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un jardin donde soñar
Entras en un lugar donde el susurro acaricia el silencio
Acerca de
Sobre un charco de luz pescando sueños, moribunda yacía la voz de los secretos. Darilea
Sindicación
 
Bajo cielo estrellado
Un sonido corto pero intenso me abstrajo de mis pensamientos
Acudí a la habitación de donde provenía.
Descolgué el auricular y una voz conocida y risueña me recordaba que tenía que hacer
algo pasadas unas horas, _contesté y estuve unos minutos intercambiando un dialogo
divertido.
Colgué, el auricular y de nuevo me dirigí a la habitación para sentarme en la cama y proseguir revisando mis recuerdos.
En el fondo de la caja reconocí solo por una esquina una postal que aparecía semi escondida
Una sonrisa.... y de nuevo la imaginación de Darilea comenzó a tejer su tela de fina seda, un túnel entre el pasado y presente.
Baje de aquel tren, sudorosa e impaciente. El asfalto pareció estar en ebullición, mis pies pedían a gritos ser liberados de la prisión de mis zapatos. Tuve la intención de descalzarme y seguir mi camino. ¿ y por que no? Si es mi sueño. Me descalcé.
Sentí mis pies rescatados y tuve la misma sensación que un nazareno en una penitencia. Extraño.
Mis pies redimidos y a la vez caminaban con la misma inquietud de caminar sobre llamas incandescentes. Ardía el asfalto.
Mi salvación... Un coche de caballos. Quise sentirme reina por un día, lo paré y subí.
_Le dije al simpático chico, que lo conducía, que me llevase al lugar más fresco que él conociera.
Ya tendría tiempo de seguir mi camino bajo la luz de la luna.
Me llevo a un paradisíaco jardín, lleno de naranjos en flor, olmos, pinos y palmeras parecía una acuarela a los pies del visitante. El abrigo del verde que inundaba como predominante a cualquier color, hizo que cayera presa de una tentadora somnolencia. Me recosté sobre la hierva invitando a mi cuerpo a ser amado por la tierra a dejarme seducir por ese manto de frescura.
El olor meloso de azahar y jazmines hacía un batido exquisito junto al sonoro ruido del agua.
Un lugar de ensueños.
Pasadas dos horas bajo aquel embrujo de sombras, llego de nuevo el joven cochero.
Mi buena propina le recordó que debía de recogerme, cuando el sol se escondiera.
Deseaba fervientemente pasear junto a la estirada y altiva obra que embelesada tenía aquella mágica ciudad.
Cuando estuve bajo los pies de aquella altiva dama, me sentí minúscula ante la magnifica obra de los tiempos del califa Abu- Yacub.
El cochero espero a que yo me deleitara acariciando sus paredes. Con cada caricia pretendía tener una remota idea de lo que fue su pasado. Ella tan alta estirando su talle seguro acariciaba las lágrimas del aire.
Me conforme con el interrogante de mis preguntas.
Caminé volviendo un par de veces mi mirada atrás, y le susurre al cochero que nos alejásemos muy despacio. Yo exhale un suspiro como beso de despedida.
Por fin llegaríamos a mi ansiada meta. El puente que separaba la ciudad del barrio.
Y bajo el puente las aguas cristalinas y refrescantes de aquel rió de poetas y pintores.
Yacía mudo, de vez en cuando en la soledad de la noche, alguna risas rompían el acto de amor que yo contemplaba. Metí los pies en sus aguas, las ondas producidas por ellos hicieron mecerse a la luna, el rió en un intento vano de querer acariciarla suspiraba en silencio.
Solo yo, podía escuchar el estremecimiento, el leve quejido que desprendían.
Una pequeña dama, coqueteaba entre las aguas, su azulejería dorada como los rayos del sol observaban atenta y muda las caricias. La coqueta dama interponía su embrujo entre la luna y el rió. Yo quise formar parte de ese trío. y convertir mi entidad en brisa, quise despojarme de mi cuerpo, de mis ropas y fundirme en esa agua, siendo brisa de ese cielo del sur.
Una musiquilla venida de las calles continuas, me devolvió a la realidad, mis caderas comenzaron a contonearse al compás de las guitarras.
Darilea fue presa de la magia y el embrujo del momento.

Esta noche balanceare mis pies, sentada a la orilla de la luna. Mientras la dama que guardaba tesoros a los pies de ese rió me contara mil historias de los celos del agua.
¿Sabes donde me encuentro?
Bajo el cielo estrellado, más lindo que jamás he contemplado.



Incesante suspiros
Que me enturbian
La espera-
Hasta sueña el sol
Con alargar los días
Y la luna dormita
Bajo el cielo brillando
Y pasan las horas...
Y pasan los días
Y el instante no llega
Y devora mi alma
Tu rostro incansable
Mientras yo vagabunda
Deambulo en el aire
Espejismo del día
De tu despedida
Extinguirme quisiera
En suspiros perdidos
dormirme en tus labios
¡ay¡ mi amante furtivo.
 
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Hola, de un Blog a otro, paseando, he entrado en tu casa y es precioso lo que leo, así como lo que veo, tus imagenes son muy bellas y los poemas y textos también.
Enhorabuena a ti también...
Saludos
 
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mu potito
 
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Un regalo tu texto.Me quedo con esa imagen...balancear tus pies a la orilla de la luna.Precioso.Besitos
 
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No dejes de hacerme soñar con tus textos, eres genial!;)
Cuídate, besos y un big abra:
Almaa;) (f)
 
Comentario:
No dejes de regalarnos tus textos, es delicioso leerte.

Besos!
 
Comentario:
Hola pequeña...de vuelta al hogar y me encuentro que has escrito cosas frescas y renovadas..me gusta mucho lo escrito..has descrito un parte de la ciudad que llevas dentro..me quedo con tus pies en el agua y los secretos que encierra.Un beso para tí Darilea.Muackk..
 
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Que bonito, me gusta mucho, volvere a leerte.
Besos
 
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Fragantes aromas visten el jardin que amiorosamente compartes y cuando transmigras a emocion pura me atrapas en un embrujo dificil de resistirse...me dejare llevar...tomo tu mano...
 
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¿Y todo eso te lo sugiere tu mágico cofre de los tesoros?, ¡que maravilla!, has llenado tu post de magia y encanto.
Todo eso podría muy bien ser Sevilla. El Guadalquivir y su Torre del Oro, añadiríamos el frescor, los colores y los olores del Parque de Maria Luisa. Si no lo es... Sevilla tiene mucho de eso, lo podría ser... Besin
 
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Hermoso y desgarrado grito. Encantado de tus visitas a mi blog y que no te decaiga el ánimo en esta hermosa aventura de la escritura. Un besito.
 
Comentario:
Querida amiga. Hoy me siento feliz, dichosa, hoy mis oidos se han impregnado de tu dulce voz, por fin, casi dos años hablando, pero sin conocer el sonido de nuestras voces. Y encima, leo esto que has puesto, sinceramente, ya no tengo palabras para decirte,, maravilloso. Un beso
P.D. Y no te vuelvas a ir, vale?.
No