<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/rss20.xml"><title><![CDATA[mujer blanca soltera busca....]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Adelante, sin miedo, hurga en mi vida, que yo hurgaré en la tuya. Besitos]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_69.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_68.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_67.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_66.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_65.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_64.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_63.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_62.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_61.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/declive/c_60.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_69.htm"><title><![CDATA[EL AMANTE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_69.htm]]></link><description><![CDATA[TE VEO<br/>TE MIRO<br/>TUS OJOS COLOR MIEL<br/>TU PELO POR LA NUCA<br/>TU BARBA OSCURA<br/>TU CARA ENTERA<br/>LOS SURCOS DE TU CARA<br/>TU BOCA<br/>YA ESTOY PEGADA A TU CUERPO<br/>NO PUEDO HACER OTRA COSA<br/>YA ESTOY BESANDO TU BOCA<br/>TE ABRAZO FUERTE<br/>ME ABRAZAS FUERTE<br/>TUS MANOS ANCHAS Y MORENAS<br/>TU PIEL TOSTADA DEL SOL DE TU CASA<br/>EL SOL DE TU VIDA<br/>TUS BRAZOS, MI AMOR, TUS BRAZOS<br/>FUERTES Y FIRMES, MORENOS<br/>MORENOS DEL SOL DE TU CASA<br/>FUERTES DEL TRABAJO DE TU CASA<br/>DEL TRABAJO DE TU VIDA<br/>TE AMO CON LUBRICIDAD<br/>TE AMO HASTA DERRETIRME TODA<br/>TE BESO EN LA BOCA<br/>NOS BESAMOS<br/>AMO TU LENGUA CALIENTE<br/>ME APRIETAS UN PECHO POR ENCIMA DE LA ROPA<br/>TE DESEAN MIS ENTRAÑAS<br/>SIENTO UN BAÑO CÁLIDO Y LÚBRICO EN MI SONRISA VERTICAL<br/>MI CUERPO TE PIDE<br/>TU TORSO DESNUDO AL FIN<br/>TU PECHO FIRME Y TU VIENTRE TERSO<br/>DEL SOL Y DEL TRABAJO DE TU CASA<br/>TE TOCO, TE BESO, ME SACIO DE TI<br/>TUS MANOS SABIAS ACARICIANDO MI HUMEDAD<br/>TE REGALO UN PROFUNDO GEMIDO DE PLACER<br/>MIS ENTRAÑAS REACCIONAN BAÑÁNDOME TODA<br/>MI CUERPO TE GRITA, TE RUEGA DENTRO<br/>TU VIRILIDAD FIRME COMO UN MÁSTIL<br/>TE COMO CON DULCE LOCURA<br/>DULCÍSIMA LOCURA EN MI BOCA<br/>TU CUERPO MORENO Y FIRME ARROYANDO MI FEMINEIDAD<br/>AMOR, YA TE SIENTO<br/>DULCE, DULCÍSIMA LOCURA<br/>EL MOVIMIENTO DE TU SABIA CADERA<br/>EL OLEAJE DE AMOR DENTRO DE MI<br/>ME DERRITO, TE COMO<br/>TU PELVIS EMPAPADA DE MI VIDA<br/>MIS ENTRAÑAS LLORANDO DE AMOR<br/>MI GARGANTA LIBERA UN GRITO<br/>NO SOY DUEÑA DE MI<br/>TU ERES DUEÑO DE MI<br/>DAME TU VIDA<br/>DAME TU VIDA BLANCA Y CÁLIDA<br/>DERRÁMATE.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_68.htm"><title><![CDATA[como las abejas a la miel]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_68.htm]]></link><description><![CDATA[Así volví a él, como las abejas a la miel. Ya me tenía enganchada. Yo ya no podía pensar en otra cosa que no fuera Alberto y sus brazos, Alberto y su nervio, Alberto y su fuerza, Alberto y Alberto y Alberto...<br/><br/>Fui a verle y me sentó sobre sus rodillas, y me hizo caricias en la espalda mientras susurraba a mis oídos todo lo que me iba a hacer. Creo que se me estaba derritiendo literalmente el sexo. Él sintió mi calor y me sentó en un taburete alto, me bajó las bragas y me hizo sexo oral. Yo estaba mareada de placer pero no quería que dejara de hacerlo. Él siguió y siguió y me llevó al orgasmo... después de tanto tiempo sin sentir ahí estaba, un orgasmo con otro hombre. Qué placer por Dios. Pero aún tenía muchas ganas de él, quería tenerle dentro, pero aquel no iba a ser el día.<br/><br/>Tres días después pasé a verle y quedamos en su casa. Allí pude gozar con él plenamente. Fue maravilloso, fue verdaderamente maravilloso. Mi excitación y nuestro placer no tenían fin. <br/><br/>Y mi sueño se cumplió. ya no soñaba y soñaba sino que sentía y sentía.