Andar despacio
Camino despacio por mitad de una estrecha calle. A mis espaldas, una larga fila de coches se impacienta y ordena a sus claxon que produzcan atronadores sonidos. De las gargantas de los conductores de los vehículos surgen todo tipo de improperios hacia mi persona que yo ni siquiera escucho. No es que me guste andar despacio es que, de un tiempo a esta parte, la edad de mis piernas se corresponde con la de un viejo de 90 años; lo de hacerlo por medio de la calle sí que es una opción personal. ¡Que se jodan!





