como las abejas a la miel
Así volví a él, como las abejas a la miel. Ya me tenía enganchada. Yo ya no podía pensar en otra cosa que no fuera Alberto y sus brazos, Alberto y su nervio, Alberto y su fuerza, Alberto y Alberto y Alberto...
Fui a verle y me sentó sobre sus rodillas, y me hizo caricias en la espalda mientras susurraba a mis oídos todo lo que me iba a hacer. Creo que se me estaba derritiendo literalmente el sexo. Él sintió mi calor y me sentó en un taburete alto, me bajó las bragas y me hizo sexo oral. Yo estaba mareada de placer pero no quería que dejara de hacerlo. Él siguió y siguió y me llevó al orgasmo... después de tanto tiempo sin sentir ahí estaba, un orgasmo con otro hombre. Qué placer por Dios. Pero aún tenía muchas ganas de él, quería tenerle dentro, pero aquel no iba a ser el día.
Tres días después pasé a verle y quedamos en su casa. Allí pude gozar con él plenamente. Fue maravilloso, fue verdaderamente maravilloso. Mi excitación y nuestro placer no tenían fin.
Y mi sueño se cumplió. ya no soñaba y soñaba sino que sentía y sentía.
Fui a verle y me sentó sobre sus rodillas, y me hizo caricias en la espalda mientras susurraba a mis oídos todo lo que me iba a hacer. Creo que se me estaba derritiendo literalmente el sexo. Él sintió mi calor y me sentó en un taburete alto, me bajó las bragas y me hizo sexo oral. Yo estaba mareada de placer pero no quería que dejara de hacerlo. Él siguió y siguió y me llevó al orgasmo... después de tanto tiempo sin sentir ahí estaba, un orgasmo con otro hombre. Qué placer por Dios. Pero aún tenía muchas ganas de él, quería tenerle dentro, pero aquel no iba a ser el día.
Tres días después pasé a verle y quedamos en su casa. Allí pude gozar con él plenamente. Fue maravilloso, fue verdaderamente maravilloso. Mi excitación y nuestro placer no tenían fin.
Y mi sueño se cumplió. ya no soñaba y soñaba sino que sentía y sentía.





