gritos ser liberados de la prisión de mis zapatos. Tuve la intención de descalzarme y seguir mi camino. ¿ y por que no? Si es mi sueño. Me descalcé.
Sentí mis pies rescatados y tuve la misma sensación que un nazareno en una penitencia. Extraño.
Mis pies redimidos y a la vez caminaban con la misma inquietud de caminar sobre llamas incandescentes. Ardía el asfalto.
Mi salvación... Un coche de caballos. Quise sentirme reina por un día, lo paré y subí.
_Le dije al simpático chico, que lo conducía, que me llevase al lugar más fresco que él conociera.
Ya tendría tiempo de seguir mi camino bajo la luz de la luna.
Me llevo a un paradisíaco jardín, lleno de naranjos en flor, olmos, pinos y palmeras parecía una acuarela a los pies del visitante. El abrigo del verde que inundaba como predominante a cualquier color, hizo que cayera presa de una tentadora somnolencia. Me recosté sobre la hierva invitando a mi cuerpo a ser amado por la tierra a dejarme seducir por ese manto de frescura.
El olor meloso de azahar y jazmines hacía un batido exquisito junto al sonoro ruido del agua.
Un lugar de ensueños.
Pasadas dos horas bajo aquel embrujo de sombras, llego de nuevo el joven cochero.
Mi buena propina le recordó que debía de recogerme, cuando el sol se escondiera.
Deseaba fervientemente pasear junto a la estirada y altiva obra que embelesada tenía aquella mágica ciudad.
Cuando estuve bajo los pies de aquella altiva dama, me sentí minúscula ante la magnifica obra de los tiempos del califa Abu- Yacub.
El cochero espero a que yo me deleitara acariciando sus paredes. Con cada caricia pretendía tener una remota idea de lo que fue su pasado. Ella tan alta estirando su talle seguro acariciaba las lágrimas del aire.
Me conforme con el interrogante de mis preguntas.
Caminé volviendo un par de veces mi mirada atrás, y le susurre al cochero que nos alejásemos muy despacio. Yo exhale un suspiro como beso de despedida.
Por fin llegaríamos a mi ansiada meta. El puente que separaba la ciudad del barrio.
Y bajo el puente las aguas cristalinas y refrescantes de aquel rió de poetas y pintores.
Yacía mudo, de vez en cuando en la soledad de la noche, alguna risas rompían el acto de amor que yo contemplaba. Metí los pies en sus aguas, las ondas producidas por ellos hicieron mecerse a la luna, el rió en un intento vano de querer acariciarla suspiraba en silencio.
Solo yo, podía escuchar el estremecimiento, el leve quejido que desprendían.
Una pequeña dama, coqueteaba entre las aguas, su azulejería dorada como los rayos del sol observaban atenta y muda las caricias. La coqueta dama interponía su embrujo entre la luna y el rió. Yo quise formar parte de ese trío. y convertir mi entidad en brisa, quise despojarme de mi cuerpo, de mis ropas y fundirme en esa agua, siendo brisa de ese cielo del sur.
Una musiquilla venida de las calles continuas, me devolvió a la realidad, mis caderas comenzaron a contonearse al compás de las guitarras.
Darilea fue presa de la magia y el embrujo del momento.
Esta noche balanceare mis pies, sentada a la orilla de la luna. Mientras la dama que guardaba tesoros a los pies de ese rió me contara mil historias de los celos del agua.
¿Sabes donde me encuentro?
Bajo el cielo estrellado, más lindo que jamás he contemplado.

