
Silencio, hay gente que escucha. Y no puedes pisar porque haces ruido. En todo caso puedes seguir la senda sigilosa. Tu presencia les distrae, aunque sabes que a ti la suya te incomoda. Los pájaros en los árboles no son más que sus murmullos. A fuerza de ignorancia han tenido que salir a reivindicar su olvido. Porque sienten lo que tu sientes y ellos también quieren sentir, no solo ser contemplados.