Kurt Vonnegut y Matadero Cinco
Mira, Sam, si este libro es tan corto, confuso y discutible, es porque no hay nada inteligente que decir sobre una matanza. Después de una carnicería sólo queda gente muerta que nada dice ni nada desea; todo queda silencioso para siempre. Solamente los pájaros cantan.
¿Y qué dicen los pájaros? Todo lo que se puede decir sobre una matanza; algo así como “¿Pío-pío-pi?”.
Andaba yo huérfano de libro, tal y como apunté en un post de la semana pasada, una situación insostenible a todas luces, cuando un compañero me habló de Kurt Vonnegut y me recomendó la lectura de ‘Matadero Cinco’.
No es que uno vaya por la vida pensando que lo sabe todo, no, pero sí que me sorprende cuando me hablan de un maravilloso libro (best-seller mundial, de autor prolífico y muy conocido) y yo no he oído hablar nunca ni del tal libro ni del tal autor.
Mi contacto en Estados Unidos, más concretamente en Chicago, –J, un buen amigo estadounidense enamorado de España pero obligado a regresar a su país por no poder trabajar legalmente aquí- no sólo me confirmó la noticia de la gran popularidad de Vonnegut en los USA, sino que Slaughterhouse-5 es todo un clásico y un libro muy recomendable. Como J. es mi amigo, se apresuró a disculpar mi laguna literaria escudándose en el hecho de que en España, Vonnegut, no es demasiado conocido y que en sus años de residencia en Madrid se cansó de recomendar Matadero Cinco a diestro y siniestro sin encontrar a nadie que hubiera habido antes hablar de él.
Mi siguiente paso fue la búsqueda de información en la Red, donde encontré que Matadero Cinco, publicado en 1969, se convirtió en el emblema antibélico de toda una generación que, por aquel entonces, padecía el tan traído y llevado infierno de Vietnam. Allí también fui algo más consciente de la popularidad de Vonnegut viendo la de veces que sus libros o relatos habían sido llevados a la gran pantalla.
Después de todas estas recomendaciones, conversaciones e investigaciones, con un ‘mono’ de lector bastante acusado, la FNAC fue mi inmediato destino (6,18 euros en Anagrama).
Conclusión... está mereciendo la pena.
PD: También mereció la pena acercarme al cine el pasado lunes por la noche, desafiando al frío y sobre todo al sueño, para ver Cache (Escondido), de M. Haneke.
¿Y qué dicen los pájaros? Todo lo que se puede decir sobre una matanza; algo así como “¿Pío-pío-pi?”.
Andaba yo huérfano de libro, tal y como apunté en un post de la semana pasada, una situación insostenible a todas luces, cuando un compañero me habló de Kurt Vonnegut y me recomendó la lectura de ‘Matadero Cinco’.
No es que uno vaya por la vida pensando que lo sabe todo, no, pero sí que me sorprende cuando me hablan de un maravilloso libro (best-seller mundial, de autor prolífico y muy conocido) y yo no he oído hablar nunca ni del tal libro ni del tal autor.
Mi contacto en Estados Unidos, más concretamente en Chicago, –J, un buen amigo estadounidense enamorado de España pero obligado a regresar a su país por no poder trabajar legalmente aquí- no sólo me confirmó la noticia de la gran popularidad de Vonnegut en los USA, sino que Slaughterhouse-5 es todo un clásico y un libro muy recomendable. Como J. es mi amigo, se apresuró a disculpar mi laguna literaria escudándose en el hecho de que en España, Vonnegut, no es demasiado conocido y que en sus años de residencia en Madrid se cansó de recomendar Matadero Cinco a diestro y siniestro sin encontrar a nadie que hubiera habido antes hablar de él.
Mi siguiente paso fue la búsqueda de información en la Red, donde encontré que Matadero Cinco, publicado en 1969, se convirtió en el emblema antibélico de toda una generación que, por aquel entonces, padecía el tan traído y llevado infierno de Vietnam. Allí también fui algo más consciente de la popularidad de Vonnegut viendo la de veces que sus libros o relatos habían sido llevados a la gran pantalla.
Después de todas estas recomendaciones, conversaciones e investigaciones, con un ‘mono’ de lector bastante acusado, la FNAC fue mi inmediato destino (6,18 euros en Anagrama).
Conclusión... está mereciendo la pena.
PD: También mereció la pena acercarme al cine el pasado lunes por la noche, desafiando al frío y sobre todo al sueño, para ver Cache (Escondido), de M. Haneke.
Aniversario
DelOtroLado cumple hoy UN AÑO. El 23 de enero de 2005 escribí:
'Iniciático, así es este viaje que espero y deseo sea largo, largo...'
'Iniciático, así es este viaje que espero y deseo sea largo, largo...'
Me llamo Aram
-Hay quien habla cuando tiene algo que decir -dijo mi madre-, y hay quien no.
-¿Cómo se puede hablar sin decir nada? -pregunté yo.
-Hablando sin palabras. Siempre hablamos sin palabras.
-Entonces, ¿de qué sirven las palabras?
-De muy poco. La mayor parte del tiempo sólo sirven para callar lo que realmente se quiere decir, o algo que no se quiere saber.
