Sangre y versos
Si yo fuera un asesino pasearía con un libro de poesía
asomando por el bolsillo de mi abrigo.
La gente cree en la incompatibilidad de versos y de sangre.
Con un recitado de no más de cuatro líneas
franquearía la puerta de entrada de mis víctimas,
mujeres faltas de amor, buscadoras de sensibilidad,
a quienes abordaría en el metro, en un parque o en un café
con un engañoso desinterés de pescador pescado.
Si yo fuera un asesino, un asesino inteligente, claro está,
actuaría siempre a domicilio,
tras una cena íntima a la luz de las velas,
escuchando de fondo un tema de jazz,
antes de cualquier beso y después de haber hecho feliz
a la incauta dama de turno con mi agradable conversación.
Comentario:
(Una sonrisa escrita). Ayer vi a un hombre con esas caracteristicas, pero no me cuadraba el libro que asomaba por el bolsillo. Queso para curiosas. Totalmente cierto, lo vi.