Incesante suspiros
Que me enturbian
La espera-
Hasta sueña el sol
Con alargar los días
Y la luna dormita
Bajo el cielo brillando
Y pasan las horas...
Y pasan los días
Y el instante no llega
Y devora mi alma
Tu rostro incansable
Mientras yo vagabunda
Deambulo en el aire
Espejismo del día
De tu despedida
Extinguirme quisiera
En suspiros perdidos
dormirme en tus labios
¡ay¡ mi amante furtivo.
Acudí a la habitación de donde provenía.
Descolgué el auricular y una voz conocida y risueña me recordaba que tenía que hacer
algo pasadas unas horas, _contesté y estuve unos minutos intercambiando un dialogo
divertido.
Colgué, el auricular y de nuevo me dirigí a la habitación para sentarme en la cama y proseguir revisando mis recuerdos.
En el fondo de la caja reconocí solo por una esquina una postal que aparecía semi escondida
Una sonrisa.... y de nuevo la imaginación de Darilea comenzó a tejer su tela de fina seda, un túnel entre el pasado y presente.
Baje de aquel tren, sudorosa e impaciente. El asfalto pareció estar en ebullición, mis pies pedían a gritos ser liberados de la prisión de mis zapatos. Tuve la intención de descalzarme y seguir mi camino. ¿ y por que no? Si es mi sueño. Me descalcé.
Sentí mis pies rescatados y tuve la misma sensación que un nazareno en una penitencia. Extraño.
Mis pies redimidos y a la vez caminaban con la misma inquietud de caminar sobre llamas incandescentes. Ardía el asfalto.
Mi salvación... Un coche de caballos. Quise sentirme reina por un día, lo paré y subí.
_Le dije al simpático chico, que lo conducía, que me llevase al lugar más fresco que él conociera.
Ya tendría tiempo de seguir mi camino bajo la luz de la luna.
Me llevo a un paradisíaco jardín, lleno de naranjos en flor, olmos, pinos y palmeras parecía una acuarela a los pies del visitante. El abrigo del verde que inundaba como predominante a cualquier color, hizo que cayera presa de una tentadora somnolencia. Me recosté sobre la hierva invitando a mi cuerpo a ser amado por la tierra a dejarme seducir por ese manto de frescura.
El olor meloso de azahar y jazmines hacía un batido exquisito junto al sonoro ruido del agua.

Un lugar de ensueños.
Pasadas dos horas bajo aquel embrujo de sombras, llego de nuevo el joven cochero.
Mi buena propina le recordó que debía de recogerme, cuando el sol se escondiera.
Deseaba fervientemente pasear junto a la estirada y altiva obra que embelesada tenía aquella mágica ciudad.
Cuando estuve bajo los pies de aquella altiva dama, me sentí minúscula ante la magnifica obra de los tiempos del califa Abu- Yacub.
El cochero espero a que yo me deleitara acariciando sus paredes. Con cada caricia pretendía tener una remota idea de lo que fue su pasado. Ella tan alta estirando su talle seguro acariciaba las lágrimas del aire.
Me conforme con el interrogante de mis preguntas.
Caminé volviendo un par de veces mi mirada atrás, y le susurre al cochero que nos alejásemos muy despacio. Yo exhale un suspiro como beso de despedida.
Por fin llegaríamos a mi ansiada meta. El puente que separaba la ciudad del barrio.
Y bajo el puente las aguas cristalinas y refrescantes de aquel rió de poetas y pintores.

Yacía mudo, de vez en cuando en la soledad de la noche, alguna risas rompían el acto de amor que yo contemplaba. Metí los pies en sus aguas, las ondas producidas por ellos hicieron mecerse a la luna, el rió en un intento vano de querer acariciarla suspiraba en silencio.
Solo yo, podía escuchar el estremecimiento, el leve quejido que desprendían.
Una pequeña dama, coqueteaba entre las aguas, su azulejería dorada como los rayos del sol observaban atenta y muda las caricias. La coqueta dama interponía su embrujo entre la luna y el rió. Yo quise formar parte de ese trío. y convertir mi entidad en brisa, quise despojarme de mi cuerpo, de mis ropas y fundirme en esa agua, siendo brisa de ese cielo del sur.
Una musiquilla venida de las calles continuas, me devolvió a la realidad, mis caderas comenzaron a contonearse al compás de las guitarras.
Darilea fue presa de la magia y el embrujo del momento.
Esta noche balanceare mis pies, sentada a la orilla de la luna. Mientras la dama que guardaba tesoros a los pies de ese rió me contara mil historias de los celos del agua.
¿Sabes donde me encuentro?
Bajo el cielo estrellado, más lindo que jamás he contemplado.