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_67.htm"><title><![CDATA[y qué más??]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_67.htm]]></link><description><![CDATA[Pues nada, la cosa continúa. Desaparecí de la tienda después de aquel beso y me marché del pueblo. Estuve dos semanas fuera y luego volví a la casa de mi novio. Era sábado el día que volví. teníamos una cena con amigos así que me arreglé en casa y salimos cogiditos de la mano. De camino al sitio donde habíamos quedado me encontré con el chico de la tienda y le vi hacer un gesto de sorpresa al verme y dar media vuelta y marcharse. A mi me dolió ver ese gesto. Yo quería hablar con él pero... yo estaba acomodada en mi relación, no me apetecían sobresaltos.<br/><br/>Al día siguiente y acompañada de una amiga de mi pareja y mía del pueblo, pasé a propósito por el puesto de hippies de su amigo por si le veía y ahí estaba, sentado, dentro del puesto. Yo pasé de largo, el corazón me galopaba en el pecho y me temblaban las piernas. Cuando ya había pasado de largo me giré. Él me estaba mirando. Yo le saludé con la mano y luego pasé por delante del puesto y le dije que estaba en la ciudad haciendo unos trámites. Creo que no me escuchó, sólo me dijo que me pasara al día siguiente por la tienda.<br/><br/>El lunes por la mañana pasé por la tienda. Él estaba en la puerta, me hizo pasar, y cuando estaba dentro comenzó a bajar la persiana. Yo me puse nerviosa y le dije que no, así que la subió de nuevo y pasamos a la trastienda. Allí nos besamos. Él quería hacerme el amor, quería quitarme la ropa, pero yo le frenaba constantemente, le besaba, le apartaba las manos de mi ropa, le abrazaba, le sujetaba por las muñecas para que no me desnudase... me tenía que marchar, allí era peligroso, así que me dio su teléfono, yo mi email y me marché de nuevo.<br/><br/>Pasé tres días en casa soñando con los brazos de este hombre, con su fuerza, su fiereza, su pasión... y soñando y soñando y soñando...]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_66.htm"><title><![CDATA[desenlace del burla burlando]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_66.htm]]></link><description><![CDATA[En esto estábamos cuando en septiembre y aún en su pueblo, bajé a saludar a una amiga que tiene una tienda muy bonita cerca de casa.<br/>Llamo al timbre, me abren, entro, y aparece un hombre de unos 38 años, moreno, pelito largo por la nuca... yo le pregunté por mi amiga y me dijo que no estaba, que estaría de baja unos meses y que él era su cuñado, que iba a hacerse cargo del comercio mientras ella se recuperaba.<br/> Él se levantó del mostrador, se acercó a mi y me preguntó si yo era amiga de su cuñada. Estuvimos hablando un ratito, me dijo que pasara a verle cuando quisiera y luego me marché.<br/>Dos o tres días más tarde bajé al supermercado y de vuelta a casa me lo crucé por la calle cerquita de su tienda. Él me apartó el pelo del cuello y me dio un beso en la mejilla. A mi esto no me gustó del todo, y menos en plena calle, pero la verdad es que el chico me caía muy bien, así que le mentí y le dije que casualmente iba a pasar en ese momento por la tienda a verle, así que nos dirijimos allí y me senté un ratito con él en la trastienda. Estuvimos charlando, luego, en la puerta me dio un tierno abrazo y me marché.