porque pensar te lleva a conclusiones
pienso... pienso muchas cosas.
pienso en mi, en mis causas, en mis efectos, en mis consecuencias.
yo me construyo cada minuto, yo tropiezo y la mayor parte del tiempo no averiguo.
yo tengo un problema con mis relaciones con el sexo opuesto. Yo estoy más cómoda y tranquila sola, pero sin planearlo demasiado busco a los hombres. O me hago buscar.
Busqué a mi exnovio, busqué a jm, busqué a Andrés, busqué a Vicente el granaíno.... busqué y busqué. O me hice buscar.
Y cuando les tengo, me hacen sentir nerviosa, atada, insegura... cuando me dicen que se han enamorado me agoto por dentro pensando a ver qué hago ahora.
Cada uno atrae hacia sí lo que quiere. Yo quiero sentirme valorada por los hombres, mi principal refernte masculino me denigró, me hizo pensar que no valía, que no era digna de ser amada y tratada con dulzura y respeto, así que ese mensaje lo tengo grabado a fuego en el corazón y en el alma. Los hombres que se acercan a mi me valoran muchísimo y eso me engrandece por dentro, me reafirma mi autoestima.
Estos capítulos se me representan muy gráficos en mi mente:
Veo una niña de unos 8 años en el suelo, abrazada a sus propias rodillas y un hombre a su lado del que le salen de la boca cuchillos y cristales que se clavan por el cuerpo de la niña dejándola malherida.
Ese hombre se va, la niña crece y lleva todo el cuerpo lleno de heridas. La veo ya crecida, rodeada de hombres a los cuales les salen rosas y flores de colores por la boca y que van hacia mí. Las flores entran por mis oídos y enajenan mi mente, me embriagan. Abro la boca y los oídos para seguir nutriéndome de sus hagasajos. Pero en un momento dado cada uno me quiere para sí, y no pudiendo multiplicarme tiran de mis membros causándome un dolor terrible. Pienso que me puedo librar del dolor zafándome de ellos con fuertes aspavientos, pero los bruscos movimientos golpearían fuertemente a los que tiran de mí cusándoles graves heridas. Necesito hacerlo para dejar de sufrir pero he de hacerme fuerte prmero, he de prepararme psicologicamente para ver sangrar y retorerse de dolor por mi caua a tres personas que sólo me han dado y deseado cosas buenas.
pienso en mi, en mis causas, en mis efectos, en mis consecuencias.
yo me construyo cada minuto, yo tropiezo y la mayor parte del tiempo no averiguo.
yo tengo un problema con mis relaciones con el sexo opuesto. Yo estoy más cómoda y tranquila sola, pero sin planearlo demasiado busco a los hombres. O me hago buscar.
Busqué a mi exnovio, busqué a jm, busqué a Andrés, busqué a Vicente el granaíno.... busqué y busqué. O me hice buscar.
Y cuando les tengo, me hacen sentir nerviosa, atada, insegura... cuando me dicen que se han enamorado me agoto por dentro pensando a ver qué hago ahora.
Cada uno atrae hacia sí lo que quiere. Yo quiero sentirme valorada por los hombres, mi principal refernte masculino me denigró, me hizo pensar que no valía, que no era digna de ser amada y tratada con dulzura y respeto, así que ese mensaje lo tengo grabado a fuego en el corazón y en el alma. Los hombres que se acercan a mi me valoran muchísimo y eso me engrandece por dentro, me reafirma mi autoestima.
Estos capítulos se me representan muy gráficos en mi mente:
Veo una niña de unos 8 años en el suelo, abrazada a sus propias rodillas y un hombre a su lado del que le salen de la boca cuchillos y cristales que se clavan por el cuerpo de la niña dejándola malherida.
Ese hombre se va, la niña crece y lleva todo el cuerpo lleno de heridas. La veo ya crecida, rodeada de hombres a los cuales les salen rosas y flores de colores por la boca y que van hacia mí. Las flores entran por mis oídos y enajenan mi mente, me embriagan. Abro la boca y los oídos para seguir nutriéndome de sus hagasajos. Pero en un momento dado cada uno me quiere para sí, y no pudiendo multiplicarme tiran de mis membros causándome un dolor terrible. Pienso que me puedo librar del dolor zafándome de ellos con fuertes aspavientos, pero los bruscos movimientos golpearían fuertemente a los que tiran de mí cusándoles graves heridas. Necesito hacerlo para dejar de sufrir pero he de hacerme fuerte prmero, he de prepararme psicologicamente para ver sangrar y retorerse de dolor por mi caua a tres personas que sólo me han dado y deseado cosas buenas.