Incesante suspiros
Que me enturbian
La espera-
Hasta sueña el sol
Con alargar los días
Y la luna dormita
Bajo el cielo brillando
Y pasan las horas...
Y pasan los días
Y el instante no llega

Y devora mi alma
Tu rostro incansable
Mientras yo vagabunda
Deambulo en el aire
Espejismo del día
De tu despedida
Extinguirme quisiera
En suspiros perdidos
dormirme en tus labios
¡ay¡ mi amante furtivo.
Pedacitos de mí
Hoy debía de buscar una cosa en mi caja de tesoros.
Al abrirla me embriague con el perfume del recuerdo ese olor
tan peculiar y característico, mi olor preferido ( es mi deseo y así olerá...)
¡a tierra mojada¡ a naturaleza, a una caricia de nostalgia así es como huele mi caja. Por que yo quiero.
Pasee por lugares reconocidos por mi vista, volví a caminar por esos parajes de ensueño y Darilea os lo relatara a su manera.
Fascinada ante las huellas gigantescas del paso de los años en el suelo una hilera de hundimientos de terrenos se abrían ante mis ojos, una vegetación formada por arces, avellanos sauces y pinos se extendía en toda su plenitud y esplendor ante mi absorta mirada, quede como abducida por su embrujo
Un valle de exquisitez formado por la desaparición del Mar Thetis ( hoy Mar Mediterráneo) el cual había engullido en su regresión, a millones de seres vivos que habitaban la tierra, formando así el espectáculo natural que tenía delante de mí.
Las profundas huellas eran 7 increíbles lagunas con un hechizo sobrenatural por eso únicas

A los pies de aquel profundo abismo me despoje de mis ropas, quedando mi cuerpo cubierto por un diminuto bikini,
y unas zapatillas de agua, sentí como el agua era una caricia sobre mi piel, era un día muy caluroso y agradecí la frescura que me brindaba. Uno de aquellos misteriosos lagos. Sentí miedo mezclado con un poco de excitación, el fondo era un enigma para mí. Su profundidad impedía ver el fondo. Yo siempre dudo ante lo desconocido, aunque me fascinaba. El cielo era un manto de lilas extendido sobre aquel paraje de sueños. El sol parecía tímidamente agazaparse tras un árbol centenario que vigilaba las ninfas del lago. Yo pude sentirme una parte más, de ese misterio que envolvía la tarde, era una fusión entre dos materias la naturaleza y yo.
Las aguas del lago cambiaban de color según la estación del año. Eran verdes como la más apreciada de las esmeraldas.
Creí estar en la pisada de un mitológico cíclope. La sensación de bienestar que me abrigaba, gritaba desde mi interior.
Nadé... de un lado a otro en ese círculo sin principio ni fin. Era el yin y el yang con el dibujo imaginario en mi cabeza del bien y del mal.
Un frió recorrió mis pies, corrientes subterráneas según me contaron.
Acercándome a la orilla, me envolví en mi toalla y mirando al cielo me dispuse a seguir soñando.
¿Existe ese lugar, en algún rincón del mapa?
O es otra de las fantasías de Darilea. ¡Obtendrás la respuesta¡
Y Mañana más...

¿Recuerdas esas noches?
Cuando se estremecían
Las damas del tablero
Y florecían las flores

Del jardín imaginario.
¡Recuerdas esas noches¡
en que nos sorprendía
las lejanas preguntas
y la magia del sol.
¡Recuerdas esas noches¡
Que la luna reíaY desde tu ventana
Veías su resplandor
!Recuerdas esas noches¡
Que nuestra solitaria
Amiga pesadilla
Nos llevaba a entonar
Una bonita canción.
La magia no yace
En unos recuerdos
Por que sigue la llama
Que inventamos en sueños.
¡Recuerda esas noches¡
y luego...
!dime adiós¡
Yo seré, que no seré nada
Me hallaras sumisa
Misteriosa en la noche
Furtiva y a la espera
del suave abrazo amor.
Seré para tu hambre
La comida sagrada
Que bendeciremos al ritmo
Que marque
los juegos de pasión

Hará nido en tu pelo
mi mano enmarañada
con cautivas respuestas
vendrá la madrugada
Seremos inconscientes de la noche y el frió
Del rumor de las olas del aire y su esplendor
Y ya en la madrugada te llevaran las claras
Anunciantes del día
de tu desaparición.
Será solo en mis sueños
La aparición divina
De volver a dormirme
Sumisa en un rincón.
Enseñamé amarte amor
Que yo quiero saciarte
Hasta la eternidad
No sé como empezar amor
Guíame las manos
Sobre ti.
Que quiero darme amor
Entera
Y ausentar los deseos
Y calmarte la sed
Yo seré el agua para saciarte

Enséñame amarte amor
Yo te lo pido
Acariciarte amor
Todo el vació
Para cubrir con el roció
Tus mañanas
Y ser en tu almohada
La luz del estío
Quiero amarte amor
Enséñame a buscar tu abrigo
Yo seré la ropa
Amor
Para ese frió.

