La Biblia del Diablo, el manuscrito más grande del mundo
En la Edad Media fue conocido como la octava maravilla del mundo y, en verdad, el Codex Gigas es algo asombroso. Se trata del manuscrito más grande que jamás se haya hecho.
Data de 1229, sus tapas son de madera y miden 92 x 50,5 centímetros. Pesa 75 kilos y tiene 312 hojas en pergamino, 624 páginas. Originalmente tenía 320, pero alguien, por una causa que se desconoce, arrancó ocho.
Para conseguir toda la piel que se empleó en su elaboración, hubo que sacrificar aproximadamente ciento sesenta animales.
Se cree que fue obra de un único monje benedictino checo del monasterio de Podlažice y los expertos calculan que tardó 20 años en acabarlo.

Como no podría ser de otra forma, en torno a tan fabulosa obra pulula una leyenda que no sólo la engrandece sino que le otorga su nombre más popular de Biblia del Diablo.
Se dice que el libro es obra de un monje que fue condenado a muerte y que a cambio de librarse de su condena pactó realizar la biblia más grande que jamás se hubiera hecho. Sin embargo, el acuerdo contemplaba que el trabajo debía de estar acabado en un solo día. Cuentan que el monje pidió ayuda al diablo y que éste se la dio. A cambio, quiso Satanás aparecer en la Biblia y, en agradecimiento, el monje hizo un dibujo de él en una de las páginas; con el tiempo, la más famosa del trabajo.
Por si esto fuera poco, luego llegaron las idas y venidas del Codex, que dio con él en tierras suecas, donde permanece desde hace 350 años. El expolio tras la Guerra de los Treinta Años quiso que acabara en la Real Biblioteca de Estocolmo.
Sin embargo, estos días el libro ha regresado a territorio checo de manera excepcional y provisional. Una exposición en la Galeria Clementinum de Praga muestra la obra, con todo lujo de medidas de seguridad. Es la tercera vez que el libro viaja fuera de Suecia y la primera que regresa al país en el que fue concebido, ya sea con ayuda diabólica o sin ella.
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Data de 1229, sus tapas son de madera y miden 92 x 50,5 centímetros. Pesa 75 kilos y tiene 312 hojas en pergamino, 624 páginas. Originalmente tenía 320, pero alguien, por una causa que se desconoce, arrancó ocho.
Para conseguir toda la piel que se empleó en su elaboración, hubo que sacrificar aproximadamente ciento sesenta animales.
Se cree que fue obra de un único monje benedictino checo del monasterio de Podlažice y los expertos calculan que tardó 20 años en acabarlo.

Como no podría ser de otra forma, en torno a tan fabulosa obra pulula una leyenda que no sólo la engrandece sino que le otorga su nombre más popular de Biblia del Diablo.
Se dice que el libro es obra de un monje que fue condenado a muerte y que a cambio de librarse de su condena pactó realizar la biblia más grande que jamás se hubiera hecho. Sin embargo, el acuerdo contemplaba que el trabajo debía de estar acabado en un solo día. Cuentan que el monje pidió ayuda al diablo y que éste se la dio. A cambio, quiso Satanás aparecer en la Biblia y, en agradecimiento, el monje hizo un dibujo de él en una de las páginas; con el tiempo, la más famosa del trabajo.
Por si esto fuera poco, luego llegaron las idas y venidas del Codex, que dio con él en tierras suecas, donde permanece desde hace 350 años. El expolio tras la Guerra de los Treinta Años quiso que acabara en la Real Biblioteca de Estocolmo.
Sin embargo, estos días el libro ha regresado a territorio checo de manera excepcional y provisional. Una exposición en la Galeria Clementinum de Praga muestra la obra, con todo lujo de medidas de seguridad. Es la tercera vez que el libro viaja fuera de Suecia y la primera que regresa al país en el que fue concebido, ya sea con ayuda diabólica o sin ella.
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