NO QUIERO MAS
Quiero marcharme a una isla desierta, sin nadie, o al campo uno días, desaparecer.... hoy no he ido a trabajar, me encuentro mal.Bueno, fui a Granada y lo pasé genial, Andrés se quedó muy conforme conque fuera. L verdad es que su mensaje diciéndome te quiero me dejó perpleja, no lo esperaba y no sabía cómo tomármelo, me agobiaba un poco, pensaba.. qué poco tiempo me ha dado a ser libre y vivir sóla un poco más de tiempo, por otra pensaba... dónde voy yo a encontrar a alguien así, tan sano, tan enamorado, tan humilde, guapo, buena persona... dónde.... Si he sufrido mucho en esta vida se lo debo a los hombres.
Empezando por mi padre, del que no recibí más que palizas e insultos de pequeña. Crecí en el miedo y después, era enórmemente tímida con los chicos, a pesar de ellos, que me pedían citas en el instituto y siempre decía que no,porque me daba mucha vergüenza quedar a solas con ellos, mi relación con el sexo opuesto no ha sido natural y bonita sobre todo en los comienzos.
Ahora, guardo en la mirada, según ellos, una candidez inhabitual, mi tono de voz, dicen... es dulce, mi cuerpo atlético, mis gestos muy femeninos, mi conversación encantadora, mi tacto suave, mi olor afrutado. Me hacen daño, me hacen mucho daño, me siento un ser muy deseable para el sexo opuesto y eso confunde mucho.
En Granada conocimos de tapas a dos chicos, por la noche les volvimos a ver y lo pasamos muy bien, bailamos, nos reimos y luego nos acompañaron al hotel. Noelia y yo nos fuimos a dormir y Belén se quedó en el holl con uno de ellos. Nos dimos los teléfonos, y bueno, al otro le gusté pero no le dí pie, ademas estabamos tres, Noelia, él y yo y eso es multitud. Por la noche me mandó un mensaje, y al día siguiente me llamó.
Yo le dije que llevaba viéndome con un chico un tiempo y ahí quedó la cosa, recibí varias perdidas y el sábado me llamó a mediodía y me dijo que si me apetecía comer con él.... había venido a mi ciudad.
Me puse nerviosa y pensé, está loco, por Dios, se ha hecho 600km para pasar un día. Me arreglé y fui a comer con el sin salir de mi asombro. Me repetía que le sorprendía mi candidez, que no podía escucharme sin adorar mi tono de voz, ensalzaba algunos gestos míos... decía si no me importaba que me llamase de vez en cuando, que tenía las puertas de su casa abiertas, que por él, repetiría cada fin de semana ese viaje para disfrutar de mi compañía un rato. Hablamos también de otras cosas. Yo le decia que estab loco, que se relajase, que viviamos muy lejos y yo ya me sentía un poquito traicionera con Andrés por comer con él. El me dijo que tranquila, que llevábamos poco tiempo y que tenía derecho a elegir si alguien me gustaba más.
Maldita sea, maldito seas Vicente, márchate a Granada y déjame en paz, no me confundas, no vengas tan odiosamente arreglado, simpático, enérgico y decidido a confundirme.
Jesús, sí, tú, Jesús, pontevedrés, deja de mandarme mails tratando de quedar conmigo.
Pedro, disfruta de tu Madrid y no me vuelvas a mandar mensajes.
Necesito aislarme. Sinceramente, adoro a mi Noelia, mi Belén, mi madre, adoro la tranquilidad de la soledad, la tranquilidad de un domingo de senderismo, la soledad de mis kilómetros corriendo, la soledad de mi cuarto, mi libro y yo, mi coche, mi carretera y yo..., mis tardes con mi sobrino, mis cafés con mis compañeras de trabajo. Observo que los hombres me desestabilizan, me roban la tranquilidad. Hoy me ha vuelto a llamar Vicente, también Andrés, y yo... me he tomado dos tilas.





