Comitán
Desde la lejanía en el espacio y en el tiempo del que lo rescato, Comitán, hoy, me suena a lugar irreal. Sin embargo, tengo pruebas de que allí pasé la noche del 25 de marzo de 1999. El cómo llegué a aquella pequeña ciudad del estado mexicano de Chiapas, acompañado de un inglés, es parte, como suele decirse, de otra historia.
En Comitán tuve mi primer y feliz encuentro con los versos de Jaime Sabines, que acababa de fallecer y de quien me habían hablado días antes en San Cristóbal de las Casas (gracias, S.) , y allí hice noche, la víspera de mi X cumpleaños, camino de Guatemala.
Tengo otros lugares irreales. De hecho, colecciono lugares irreales que muchas veces no sé bien si existen en algún punto del planeta o tan sólo en las páginas de alguna de las novelas que leí, pero hoy me acordé de Comitán, que suena tan redondo y rotundo como, por ejemplo, Macondo.
De Jaime Sabines -cuyo nombre confieso haber recordado en primera instancia por haberlo asociado de inmediato con el de Joaquín Sabina- lo primero que me atrapó fueron los versos de Adán y Eva.
En Comitán tuve mi primer y feliz encuentro con los versos de Jaime Sabines, que acababa de fallecer y de quien me habían hablado días antes en San Cristóbal de las Casas (gracias, S.) , y allí hice noche, la víspera de mi X cumpleaños, camino de Guatemala.
Tengo otros lugares irreales. De hecho, colecciono lugares irreales que muchas veces no sé bien si existen en algún punto del planeta o tan sólo en las páginas de alguna de las novelas que leí, pero hoy me acordé de Comitán, que suena tan redondo y rotundo como, por ejemplo, Macondo.
De Jaime Sabines -cuyo nombre confieso haber recordado en primera instancia por haberlo asociado de inmediato con el de Joaquín Sabina- lo primero que me atrapó fueron los versos de Adán y Eva.
Hay vida más allá del Episodio III...

...siempre y cuando uno venza las posibles reticencias que pueda tener a la hora de encerrarse en el cine a ver una película japonesa, en versión original, claro. Nadie sabe es una delicia.
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-Por qué no sigues escribiendo comedias? -preguntó la madre.
-Porque no quiero que la gente se ría. Les envidio la risa.
(I. Kertész, Fiasco)
-Porque no quiero que la gente se ría. Les envidio la risa.
(I. Kertész, Fiasco)
Dibujos delatores
La crueldad del ser humano >>, al descubierto gracias a los dibujos de los niños de Darfur.
Atrapado por Schiele

Los cuadros de Egon Schiele son peligrosos. Sus personajes, cada uno de los cuales merecería protagonizar una historia, se agarran con fuerza a los cuellos de quienes los contemplan y presionan las tráqueas de los espectadores-víctimas y no se sueltan hasta que no se responde a las preguntas que sus cuerpos retorcidos y sus expresivos ojos plantean. Lástima que Schiele muriera con tan sólo 28 años.
Juguemos a un juego
Un día leí que un escritor, que posiblemente fuera Umbral, recomendaba elegir los títulos de lo que uno escribe más o menos de la siguiente manera: cójase un buen libro de poesía, ábrase al azar y señálese con el dedo, también al azar, cualquier palabra; repítase la operación y únanse los términos escogidos.
Si uno no queda satisfecho con la primera combinación surgida, habría que repetirla cuantas veces fuera necesario hasta dar con el par perfecto.
Aunque yo no he escrito libro alguno sí que he jugado a obtener títulos en más de una ocasión. Un día di con 'Laberinto de callejas' y lo utilicé para algo que ahora no viene a cuento...
Jugando, jugando, otros días, además de títulos logré combinaciones más amplias, que dieron pie a textos casi sin sentido, pero que me gustaban.
Cambiando bastante las normas del juego y eliminando la elección por azar, es mucho más fácil obtener combinaciones comprensibles de la siguiente forma: cójase el libreto de las canciones de un artista que nos guste, seleccionemos versos de distintas canciones y unámoslos como nos dé la gana.
Aquí está el resultado de mi juego de hoy:
Yo soy, tan sólo uno de los dos polos; de esta historia, la mitad.
Desde ahora mismo y aquí, hacia donde quiera que estés,
parte de mi alma parte a tu encuentro. Estás conmigo, estamos cantando a la sombra de nuestra parra una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra.
Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo no cabe ni un rayo de luz.
¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo? ¿Se pueden, o no, separar? Sólo quiero verte bailar. Quisiera verte girando, girando, mirándome mirar. Porque bailas, como quien respira, con un antiguo don de fluir... Digo que esta vida es llevadera sólo porque sientes tú lo que yo siento.
Esto que estás oyendo ya no soy yo, es el eco, del eco, del eco de un sentimiento.
Las canciones utilizadas para este collage de letras son de Jorge Drexler.
Si uno no queda satisfecho con la primera combinación surgida, habría que repetirla cuantas veces fuera necesario hasta dar con el par perfecto.
Aunque yo no he escrito libro alguno sí que he jugado a obtener títulos en más de una ocasión. Un día di con 'Laberinto de callejas' y lo utilicé para algo que ahora no viene a cuento...
Jugando, jugando, otros días, además de títulos logré combinaciones más amplias, que dieron pie a textos casi sin sentido, pero que me gustaban.
Cambiando bastante las normas del juego y eliminando la elección por azar, es mucho más fácil obtener combinaciones comprensibles de la siguiente forma: cójase el libreto de las canciones de un artista que nos guste, seleccionemos versos de distintas canciones y unámoslos como nos dé la gana.
Aquí está el resultado de mi juego de hoy:
Yo soy, tan sólo uno de los dos polos; de esta historia, la mitad.
Desde ahora mismo y aquí, hacia donde quiera que estés,
parte de mi alma parte a tu encuentro. Estás conmigo, estamos cantando a la sombra de nuestra parra una canción que dice que uno sólo conserva lo que no amarra.
Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo no cabe ni un rayo de luz.
¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo? ¿Se pueden, o no, separar? Sólo quiero verte bailar. Quisiera verte girando, girando, mirándome mirar. Porque bailas, como quien respira, con un antiguo don de fluir... Digo que esta vida es llevadera sólo porque sientes tú lo que yo siento.
Esto que estás oyendo ya no soy yo, es el eco, del eco, del eco de un sentimiento.
Las canciones utilizadas para este collage de letras son de Jorge Drexler.





