Respirando
Ha habido un suceso en mi vida, bueno, mi madre enfermó gravemente... un accidente vascular. Ha estado ingresada casi un mes, y en ese tiempo, he tenido que pasar largos ratos a sólas con mi padre... puedo afirmar que le quiero, sí, quiero a mi padre, pero mi comunicación con él es casi nula. Llevo cinco meses saliendo con un hombre y no he sido capaz de hablarle de él. Las comidas a sólas con él eran un cuadro... los dos, en la puerta del restaurante. Él delante de mí, abre la puerta y me indica con la mano que le queda libre que pase delante de él, yo paso, siento mi inseguridad, mi temor a su juicio. Una vez dentro él elige dónde nos vamos a sentar. Hablamos sobre lo que vemos en la carta, viene el camarero, pedimos la comida y en la espera.... silencio, ay... casi me quedaría sin comer por ahorrarme ese trago. Él tampoco está cómodo, habla sobre el estado de salud de mi madre y me pregunta qué tal me va el trabajo, le comento por encima las últimas novedades y después... se acabó. Bueno, pido postre, arroz con leche y lo comparto con él. Hoy pago yo... al final no ha sido tan duro... sólo es un hombre mayor asustado por la salud de su mujer.
Le quiero, pero no me resulta fácil estar con él.
Papá, aunque no leas esto te digo que te quiero, que te perdono, que te tengo en mi corazón cada día porque gracias a tí soy como soy y me gusto tal cual soy... sensible al sufrimiento ajeno, comprensiva con la debilidad de las personas (porque yo, gracias al sufrimiento que había en mí he cometido muchos errores y me he hecho daño a mí mísma y a otros), porque reconozco que nadie está libre de caer en actitudes dañiñas. Porque la capacidad de reponerme del daño que sufrí me ha hecho una persona agradecida con lo que tiene. Agradezco mi trabajo, mi familia, mis amigos, mis compañeros, mis jefes, mi casa, mi sueldo, mi cuerpo,mi mente, mi día a día y mi mañana.
Creo que este es un punto muy importante para alcanzar la felicidad.
Me siento bien, soy feliz. Amo mi pasado, mi presente y mi futuro