.
MEJOR CIERRO Y ME VOY
Si yo pudiera retener tus besos
Aquellos que en silencio
Buscan la caricia de tus labios
En los míos.
Si yo pudiera retenerlos

Acaso un instante
¡Que dicha sería¡
En el remoto gesto
Sepultado queda
En miradas perdidas
En busca de leyendas
Con un triste final.
Y bajo la esperanza
De unos sueños de espera
Simulando el letargo
De las horas que van -.
Si yo pudiera niño
retener tu mirada
sería un cálido beso
Que nunca diría nada.
Obtener tu reflejo
Conmigo entre las ondas
con un suave suspiro
Sería un beso teñido
De aroma en la distancia

Hay tantas cosas, que agradecer quisiera,
Hay tanto que me queda por decir
Hay tanto que duele,
Tanto que me da alegría
Tanto, tanto
Que mejor cierro y me voy, buen fin de semana

vI Decisivo VII Volver al sueño
VI
Después de caminar, mirando las calles como una primera vez, se sentía llena, repleta de sueños.
En la esquina su camello, al que tantas veces, se había vendido por su dosis diaria. Él estaba enamorado de ella.
El la vio llegar, le sonrió con la picardía que lo hacía siempre, era un buen chico, pero totalmente enganchado, al galope de ilusiones vagas, ya de tanto revolcarse ante los escombros de esta sociedad.
__! Hola, ya estas aquí¡
__Si, hoy te necesito más que nunca.
__¿ Y eso, nena?
__! Hoy tengo pasta¡
__Necesito jaco, pero nada de tonterías, damelo puro.
__! Que dices¡
___Eso es explosivo.
__Tu limítate a darme lo que te pido, es un encargo de Tonni.
__Si es así, nena no hay problemas.
__Le pago, y cogió su paquete.
Desiré regalándole al chico, un prominente apretón entre sus partes como propina, le beso con un dulce beso en los labios, al otro lado del universo te esperare le susurro al oído y le dijo adiós para continuar su camino
.
Empezó a caminar sin rumbo, buscaba una tienda de ropa de mujer,
hacia tanto tiempo que no entraba en una tienda normal. Lo sobrante de los 300€ todavía daban para mucho. Quería deshacerse de toda su ropa, de su bolso, de sus zapatos de fino tacón.
Vio un escaparate con ropa femenina, de colores claros, los rosas y los azules eran un jardín en aquella avenida. Sin pensarlo dos veces entro.
Miraba con detenimiento las estanterías, sabía lo que deseaba perfectamente. Buscaba un vestido de gasa estampado.
Lo encontró.
Ahora la ropa interior. Rosa pálido, debía de ser ese color. Un bonito bolso a juego, con el vestido y unos cómodos zapatos.
Se dirigió al mostrador..... pago en efectivo. Y pidió a la señorita que la acompañara al probador. Quería ponerse allí mismo todo lo que había comprado.
Entró en el probador. Extrajo de su antiguo bolso una bolsa de plástico
donde metió toda su ropa. Solo guardo un pequeño paquetito que volvió a guardar en su nuevo bolso. Comenzaba la despedida de Desiré.
VII
Héctor murió, la madrugada de un invierno frió, su enervado cuerpo sé
canso de galopar al ritmo de las largas zancadas de un caballo sin tregua.
El peregrinar de Sara comenzó por las calles de cualquier ciudad donde pudiese encontrar sexo, drogas y alcohol.
En una calle cualquiera, un rostro sin nombre, unas piernas sin alma
divaga hasta encontrar un camello y vender su cuerpo a cambio de su tan necesitada dosis.
Así fue como se vendió por primera vez. Sara desapareció para eclosionar Desiré en su interpretación de princesa encantada.
Al salir de la tienda Desiré, buscaba una papelera para deshacerse de todo lo que tenía que ver con su vida.
Tiro en lo más profundo de un container a Desiré y sus sueños rotos.
Cogió un autobús, con destino el centro de la ciudad.
Miraba ensimismada, como las gentes andaban de aquí para allá.
Tanto tiempo, había mantenido cegados los ojos de la realidad en su mundo de brumas y pesadillas que hoy por fin vería la luz con la que siempre soñó.
Bajo en la última parada del autobús.
Camino hacía el parque, donde tantas veces había soñado, con examinarse de su asignatura pendiente.
El amor.
Se sentó en un banco, hasta esperar que las últimas horas del día dieran paso a la luz de la luna, quiso como único testigo de su despedida tener el astro de sus alucinaciones.
Ella es la única que sabe de su secreto.
Cuando el Sol fue dando su aletazo final. Se levanto para estirarse en la hierva apoyada en el tronco de un árbol, un sauce llorón que quedaba cerca de un arrollo, quería descansar escuchando el suave murmullo del agua. Saco de su bolso un paquetito que preparo con sumo cuidado.
Sonreía se despediría de Desiré para siempre. Y Sara podría volver al principio de su sueño... La fantasía.
Una goma elástica enrollo sobre su brazo, las venas de su brazo izquierdo lucían como el radiante cielo de sus sueños. El pinchazo fue
como una picadura de un insecto casi impredecible, estaba tan acostumbrada que no sentía el mínimo dolor.
Mientras un calor sofocante recorría su cuerpo, se limitaba a tararear una canción:
Por ti, he dejado todo sin mirar atrás.
Aposté la vida y me deje ganar,
He perdido todo hasta mi identidad...
Por ti..
Comenzó Desiré a vagar entre el arrollo, se descalzo para sentir la frescura del agua. Se fundió con el humedad. Sus pupilas oceánicas se extendieron hacia un total olvido. Una aureola de rayos temblorosos fue el último suspiro que Sara expulso. Basto un gramo de jaco para dar al olvido su camino ideal. Basto el ocaso de un sueño para terminar con la ilusión rota de una asignatura.
Levo las anclas del error, para sumergirse en el final de las aguas del olvido, para ser sirena en busca del barco llamado libertad.
Fin



