'París no se acaba nunca' continúa en Internet
He aprovechado estos días navideños para, entre galletas y pasteles caseros, zamparme con gula ‘París no se acaba nunca’, de Vila-Matas.
Tras acabar mi tercer libro de este escritor puedo decir ya sin temor a precipitarme que, no sólo he saldado la deuda que tenía y que reconocí aquí públicamente meses atrás con el hecho de no haber leído nunca algo de él, sino que he quedado atrapado por la forma de contar las cosas que tiene este tipo peculiar.
Si bien he finalizado la lectura del libro, lo que no he tenido aún tiempo ni de empezar es mi trabajo posterior con esta obra.
Al no tener en mi retiro vacacional acceso a Internet –por increíble que esto parezca- no he podido ir haciendo las dos cosas a la vez y es que a Vila-Matas hay que leerlo con un lápiz en una mano, para subrayar los múltiples datos interesantes que aporta en cada página, y un ordenador cerca de la otra.
Tratar de averiguar si todas las historias que cuenta y si los personajes que introduce en sus textos son o no reales, y si los que son históricos hicieron o no lo que dice, resulta tan apasionante como la lectura misma del libro. La historia continúa más allá de lo físico de sus páginas en papel, lo mismo que el placer que produce.
¿Fue el mismísimo Lenin criado de un pintor llamado Doménech durante sus años en París?, tal y como afirma Vila-Matas en uno de los fragmentos de esta obra?
In the mood for blog me recomendó esta lectura. Muchas gracias, amiga.
Un aviso: el libro puede tardar algo en enganchar al lector pero si uno resiste el cierto egocentrismo de las primeras páginas quedará atrapado en la telaraña de anécdotas de Vila-Matas.
Tras acabar mi tercer libro de este escritor puedo decir ya sin temor a precipitarme que, no sólo he saldado la deuda que tenía y que reconocí aquí públicamente meses atrás con el hecho de no haber leído nunca algo de él, sino que he quedado atrapado por la forma de contar las cosas que tiene este tipo peculiar.
Si bien he finalizado la lectura del libro, lo que no he tenido aún tiempo ni de empezar es mi trabajo posterior con esta obra.
Al no tener en mi retiro vacacional acceso a Internet –por increíble que esto parezca- no he podido ir haciendo las dos cosas a la vez y es que a Vila-Matas hay que leerlo con un lápiz en una mano, para subrayar los múltiples datos interesantes que aporta en cada página, y un ordenador cerca de la otra.
Tratar de averiguar si todas las historias que cuenta y si los personajes que introduce en sus textos son o no reales, y si los que son históricos hicieron o no lo que dice, resulta tan apasionante como la lectura misma del libro. La historia continúa más allá de lo físico de sus páginas en papel, lo mismo que el placer que produce.
¿Fue el mismísimo Lenin criado de un pintor llamado Doménech durante sus años en París?, tal y como afirma Vila-Matas en uno de los fragmentos de esta obra?
In the mood for blog me recomendó esta lectura. Muchas gracias, amiga.
Un aviso: el libro puede tardar algo en enganchar al lector pero si uno resiste el cierto egocentrismo de las primeras páginas quedará atrapado en la telaraña de anécdotas de Vila-Matas.
Etiquetas: vila-matas