<br/><br/>A la semana siguiente, decidí pasar a verle una mañana que mi novio estaba en casa preparando algo del trabajo. De nuevo me senté en la trastienda con él y estuvimos hablando. Me dijo que tenía un regalo para mi y me dio unos pañuelos para el pelo del puesto de hippies de su amigo Blas. Eran preciosos. Me sugirió que me lo probase y que me mirase en el baño. Yo entré y en esto llamaron al timbre de la tienda. Yo le dije que me marchaba, él me dijo que no me fuera, que esperase dentro, yo que no... él se conformó, me pidió un abrazo, y luego acercó despacito sus labios a los mios y yo me rendí a él. Me acarició el culo, metió sus manos debajo de mi minifalda y yo... le dejé hacer. Vuelve a sonar el timbre, me dice que espere dentro pero yo le dije que no. Me marché. Sí, me marché....]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_65.htm"><title><![CDATA[consecuencias del burla burlando]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_65.htm]]></link><description><![CDATA[En septiembre, mi chico compró una revista deportiva en la que venía un artículo guiando a los hombres en las caricias femeninas. <br/><br/>Estábamos en la playa, él abrió el artículo, y con una entonación del tipo "veeenga, leeré esto", en plan, venga, que la nenita caprichosa no se conforma con que le baje las bragas y se la meta, que la nena quiere encima que la toque....   Creo que hacía siglos que no me sentía tan mal.<br/><br/>El detonante fue cuando llegué a casa, abri la revista y comencé a leer y a recordar lo bonito, lo excitante y lo bueno que es estar con un buen amante, con un hombre que se entrega, que te come y acaricia no sólo por darle placer a la chica sino por placer propio, que , repito, te come y acaricia con una pasión inmensa y que vas sintiendo cada vez más placer y excitación. Al darme cuenta de que llevaba tanto tiempo sin sentir y sin recibir se me abrió un agujero en el pecho y comencé a llorar desconsolada. Él se puso fatal, pero en el fondo pienso que le importunaba mi reacción, le importunaba tener que plantearse que quizás deba ser mejor amante si no quiere perderme. Yo no siento nada con él, claro que puede perderme. Yo, hace mucho mucho tiempo que tengo fantasías con otros hombres, a veces con hombres que conozco y otras veces, simplemente sueño con un hombre anónimo que me haga sentir mujer otra vez, que se muera por mi sexo, que se lance a mi sexo con pasión y excitación.... y sueño y sueño<br/><br/>Joder, soy joven, no quiero renunciar al placer.<br/><br/>Puse las cartas encima de la mesa y le dije que no iba a volver a acostarme con él hasta que no recapacitase y hasta que no tomara otra actitud hacia el sexo. Que yo ya no le quería dar más sin recibir nada a cambio, y que si tanto asco le da, el resultado sería que no nos volveremos a tocar más.<br/><br/>Han pasado ya dos largos meses y no hemos vuelto a hacer el amor.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_64.htm"><title><![CDATA[burla burlando ya van dos años....]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_64.htm]]></link><description><![CDATA[Aunque hace tiempo que no publico nada, ahora, sinceramente, lo necesito. Creo que al escribir y leer me daré cuenta de algunas cosas que ahora no puedo ver por todo el terremoto en el que me veo ahora.<br/><br/>Tengo una relación con un hombre de 37 años desde hace dos años y medio. Todo ha ido bien salvo detalles. El TODO, que ha ido bien es que nos llevamos bien, que es un hombre tranquilo, delicado para hablar, transparente, dulce, cariñoso, trabajador, limpio... el ALGO que no ha ido tan bien es nuestra diferencia de ver la vida en algunos aspectos como que a mi me encanta conocer sitios nuevos, hacer alguna escapada de vez en cuando etc... y a él no hay quien lo saque de su pueblo. Vivimos en la ciudad entre semana y los fines de semana, puentes y verano hay que estar en el pueblo... tampoco ha sido idílico el tema de los fines de semana puesto que yo soy una persona muy diurna, que me gusta disfrutar de los fines de semana haciendo actividades al aire libre con gente, salir con el club de montaña, quedar