Sabia ya muy bien
Lo que habías hecho,
La tarde estaba ya medio caída
Cerraste tus ojos
Y dijiste adiós
Sin ninguna despedida.
Dejando atrás
Todo el recuerdo
El sufrimiento muerto
De una herida.
Adiós a los que te lloran
Sin llamarte
Sencillamente sabes
Que no olvidan.
Cerraste los ojos
Y te marchaste
Batiendo las alas
Hacia arriba.
Hacia la nada...
Buscaste un refugio
El descanso
De una vida.
Después de caminar, mirando las calles como una primera vez, se sentía llena, repleta de sueños.
En la esquina su camello, al que tantas veces, se había vendido por su dosis diaria. Él estaba enamorado de ella.
El la vio llegar, le sonrió con la picardía que lo hacía siempre, era un buen chico, pero totalmente enganchado, al galope de ilusiones vagas, ya de tanto revolcarse ante los escombros de esta sociedad.
__! Hola, ya estas aquí¡
__Si, hoy te necesito más que nunca.
__¿ Y eso, nena?
__! Hoy tengo pasta¡
__Necesito jaco, pero nada de tonterías, damelo puro.
__! Que dices¡
___Eso es explosivo.
__Tu limítate a darme lo que te pido, es un encargo de Tonni.
__Si es así, nena no hay problemas.
__Le pago, y cogió su paquete.
Desiré regalándole al chico, un prominente apretón entre sus partes como propina, le beso con un dulce beso en los labios, al otro lado del universo te esperare le susurro al oído y le dijo adiós para continuar su camino
. Empezó a caminar sin rumbo, buscaba una tienda de ropa de mujer,
hacia tanto tiempo que no entraba en una tienda normal. Lo sobrante de los 300€ todavía daban para mucho. Quería deshacerse de toda su ropa, de su bolso, de sus zapatos de fino tacón.
Vio un escaparate con ropa femenina, de colores claros, los rosas y los azules eran un jardín en aquella avenida. Sin pensarlo dos veces entro.
Miraba con detenimiento las estanterías, sabía lo que deseaba perfectamente. Buscaba un vestido de gasa estampado.
Lo encontró.
Ahora la ropa interior. Rosa pálido, debía de ser ese color. Un bonito bolso a juego, con el vestido y unos cómodos zapatos.
Se dirigió al mostrador..... pago en efectivo. Y pidió a la señorita que la acompañara al probador. Quería ponerse allí mismo todo lo que había comprado.

