Unas escaleras de caracol me llevan a un lugar que desconozco. La biblioteca ya era como un salón medieval. Una ventana; de nuevo el rencuentro con las alturas, la cuadrícula... No puede ser. Bulbas y puntas se abren ante mis ojos, y un cielo azul. ¿La imaginación ha dado lugar a la fantasía o la fantasía se ha hecho dueña de la realidad?