con gente para correr, hacer una excursión en bicicleta... pero él... él quiere estar en el pueblo, estar todo el sábado por la mañana en casa limpiando, leyendo, estudiando y qué se yo y por la noche salir de fiesta, acostarse tarde y con unas copas en el cuerpo y pasar el domingo por la mañana encamado. Luego, si salimos un ratito el domingo tiene que ser por supuesto los dos solos porque todos los amigos están de resaca en la cama. A mi esto me mata... me mata literalmente. Si algún fin de semana le digo "no va más, necesito salir al monte con la gente", adivinad qué hace él... se va al pueblo y nos vemos el domingo por la noche.<br/><br/>Lo OTRO que ha ido mal en la relación ha sido el sexo. A mi al principio me gustaba por la novedad de hacer el amor las primeras veces con un chico nuevo, que núnca por sus cualidades amatorias, y esto ha pasado factura. Yo he cometido el grave error de fingir muchísimas veces, con lo cual, el único que lo ha pasado bien después de los tres primeros meses ha sido él.<br/><br/>Yo, varios años más joven que él, cuando le conocí y empezamos a salir me moría por hacer el amor con él pensando que con sus años y divorciado sabría tratar a una mujer en la cama, pero poco tiempo pasó hasta que me di cuenta de que no tenía ni la más remota idea, y no sólo eso, sino que no tenía el más mínimo interés en aprender.<br/><br/>El problema gordo es que a él le da asco el sexo femenino, con lo cual núnca me ha tocado y ni mucho menos me ha hecho jamás sexo oral, eso ya es para él motivo de angustia total. Todas las chicas sabemos que sin estimulación externa, a no ser que una, por la situación o la novedad esté muy muy muy excitada, única y exclusivamente con la penetración no somos capaces de alcanzar un orgasmo. Pues yo llevo dos años sin sentir uno, porque al nene le da asco el sexo femenino.<br/><br/>Yo me siento dolida porque yo sí me he volcado en él en las relaciones. Yo sí le he hecho caricias con pasión, no sólo por el gozo de verle disfrutar sino porque yo disfruto mucho haciéndolo, me resulta excitante y me encanta.Me da tanta tristeza no poder recibir núnca yo... que no le excite tocarme... <br/><br/>Sí, lo he hablado con él, pero el problema de fondo es su asco, y no sé si esto tiene solución.<br/><br/>Me ama, es buena persona, le quiero, nos respetamos mucho, vivimos bien, tenemos buenos amigos... no sabemos follar, no tengo orgasmos con él.<br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_63.htm"><title><![CDATA[Vida y otras cuestiones]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_63.htm]]></link><description><![CDATA[Hay algo más, yo sé que hay algo más. ¿Cómo vamos a ser un trozo de carne que al morir no deja más que un último aliento flotando o mezclándose con otros millones de últimos álitos?<br/>Entonces ¿Para qué?<br/><br/>Es imposible deprimirse cuando ya tienes respuestas.<br/>Creo que tengo muchas respuestas. Yo misma las he experimentado. La clave está en el pensamiento. Un día decidí levantarme cada mañana atendiendo a todo lo bueno que me rodeaba y poco a poco esas cosas buenas que tenía iban aumentando a la mísma velocidad que aumentaba mi carácter y pensamiento positivo. <br/><br/>Fué como... sí, como un cambio cuántico.<br/>Sólo sé que desde ese momento, no sólo he crecido en prosperidad en todos los sentidos, si no que siento un amor hacia la vida, y hacia todo y todos los que me rodean que jamás hubiera imaginado. Es algo mágico, maravilloso, me siento llena de vida y energía.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_62.htm"><title><![CDATA[BUENOS DÍAS!!]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_62.htm]]></link><description><![CDATA[¿Qué tal anda el mundo por éstos lares abandonados de mi mano y mis ojos?