Entró en el probador. Extrajo de su antiguo bolso una bolsa de plástico
donde metió toda su ropa. Solo guardo un pequeño paquetito que volvió a guardar en su nuevo bolso. Comenzaba la despedida de Desiré.
VII
Héctor murió, la madrugada de un invierno frió, su enervado cuerpo sé
canso de galopar al ritmo de las largas zancadas de un caballo sin tregua.
El peregrinar de Sara comenzó por las calles de cualquier ciudad donde pudiese encontrar sexo, drogas y alcohol.
En una calle cualquiera, un rostro sin nombre, unas piernas sin alma
divaga hasta encontrar un camello y vender su cuerpo a cambio de su tan necesitada dosis.
Así fue como se vendió por primera vez. Sara desapareció para eclosionar Desiré en su interpretación de princesa encantada.

Al salir de la tienda Desiré, buscaba una papelera para deshacerse de todo lo que tenía que ver con su vida.
Tiro en lo más profundo de un container a Desiré y sus sueños rotos.
Cogió un autobús, con destino el centro de la ciudad.
Miraba ensimismada, como las gentes andaban de aquí para allá.
Tanto tiempo, había mantenido cegados los ojos de la realidad en su mundo de brumas y pesadillas que hoy por fin vería la luz con la que siempre soñó.
Bajo en la última parada del autobús.
Camino hacía el parque, donde tantas veces había soñado, con examinarse de su asignatura pendiente.
El amor.
Se sentó en un banco, hasta esperar que las últimas horas del día dieran paso a la luz de la luna, quiso como único testigo de su despedida tener el astro de sus alucinaciones.
Ella es la única que sabe de su secreto.Cuando el Sol fue dando su aletazo final. Se levanto para estirarse en la hierva apoyada en el tronco de un árbol, un sauce llorón que quedaba cerca de un arrollo, quería descansar escuchando el suave murmullo del agua. Saco de su bolso un paquetito que preparo con sumo cuidado.
Sonreía se despediría de Desiré para siempre. Y Sara podría volver al principio de su sueño... La fantasía.Una goma elástica enrollo sobre su brazo, las venas de su brazo izquierdo lucían como el radiante cielo de sus sueños. El pinchazo fue
como una picadura de un insecto casi impredecible, estaba tan acostumbrada que no sentía el mínimo dolor.
Mientras un calor sofocante recorría su cuerpo, se limitaba a tararear una canción:
Por ti, he dejado todo sin mirar atrás.
Aposté la vida y me deje ganar,
He perdido todo hasta mi identidad...
Por ti..
Comenzó Desiré a vagar entre el arrollo, se descalzo para sentir la frescura del agua. Se fundió con el humedad. Sus pupilas oceánicas se extendieron hacia un total olvido. Una aureola de rayos temblorosos fue el último suspiro que Sara expulso. Basto un gramo de jaco para dar al olvido su camino ideal. Basto el ocaso de un sueño para terminar con la ilusión rota de una asignatura.
Levo las anclas del error, para sumergirse en el final de las aguas del olvido, para ser sirena en busca del barco llamado libertad.Fin



