Efectos_de_sonido__Olas_del_mar.mp3En lo alto de la abadía no importaba el paso del tiempo, pero el caso es que sí era importante. El mar acechaba al istmo en cada segundo y una vez lo hubiera rodeado ya no sería posible el retorno, al menos hasta el amanecer. Las pequeñas islas desaparecían, las grandes menguaban y los caminos que antes las unían quedaban convertidos en un lecho de agua.
La belleza era demasiado cautivadora como para pensar en escapar.