Otra de casualidades
Cuando escribí el anterior post, lo ilustré con una fotografía de una de las obras que se exponían en Art Madrid (ver abajo), cuyo autor no conocía y que no es otro que <David Trullo. La elegí porque, tras curiosear entre las instantáneas disponibles de piezas que se exponían en la feria, me gustó, así sin más.
Merced a otra de esas casualidades de las que en varias ocasiones me he confesado devoto, en mi anunciada visita a Art Madrid me sucedió lo siguiente: paseando por la muestra en inmejorable compañía, un tipo joven, de cuidado aspecto, nos abordó tímidamente y, tras presentarse como fotógrafo, ofreció a una de las personas con las que yo iba -escultor con obra en la muestra- posar para él, puesto que en su aspecto veía al modelo perfecto para un trabajo sobre santos que estaba realizando.
El joven en cuestión, por increíble que parezca, era David Trullo, quien dejó a mi compañero tiempo para pensar en su ofrecimiento, una dirección en Internet para que pudiera ver su obra y una invitación a su estudio para una sesión fotográfica.
Al día siguiente, en el modesto estudio que Trullo tiene en la madrileña y céntrica calle de Valverde, mi acompañante cumplió el deseo del fotógrafo.
Merced a otra de esas casualidades de las que en varias ocasiones me he confesado devoto, en mi anunciada visita a Art Madrid me sucedió lo siguiente: paseando por la muestra en inmejorable compañía, un tipo joven, de cuidado aspecto, nos abordó tímidamente y, tras presentarse como fotógrafo, ofreció a una de las personas con las que yo iba -escultor con obra en la muestra- posar para él, puesto que en su aspecto veía al modelo perfecto para un trabajo sobre santos que estaba realizando.
El joven en cuestión, por increíble que parezca, era David Trullo, quien dejó a mi compañero tiempo para pensar en su ofrecimiento, una dirección en Internet para que pudiera ver su obra y una invitación a su estudio para una sesión fotográfica.
Al día siguiente, en el modesto estudio que Trullo tiene en la madrileña y céntrica calle de Valverde, mi acompañante cumplió el deseo del fotógrafo.
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