Sabia ya muy bien
Lo que habías hecho,
La tarde estaba ya medio caída
Cerraste tus ojos
Y dijiste adiós
Sin ninguna despedida.
Dejando atrás
Todo el recuerdo
El sufrimiento muerto
De una herida.
Adiós a los que te lloran
Sin llamarte
Sencillamente sabes
Que no olvidan.
Cerraste los ojos
Y te marchaste
Batiendo las alas
Hacia arriba.
Hacia la nada...
Buscaste un refugio
El descanso
De una vida.
Dejar de ser persona
V
Ella insistentemente lo buscaba de aquí para allá, le era imposible conciliar el sueño sin el sabor de su boca, sin beber el jugo que Héctor
le brindaba.
Una tarde calurosa, lo encontró...
__Héctor te busque, no contestas a mis llamadas
__Princesa, tu turno acabo.
__Te necesito, --le rogó, se humillo, se arrastro como vil reptil ante sus pies.
___No me entiendes, lo nuestro termino
---le repitió, él con un aire sarcástico en su cara.
__No me importa compartirte con otras, te necesito.
---Para Héctor fue como abrir una ventana de posibilidades, era como si una geisha se le estuviera regalando, le gusto la idea de imaginarla a su antojo.
___¿No te importa compartirme? Y arrojo una risa chillona
___Esta bien, pero... ¡Jamás me pidas, jamás me exijas¡
---Al fin y al cabo la princesa escondía una fiera dentro de sí.
Así comenzó, en vez de una ilusión, un sueño roto para Sara.
Cada vez que él deseaba practicar un juego nuevo con ella, solo tenía que mover ficha por que el tablero siempre estaba sumiso
con las piernas entreabiertas para él.
Comenzó a dejar de ser persona para cambiarse por un deshecho mortal, Sara dejo de ser la niña inocente que él conoció, para convertirse en una experta en el placer de regalar.
Sonó el teléfono... como siempre ella ansiaba esa llamada.
--Era Héctor___Prepárate voy a darte una sorpresa.
--Obediente como siempre. ___Lo espero
Héctor, no llego solo, sino con dos amigos a los que ella no conocía,
___¿Sara, me quieres? ¡Demuéstrame hasta donde eres capaz de llegar por mí¡
__Haz el amor con mis amigos, mientras yo... os miro.
Sara perpleja,
era ofrecida como mercancía que se le brinda a un proveedor, con los ojos desorbitados clamaba a Héctor.
Un derroche de lágrimas, caía por el rostro de Sara, ¿lo amaba tanto para ser capaz de hacer lo que él le pedía? Su mente se negaba a escuchar, su corazón dudaba, lo amaba_ accedería a sus propósitos
a lo mejor solo sería una vez.
__Héctor la invito a algo que se saco de un bolsillo...
__Le pidió que se cambiara de ropa y se pusiera unos zapatos de fino tacón.
Cuando salió vestida del cuarto de baño,
unos largos guantes negros recubrían sus delgados brazos, y su torso estrechamente ceñido por un corpiño negro a juego con un liguero de suave encaje, dibujaban su delgada silueta haciendo estremecer a Héctor y compañía.
Su cabeza comenzó a girar como un tiovivo incluso le costaba mantenerse erguida. La sentaron a los pies de la cama.
Los dos hombres empezaron a desnudarse, uno a cada lado de ella, besándola, desnudándola, tocándola. Y el continuo girar del techo
Sobre su cabeza... La mareaba.
Con aquellos hombres, sobre su cuerpo quiso arrancarse la piel.
Uno de ellos exhalo su aliento sobre ella y Sara aguanto la respiración hasta, casi perder el conocimiento, no quería que su aliento la penetrara también. La presión aumento. Ella se retorcía, no de placer, si no todo lo contrario, era toda negación. La situación excitaba a Héctor que observaba tras un espejo
¡Lo amaba¡ Si claro que lo amaba. Su cabeza giraba... Daba vueltas sin parar, su cuerpo oscilaba entre la negación y la satisfacción de aquel tiovivo en su cabeza.
Se rindió ante aquel animal que sobre ella descargaba. Terminó se incorporo y su estandarte pendía entre sus piernas como una marioneta después de su actuación. El otro tipo se limito a lamer su cuerpo, acariciarla, a babear sobre ella, para terminar masturbándose
y tras una ola de alivio... rociarla.
Acabo... Se vistió.
Héctor se acerco a la cama, acaricio su cuerpo, se inclino hacia ella le cogió entre sus manos las mejillas encendidas, en medio de una mezcla de sopor y desaliento, la beso... le susurro al oído... ¡Has estado perfecta¡.
Sara o lo poco que quedaba de ella, escondió el rostro ocultando la hostilidad de aquel instante.
Paso el tiempo... todo continuó igual.