<br/><br/>Espero que bien. Bueno, yo hace un siglo que no entro por aquí, y la verdad, pensaba que hasta me habrían cerrado el blog, pero veo que no. Son pacientes los chicos del Ya.com.<br/><br/>Bueno, siento que debo hablar sobre lo que ha sucedido durante éste tiempo, pero más bien voy a escribir sobre lo que es ahora mismo mi vida. Hoy, 26 de abril de 2008.<br/><br/>Estoy sentada en mi sofá, he desayunado fruta, té y cereales, he puesto una lavadora.... que acaba de terminar, y estoy en pijama delante de mi portátil. Hoy es el cumpleaños de mi ahijado, así que me vestiré e iré a comprarle un bote con animales (por petición de su madre), porque el niño, cuando le pregunto qué quiere que le compre para su cumple me dice que gusanitos y piruletas...<br/><br/>He pasado una buena semana, en mi trabajo toda va sobre ruedas, aunque cada vez me cargan con más responsabilidades, pero eso también es bueno. Soy definitívamente funcionaria, por fin lo he conseguido, y mi horario y mi sueldo son muy buenos.<br/><br/>Pronto hará un año que estoy saliendo con Pedro, aquel hombre de 35. Está muy enamorado de mi y yo también de él. Tengo una relación inmejorable con mis amigas y mi familia y bueno.... yo me siento mejor que núnca. Psicológicamente, sociálmente, físicamente y emocionálmente. He descubierto el elixir de la felicidad plena.<br/><br/>La mezcla es la siguiente:<br/><br/>Buen trabajo, deporte, aprendizaje contínuo, amplio círculo de amistades, familia, independencia, relajación, risa, aire libre, montaña, bicicleta, buena alimentación, algún capricho, amor, sexo y una buenísima dosis de optimismo y capacidad de olvido del pasado.<br/><br/>mézclese todos éstos ingredientes en la proporción que a cada uno le haga sentir más feliz, agítese y bébalo durante la semana. Renueve la mezca cada lunes.<br/><br/><br/>Soy lo que pienso.<br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_61.htm"><title><![CDATA[Respirando]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_61.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/declive/files/felicidad.jpg" alt="" border="0" width="280" height="208"/>Ha habido un suceso en mi vida, bueno, mi madre enfermó gravemente... un accidente vascular. Ha estado ingresada casi un mes, y en ese tiempo, he tenido que pasar largos ratos a sólas con mi padre... puedo afirmar que le quiero, sí, quiero a mi padre, pero mi  comunicación con él es casi nula. Llevo cinco meses saliendo con un hombre y no he sido capaz de hablarle de él. <br/><br/>Las comidas a sólas con él eran un cuadro... los dos, en la puerta del restaurante. Él delante de mí, abre la puerta y me indica con la mano que le queda libre que pase delante de él, yo paso, siento mi inseguridad, mi temor a su juicio. Una vez dentro él elige dónde nos vamos a sentar. Hablamos sobre lo que vemos en la carta, viene el camarero, pedimos la comida y en la espera.... silencio, ay... casi me quedaría sin comer por ahorrarme ese trago. Él tampoco está cómodo, habla sobre el estado de salud de mi madre y me pregunta qué tal me va el trabajo, le comento por encima las últimas novedades y después... se acabó. Bueno, pido postre, arroz con leche y lo comparto con él. Hoy pago yo... al final no ha sido tan duro... sólo es un hombre mayor asustado por la salud de su mujer.<br/><br/>Le quiero, pero no me resulta fácil estar con él.<br/><br/>Papá, aunque no leas esto te digo que te quiero, que te perdono, que te tengo en mi corazón cada día porque gracias a tí soy como soy y me gusto tal cual soy... sensible al sufrimiento ajeno, comprensiva con la debilidad de las personas (porque yo, gracias al sufrimiento que había en mí he cometido muchos errores y me he hecho daño a mí mísma y a otros), porque reconozco que nadie está libre de caer en actitudes dañiñas. Porque la capacidad de reponerme del daño que sufrí me ha hecho una persona agradecida con lo que tiene. Agradezco mi trabajo, mi familia, mis amigos, mis compañeros, mis jefes, mi casa, mi sueldo, mi cuerpo,mi mente, mi día a día y mi mañana.