La prostituta más fea del mundo
La prostituta más fea del mundo vive apostada delante de un escaparate en el que hay dos melancólicas maniquís. Muestra una irregular dentadura de la que han desertado no menos de cuatro piezas, al tiempo que trata de controlar un ojo díscolo con tendencia a divergir y que expone una respetable pechuga con la ilusión de que, al menos, por ese anzuelo pique algún pez.
La prostituta más fea del mundo dispone de tiempo, de mucho tiempo, que consume fumando.
Sospecho que tiene alguna otra fuente de ingresos para poder subsistir.
La prostituta más fea del mundo dispone de tiempo, de mucho tiempo, que consume fumando.
Sospecho que tiene alguna otra fuente de ingresos para poder subsistir.