Este trocito de diálogo pertenece a uno de los 14 cuentos que el estadounidense William Saroyan presenta en 'Me llamo Aram', el libro de relatos (en Narrativa del Acantilado, cómo no) que acabo de terminar y al que llegué por medio de la recomendación de Seré tu accidente si... Interesantes las vivencias de los Garoghlanian, una familia de armenios que vive en EEUU.
En cuanto a prosa, también de El Acantilado, acabo de terminar 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer', del austríaco Stefan Zweig. De Zweig me gustó más 'Carta de una desconocida'.
Huérfano de libro, busco nueva presa.
-¿Cómo se puede hablar sin decir nada? -pregunté yo.
-Hablando sin palabras. Siempre hablamos sin palabras.
-Entonces, ¿de qué sirven las palabras?
-De muy poco. La mayor parte del tiempo sólo sirven para callar lo que realmente se quiere decir, o algo que no se quiere saber.
Este trocito de diálogo pertenece a uno de los 14 cuentos que el estadounidense William Saroyan presenta en 'Me llamo Aram', el libro de relatos (en Narrativa del Acantilado, cómo no) que acabo de terminar y al que llegué por medio de la recomendación de Seré tu accidente si... Interesantes las vivencias de los Garoghlanian, una familia de armenios que vive en EEUU.
En cuanto a prosa, también de El Acantilado, acabo de terminar 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer', del austríaco Stefan Zweig. De Zweig me gustó más 'Carta de una desconocida'.
Huérfano de libro, busco nueva presa.
Conversación
(Una chica joven, de buen ver, hablando por el móvil)
-Bueno, venga, te dejo, pórtate bien. ¡Oye, espera, espera!... que si no me haces caso y te portas mal, me avisas...
-Bueno, venga, te dejo, pórtate bien. ¡Oye, espera, espera!... que si no me haces caso y te portas mal, me avisas...
Error
- Y tú, ¿qué haces?
- Buscando el día de ayer...
- Buscando el día de ayer...
Niños

En la Cabalgata de Reyes, a la niña de dos años y pico que tenía al lado le dije cuando aparecieron unos tipos sobre unos zancos enormes (que ocultaban casi por completo con los larguísimos pantalones que vestían): “¡Mira, qué altos, oooooh! ¿Cómo que son tan grandes?, ¿porque han comido mucho?”. Ella, con cara de sorpresa -supongo que más por mi pregunta que por el espectáculo- me miró y rápidamente dijo: “Nooooooooooo, 'iqui' llevar un palo aquí y otro aquí” (señalándose cada uno de sus dos pies).
Su respuesta hizo que recordara inmediatamente lo que me sucedió hace algún tiempo en un circo de tercera categoría, en un lejano país: en aquella ocasión el que estaba a mi lado era un niño de unos 10 años de edad al que fui incapaz de convencer de que el viejo camello que daba vueltas alrededor de la pequeña pista que teníamos a unos cinco metros de distancia era un animal de verdad. Al niño, que me tomó por tonto, no hubo dios que le hiciera ver que aquel ‘bicho’ no eran dos hombres disfrazados que ocultaban sus cabezas bajo las jorobas.
La imagen la encontré en un fotoblog con unos dibujos muy muy recomendables >>
Evolución de un vendedor de humo
El vendedor de humo que fui habría acudido veloz a satisfacer esa necesidad de oír algo bonito que tienes hoy con frases del tipo ‘tu cuerpo es mi hogar y tampoco tengo más patria’.
No sólo eso, aquel antepasado mío se habría anticipado a la existencia de tu necesidad y justo antes de que comenzaras a notar cualquier vacío te habría dicho algo tan hueco como que ‘poco tiene que ver tu cuerpo con el del resto de las mujeres, sólo ante los ojos del profano puede parecer igual. El entendido, el que sabe de arte, enseguida descubre la pincelada de un gran maestro detrás de cada una de tus curvas’.
Aquel 'juntapalabras' sin mala intención, sin embargo, no habría sido capaz de decirte un sencillo y sincero 'te quiero'. No me pidas que ande hacia atrás.
P.D: La cadena de radio inglesa Classic FM efectúa cada año, entre sus oyentes de todo el mundo, una votación para elegir las 100 obras más populares de los últimos 500 años. La lista del año 2005 no sólo se puede ver aquí, sino que se puede escuchar.>>
No sólo eso, aquel antepasado mío se habría anticipado a la existencia de tu necesidad y justo antes de que comenzaras a notar cualquier vacío te habría dicho algo tan hueco como que ‘poco tiene que ver tu cuerpo con el del resto de las mujeres, sólo ante los ojos del profano puede parecer igual. El entendido, el que sabe de arte, enseguida descubre la pincelada de un gran maestro detrás de cada una de tus curvas’.
Aquel 'juntapalabras' sin mala intención, sin embargo, no habría sido capaz de decirte un sencillo y sincero 'te quiero'. No me pidas que ande hacia atrás.
P.D: La cadena de radio inglesa Classic FM efectúa cada año, entre sus oyentes de todo el mundo, una votación para elegir las 100 obras más populares de los últimos 500 años. La lista del año 2005 no sólo se puede ver aquí, sino que se puede escuchar.>>






