¡Lástima de ser tan civilizado!
Hay veces que uno opta, inexplicablemente, por marcharse de un sitio como un señor, con la cabeza bien alta, aunque lo que verdaderamente le gustaría es salir del lugar como un justiciero de película de los que no dejan ‘hijoputa’ alguno con cabeza. ¡Lástima de ser tan civilizado!