<br/><br/>Creo que este es un punto muy importante para alcanzar la felicidad.<br/>Me siento bien, soy feliz. Amo mi pasado, mi presente  y mi futuro]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/declive/c_60.htm"><title><![CDATA[el porvenir de mi pasado]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/declive/c_60.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/declive/files/adios.jpg" alt="" border="0" width="238" height="450"/>La otra noche hablé con mi exnovio, mi primer gran amor, mi pequeño Hitler, bueno, hablamos largo y tendido, él empieza a rondar a una chica... después de un rato hablando me leyó un pasaje de un libro de Benedetti. "Echar las cartas", no lloraba tanto desde hacía mucho. Juzgad vosotros mismos... mil veces lo leo, mil veces acabo envuelta en llanto. Aquí os lo pego, lo encontré en la red y lo bajé.<br/><br/>Querida muchacha:<br/>No te extrañe que te llame así. A pesar de los años transcurridos, para mí seguís siendo la muchacha de entonces, la que atravesaba la plaza de lunes a viernes, a las siete menos cuarto, cosechando las lúbricas miradas de los varones de la tarde. Todos te quitábamos con la imaginación el vestido floreado, aunque cada uno se quedaba con una revelación distinta.<br/>Nunca dejaré de agradecerle al doctor Anselmi la noche en que nos presentó en el café Gloria y luego se fue discretamente, dejándonos por primera vez a solas con nuestro mutuo asombro. Y allí empezó todo. Tres meses después tuve el privilegio de quitarte el vestido floreado (eran otras flores, claro) y encontré que superabas en mucho los prodigios de la intuición. Por suerte no eras perfecta, pero tu imperfección le otorgaba un signo irrepetible a mi enamoramiento.<br/>Te preguntarás por qué te cuento todo esto que sabes de memoria, por qué rememoro el origen de los tiempos, o sea de nuestro tiempo. Tal vez porque estoy solo frente al mar y evocarte es una forma de sobrellevar la soledad. Las golondrinas, veloces como nunca, pasan y repasan el aire en su estreno de la primavera, y a mi vez yo, lento como siempre, paso y repaso mis inviernos. No sé por qué miro las varices azules de mis tobillos, flacos y cansados, y admito lo que fui y también lo que quise ser y nunca fui. En cada invierno pasado está tu imagen, ese retrato encuadrado que me espera en la pared del fondo de mi estudio. Y de la colección de inviernos surge nítido aquel en que me dijiste: No va más.<br/>Querida Andrea:<br/>Hoy supe, por tu amiga Natalia, que te casaste por segunda vez y que aparentemente sos feliz. Te conozco lo suficiente como para decirte que sos merecedora de una felicidad cualquiera, pero soy lo bastante honesto como para declararte que esta bienaventuranza tuya no me deja contento, ya que por supuesto habría preferido que la tuvieras conmigo. ¿Por qué no fuiste feliz en nuestro quinquenio de convivencia? Es cierto que discutíamos con frecuencia, pero eso ocurría porque éramos (y somos) muy distintos. Para mí esa desemejanza era un atractivo más, ya que es sabido que las parejas que son (valga la redundancia) demasiado parejas, se aburren como ostras. Por otra parte, aunque muchas veces te dije en broma que yo era fiel pero no fanático, la verdad es que nunca te engañé. Una vez estuve a punto, pero en mi corazón (perdona<br/>la cursilería) sólo había sitio para vos. ¿También me fuiste leal? ¿Había en tu corazón una celdilla para mí y otra que estaba disponible? No puedo saberlo. Al menos me consta que sólo reiniciaste tu vida en pareja dos años después