Mercaderes de arte
Escribe Manuel Vicent en su artículo 'Sobre arte' de la contraportada de El País del domingo lo siguiente: "Una vez colocada en casa la pintura moderna exige a su dueño que se comporte como tal y lleve una vida estética. El cuadro emite una onda magnética que no debe quebrarse. No se puede tener en la pared un lienzo de piscinas californianas, con cuerpos solares entre hamacas y refrescos frutales, del pintor David Hockney y meterse en su presencia entre pecho y espalda un cocido con garbanzos, tocino, chorizo y morcilla".
Los galeristas de arte saben de la exigencia estética de la pintura moderna, y del arte moderno en general, de la que habla Vicent y predican con el ejemplo desde detrás de los ordenadores portátiles que hay sobre las mesas de sus stands en las grandes ferias: pañuelos de seda -anudados o sueltos-, trajes aparentes, combinaciones de colores imposibles a la par que elegantes, tirantes, cuellos y puños de camisas impolutos, zapatos italianos recién pulidos, estilográficas y relojes ostentosos, peinados inusuales.
Los galeristas de arte son mercaderes estetas y en ferias como la de ARCO suelen hacer su agosto.
Los galeristas de arte saben de la exigencia estética de la pintura moderna, y del arte moderno en general, de la que habla Vicent y predican con el ejemplo desde detrás de los ordenadores portátiles que hay sobre las mesas de sus stands en las grandes ferias: pañuelos de seda -anudados o sueltos-, trajes aparentes, combinaciones de colores imposibles a la par que elegantes, tirantes, cuellos y puños de camisas impolutos, zapatos italianos recién pulidos, estilográficas y relojes ostentosos, peinados inusuales.
Los galeristas de arte son mercaderes estetas y en ferias como la de ARCO suelen hacer su agosto.
Etiquetas: arte





