Milagro marciano sin bookcrossing
Corrían las navidades de 1997 y por aquel entonces –no recuerdo con exactitud cuándo- mi hermana, en una carta y hablando de todo un poco, me había informado de la irrupción en las noches televisivas españolas de un programa llamado ‘Crónicas Marcianas’, que había logrado barrer al del entonces ‘capo’ nocturno Pepe Navarro. Yo estaba lejos de casa, vivía en Londres, y moría por leer algún libro en español puesto que hacía una semana que había agotado todas mis reservas de literatura en castellano. Fue entonces cuando sucedió algo increíble: un día, a pesar de mi carrera, las puertas del metro que iba a coger en la estación de Earl’s Court se cerraron en mis narices. Malhumorado giré sobre mis talones hacia el andén vacío y, como esperándome, vi abandonados en un banco dos libros, uno encima de otro. Después de cerciorarme de que no tenían dueño -a mi alrededor no había nadie- me acerqué a ellos para comprobar con sorpresa que el de arriba estaba escrito en español y era un manual sobre arquitectura; debajo de éste había otro libro, también en español: el muy recomendable ‘Crónicas Marcianas’, de Ray Bradbury, el cual me llevé, claro. Misterios de la vida y eso que por aquel entonces aún no existía la saludable práctica del bookcrossing.Comentario:
Adivina quien soy!!!
Veo que tu tambien te has tomado tu tiempo.
Un beso
Veo que tu tambien te has tomado tu tiempo.
Un beso
Comentario:
Esta mañana he ido a comprar algun libro de Bradbury. Me has despertado la curiosidad. Ya te contare lo que me han parecido.
un beso
un beso
Comentario:
Buen libro, mal programa, curiosa situacion. A veces la casualidad parece escucharnos y nos mima con un regalo.
un beso
un beso





