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DelOtroLado
Nadie muere la víspera
Acerca de
Why have you stayed/ Away so long, why have you only/ Come to me late at night/ After walking for hours in wind and rain?
Sindicación
 
I.

No hace falta que vuelvas si no quieres.
Total, sólo vamos a perdernos una vida de felicidad
y como eres budista no te parecerá tanto.

Por mí no te preocupes, de verdad,
moriré pero seguro resucitaré al tercer año
o al tercer lustro,
uno no es Jesucristo para hacerlo
en tiempo de Guinness (setenta y dos horas)
y tardaré algo más en levantar cabeza.

Todo es cuestión de disciplina y, más tarde, de costumbre,
según estos manuales de autoayuda
entre los que vivo desde tu úlimo beso sincero.

Por si acaso, sólo por si acaso no vuelves,
ya estoy intentando no echarte de menos.
Voy haciendo mis progresos y el jueves
estuve hasta dos minutos sin pensar en ti.
¿Qué creías? Ya ves que no eres tan imprescindible
durante 120 segundos.

El sobreesfuerzo me costó tres días de agujetas
y seis de lágrimas
pero verás cuando me ponga en forma.

Lograré cubrir la desnudez de mis sentimientos,
cerraré el paso franco que desde el esternón al corazón
abriste con el cuchillo ritual de tu sonrisa,
a la semana de conocernos.
Volveré a ser tortuga dentro de un casco de guerra
y me alimentaré de lechuga y de hierba
y nadaré entre el lekno del estanque de Atocha.

Y todo como si nada, como si tal cosa,
y todo por si acaso, sólo por si acaso,
decides
.......... no volver del
...............................DESENCUENTRO. (A.P.)

(Sobre la foto>>)
 
En un día gris, mi soledad atenuada

Hoy es un día gris marcado por las ausencias y por un secreto, con un cielo generoso en nubes y una condena por cumplir.
A las 8:30 horas, una llamada del extranjero dejó mi soledad atenuada, e instrucciones precisas para que hallara un libro, ‘Fiasco’, en un cajón lleno de ropa interior femenina.
 
Millás y los caballos de las estatuas ecuestres
El escritor valenciano Juan José Millás, que es un habitual de la contraportada del diario 'El País', escribe en su columna de opinión de hoy, viernes, lo siguiente:
'A los caballos, como personas humanas que son, les gustaría ser montados por almas sensibles y no por individuos llenos de correajes con una espada en alto. Es injusto (para los caballos) que no haya estatuas ecuestres de músicos, de poetas, de filósofos... ¿A quién le apetece aparecer siempre con un indeseable cargado a las espaldas?...
M, que me puso sobre alerta, y yo, coincidimos en lo acertado de esta reflexión.
 
Leer cine
Las cosas buenas, mejor saborearlas de todas las formas posibles. ¿Por qué no leer aquella película que nos encantó? Quizá aquí esté la que buscas>>
 
Siempre Julio
 
Monsieur Guignol
Hoy quise ser Monsieur Guignol para, acompañado por la bella Madelon y por mi amigo Gnafron, propinar un merecido garrotazo al malo de la función.

Por suerte o por desgracia salí pacifista y dialogante, pero por unas horas no me hubiera importado ser uno de mis queridos títeres de cachiporra, un justiciero como Polichinela, Punch, Casper, Kasperl, Jan Klaassen, Karaghiozis, Karagoz o Tchantches.

La historia de las marionetas, en Europa, se remonta a la Edad Media, cuando se enseñaba el Catecismo por medio de muñecos. De hecho, el término “Marioneta” viene de “Pequeña María”, por la Virgen María, una de las figuras más populares de ese tiempo.
 
Boutique privada
Tengo cientos de abrazos con tu nombre en ‘stock’ -están entre las cajas de los besos que te sientan bien y las estanterías de pensamientos inconfesables justo de tu talla- y no veo el momento de darles salida.
 
Premios, premios, premios y más premios
Los bloggies '05. Ya van por la quinta edición y a partir de mañana se darán a conocer los blogs ganadores en cada categoría. Más que los vencedores a mí lo que me interesa ver es lo que se hace por ahí.
 
¿Te apuntas a esta moda?
Leo: "El cuerpo humano se ha convertido en una gran valla publicitaria para los anunciantes, que han encontrado mediante Internet un ejército de voluntarios capaces de grabarse un anuncio en su piel. Son los nuevos 'hombres anuncios' listos para llevar publicidad a flor de piel. Puede ser en la frente, un brazo, una pierna o un hombro. También sirven los pectorales de un culturista o el vientre de una embarazada. Todo es susceptible de convertirse en la próxima valla publicitaria si el precio es el justo." Visto aquí>>

Andrew Fisher es pionero y un ejemplo a seguir en este mundo, pero aún se puede ir más allá... ¡con tatuajes permanentes!
 
Cuento con mucha luz
Al fondo, al final del túnel, vi una luz y caminé veloz hacia ella, y ella venía hacia mí, veloz. Momentos después me atropelló el tren.
Ahora, al fondo, al final de un túnel, veo una luz y camino hacia ella, pero ya sin tanta prisa.
 
11-M
 
Two for the road

—¿Qué clase de personas
son las que se pasan horas
sin tener nada que decirse?
—Los matrimonios

Me gusta mucho Dos en la carretera, pero mucho, mucho. También gustó mucho en el Festival de San Sebastián de 1967. Pero claro, es que también me gustan mucho Audrey Hepburn y Jacqueline Bisset -aunque ésta aparezca muy poco-, y las estructuras narrativas con continuos saltos en el tiempo, y supongo que todo eso influye pero mucho, mucho, en el hecho de que no me canse de ver esta película.
 
Sobre las desgracias humanas
Cojo de una estantería El libro de las Ilusiones, de Paul Auster, en busca de la cita con la que comienza su historia sobre -entre otras muchas cosas- la vida de Hector Mann y leo:

'El hombre no tiene una sola y única vida, sino muchas, enlazadas unas con otras, y esa es la causa de su desgracia' . (Chateubriand)

Insisto con mis temas de siempre: uno no puede desprenderse de su pasado así como así y, sin embargo, se da la paradoja de que con el tiempo no nos parecemos a aquellos que fuimos.

De este mismo autor, de Auster, quiero decir, los amantes de los perros no deberían perderse Tombuctú(aún sin ser de sus obras más celebradas). Los no amantes de los perros pero sí de la buena literatura también deberían leer este libro, y el guión cinematográfico de Smoke y Blue in the face y...
 
Marchando una de fotografía con coincidencias
Debo confesar que la primera vez que me acerqué a la obra del fotógrafo de origen húngaro André Kertész fue tanto por la coincidencia de apellidos con mi admirado nobel Imre Kertész como por haber sido uno de esos habitantes del Montparnasse de las vanguardias por donde indudablemente me hubiera encantado pasear. Sólo por eso fue que me aficioné a sus fotografías, que nunca me caso de mirar. ¡Maravillosas casualidades! La imagen de la derecha es un autorretrato fechado en 1927. Una cosa más, en su época, fue muy comentada su serie de desnudos distorsionados.