Ella insistentemente lo buscaba de aquí para allá, le era imposible conciliar el sueño sin el sabor de su boca, sin beber el jugo que Héctor
le brindaba. Una tarde calurosa, lo encontró...
__Héctor te busque, no contestas a mis llamadas
__Princesa, tu turno acabo.
__Te necesito, --le rogó, se humillo, se arrastro como vil reptil ante sus pies.
___No me entiendes, lo nuestro termino
---le repitió, él con un aire sarcástico en su cara.
__No me importa compartirte con otras, te necesito.
---Para Héctor fue como abrir una ventana de posibilidades, era como si una geisha se le estuviera regalando, le gusto la idea de imaginarla a su antojo.
___¿No te importa compartirme? Y arrojo una risa chillona
___Esta bien, pero... ¡Jamás me pidas, jamás me exijas¡
---Al fin y al cabo la princesa escondía una fiera dentro de sí.
Así comenzó, en vez de una ilusión, un sueño roto para Sara.
Cada vez que él deseaba practicar un juego nuevo con ella, solo tenía que mover ficha por que el tablero siempre estaba sumiso
con las piernas entreabiertas para él. Comenzó a dejar de ser persona para cambiarse por un deshecho mortal, Sara dejo de ser la niña inocente que él conoció, para convertirse en una experta en el placer de regalar.
Sonó el teléfono... como siempre ella ansiaba esa llamada.
--Era Héctor___Prepárate voy a darte una sorpresa.
--Obediente como siempre. ___Lo espero
Héctor, no llego solo, sino con dos amigos a los que ella no conocía,
___¿Sara, me quieres? ¡Demuéstrame hasta donde eres capaz de llegar por mí¡
__Haz el amor con mis amigos, mientras yo... os miro.
Sara perpleja,
era ofrecida como mercancía que se le brinda a un proveedor, con los ojos desorbitados clamaba a Héctor.Un derroche de lágrimas, caía por el rostro de Sara, ¿lo amaba tanto para ser capaz de hacer lo que él le pedía? Su mente se negaba a escuchar, su corazón dudaba, lo amaba_ accedería a sus propósitos
a lo mejor solo sería una vez.
__Héctor la invito a algo que se saco de un bolsillo...
__Le pidió que se cambiara de ropa y se pusiera unos zapatos de fino tacón.
Cuando salió vestida del cuarto de baño,
unos largos guantes negros recubrían sus delgados brazos, y su torso estrechamente ceñido por un corpiño negro a juego con un liguero de suave encaje, dibujaban su delgada silueta haciendo estremecer a Héctor y compañía.Su cabeza comenzó a girar como un tiovivo incluso le costaba mantenerse erguida. La sentaron a los pies de la cama.
Los dos hombres empezaron a desnudarse, uno a cada lado de ella, besándola, desnudándola, tocándola. Y el continuo girar del techo
Sobre su cabeza... La mareaba.
Con aquellos hombres, sobre su cuerpo quiso arrancarse la piel.
Uno de ellos exhalo su aliento sobre ella y Sara aguanto la respiración hasta, casi perder el conocimiento, no quería que su aliento la penetrara también. La presión aumento. Ella se retorcía, no de placer, si no todo lo contrario, era toda negación. La situación excitaba a Héctor que observaba tras un espejo
¡Lo amaba¡ Si claro que lo amaba. Su cabeza giraba... Daba vueltas sin parar, su cuerpo oscilaba entre la negación y la satisfacción de aquel tiovivo en su cabeza. Se rindió ante aquel animal que sobre ella descargaba. Terminó se incorporo y su estandarte pendía entre sus piernas como una marioneta después de su actuación. El otro tipo se limito a lamer su cuerpo, acariciarla, a babear sobre ella, para terminar masturbándose
y tras una ola de alivio... rociarla. Acabo... Se vistió.
Héctor se acerco a la cama, acaricio su cuerpo, se inclino hacia ella le cogió entre sus manos las mejillas encendidas, en medio de una mezcla de sopor y desaliento, la beso... le susurro al oído... ¡Has estado perfecta¡.
Sara o lo poco que quedaba de ella, escondió el rostro ocultando la hostilidad de aquel instante.
Paso el tiempo... todo continuó igual.








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