de nuestro punto y aparte, ¿o fue punto final? ¿Qué tal es tu marido? No. Mejor no me lo cuentes. El infarto por celos nunca es benigno. Ojalá lo disfrutes y te disfrute. Al menos ya tenes experiencia de cuáles son los parámetros de la parábola sexual, dónde están los límites y dónde las fronteras. Seré curioso. ¿En alguna ocasión reservaste un silencio para rememorar nuestra antigua amalgama, que lamentablemente, todavía no sé bien por qué (y aquí viene bien la nomenclatura futbolística), perdió el invicto? Pasará el tiempo. En el futuro habrá otras primaveras, otras golondrinas reanudarán su vértigo, pero yo soy tozudo en mis evocaciones y puedo asegurarte que no te olvidaré. Tengo ganas de mandarte un abrazo. Pero no te lo mando, de bueno que soy, sólo para que no tengas problemas si te pillan esta epístola a los tesalonicenses.<br/>Querida Andrea:<br/>No te alarmes. Esta carta sólo será un parte de viaje. Hace cuatro días que llegué a París, movido por asuntos profesionales. Agosto no es el mejor mes para apreciar monumentos. Tampoco para reencontrar a alguno que otro amigo parisiense. ¿Te acordás de Claude Moreau? No bien llegué, llamé a su teléfono. Me atendió su nuera. «¿Claude? Murió en noviembre.» Balbuceé un breve pésame y me metí en el café de la Paix, donde tantas veces nos habíamos encontrado. Recuerdo que aun la última vez que estuve con él no había asimilado su viudez. Tenía dos hijos, que lo cuidaban y casi lo mimaban, pero no era lo mismo. Años atrás yo había conocido a Angelines, una asturiana que escribía cuentos, por cierto bastante buenos, y realmente era muy querible. ¿Te acordás de Odile? Bueno, se casó con un nigeriano bien oscurito y se fueron a vivir a Canadá. Al parecer, ambos se han especializado en informática, y están trabajando y ganando bien. Me chimentan, además, que Odile está embarazada y que ambos hacen conjeturas, con explicable curiosidad, sobre cuál será el color del primogénito.<br/>Ah, como corresponde, estuve en el Louvre ¿y sabes con qué me encontré? Con que la sonrisa de la Gioconda es igualita a la tuya. Al menos, a la que desplegabas en épocas idílicas.<br/>Me parece sensato que me hayas enviado el número de tu casilla de correo. De todos modos, el tema de la carta de hoy no iba a despertar ninguna suspicacia. ¿Sabes por qué? Porque me casé. Sí, aunque te cueste creerlo, yo también he desembocado en mis segundas nupcias. Así que, por las dudas, te mando aquí mi número de casilla: 14043.<br/>Ahora bien, hoy me he dado cuenta de que hace casi un año que no te escribo. Te aseguro que la demora no tiene que ver con mi nuevo estado. Simplemente, se me fueron acumulando las tareas y los problemas. Y no sólo no te he escrito a vos, sino tampoco a ninguno de mis habituales interlocutores postales.<br/>Mi despacho de abogado se ha llenado de papeles, documentos, comprobantes burocráticos, copias fotostáticas, códigos y otras menudencias. <br/>Me he pasado la vida en juzgados, palacios de justicia, tribunales, audiencias, etcétera. También la boda me ha reducido el tiempo disponible. Conseguir una vivienda más adecuada, familiarizarme con mis nuevos suegros y sus manías, repartirnos con Patricia, mi nueva mujer, las responsabilidades cotidianas, todo ello me ha hecho trasnochar y hasta provocado insomnios, calamidad esta que nunca antes había padecido.<br/>Patricia es tolerante y afectuosa. Es un vínculo bastante distinto del que mantuve contigo. Menos apasionado, más tranquilo y estable, y sin embargo llevadero. Te diré cómo la conocí. Un viernes apareció en mi despacho (ella también es abogada) acompañada de un veterano cargado de problemas: familiares, comerciales, inmobiliarios, administrativos. Eran tantos y aparentemente tan complejos, que les pedí me dejaran todo aquel papeleo para estudiarlo con la debida atención y que volvieran a verme dentro de una semana. Aquel lío era impresionante pero no de difícil solución, de manera que el viernes siguiente, cuando volvió Patricia, sola, sin su cliente, le expuse mi opinión y ella quedó asombrada. Quizá por ello simpatizamos y quedamos en almorzar el próximo martes. Fue el primero de una serie de almuerzos y cenas y todo siguió su curso.<br/>La verdad es que yo ya estaba un poco aburrido de mi vida de asceta, sobre todo considerando que, como vos bien sabes, nunca tuve vocación de misántropo. Ella también estaba disponible. Era soltera y el exceso de trabajo profesional no le impedía apreciar que los años iban pasando con su ritmo inexorable. O sea: que tal para cual. Ya llevamos cinco meses de convivencia y aparentemente todo va bien. El mes pasado nos tomamos quince días de vacaciones y nos fuimos a Piriápolis, donde casi te diría que empezamos verdaderamente a conocernos, a ponernos al día con nuestras respectivas biografías (por las dudas no le conté la etapa nuestra), que por cierto no eran demasiado espectaculares. Así pues, ésta es la historia. La verdad es que me siento bien. El tiempo sigue pasando y no hay pesadumbre ni tortura. Ojalá que a vos también te rueden bien las cosas. Cuando puedas, mándame noticias. Como ésta va a la casilla de correos, ahora sí te puedo enviar un abrazo, con viejo y nuevo afecto. <br/>Querida Andrea:                     <br/>No sé por qué, pero hoy me dio por extrañarte; por echar de menos tu presencia. Será tal vez porque el primer amor le deja a uno más huellas que ningún otro. Lo cierto es que estaba en la cama, junto a Patricia plácidamente dormida, y de pronto rememoré otra noche del pasado, junto a vos, plácidamente dormida, y sentí una aguda nostalgia de aquel sosiego de anteayer. Alguien dijo que el olvido está lleno de memoria, pero también es cierto que la memoria no se rinde. Dos por tres suenan como campanitas en el ritmo cardíaco y una escena se hace presente en la conciencia como en una pantalla de televisión. Y aquel cuerpo que las manos casi habían olvidado vuelve a surgir como un destello hasta que otra vez suenan las campanitas y el destello se apaga. ¿Te ocurre a veces algo así? ¿O será que me estoy volviendo un poco loco? Puede ser. Mientras tanto este probable loco te envía un invulnerable abrazo.<br/>Querida Andrea:<br/>Antes que nada, eufórico como estoy, me siento obligado a transcribir tu cartita:<br/>«Yo también estoy loca. Yo también sueño contigo, dormida y despierta. Yo también oigo campanitas. Yo también añoro, no sólo tus manos en mi cuerpo, sino también mis manos en el tuyo. No voy a dejar a mi marido, porque es bueno y lo quiero, pero quiero encontrarme contigo con o sin campanitas, pero estar contigo. ¿Puede ser?»<br/>Es claro que puede ser, mujer primera. Tampoco pienso dejar a Patricia, la verdad es que la quiero. Pero la otra poderosa verdad es que necesito estar contigo. Tengo la impresión de que vos y yo, que no funcionamos demasiado bien como marido y mujer, sí funcionaremos espléndidamente como amantes. ¿Recordás aquello de «fiel pero no fanático»? Hasta el viernes, muchacha, en el café de siempre.<br/><br/>Creo que voy a cargar siempre con algo así... siempre querré al pequeño Hitler, siempre, por tiempo que pase y estabilice mi vida con otro hombre... sí, me despierto y recuerdo tu cuerpo tumbado a mi lado. Sí, te quiero niño, te quiero mucho. Mientras me leía esto yo no paraba de llorar, él también lloró. Un amor jamás se olvida, tres años de convivencia y planes de futuro no se olvidan en un año y medio. ¿Cuánto tiempo hace falta?, ¿O quizás nos pasará como a los protagonistas de las cartas de Benedetti?<br/>]]></description></item></rdf:RDF>
