logotipo

img_google
DelOtroLado
Nadie muere la víspera
Acerca de
Why have you stayed/ Away so long, why have you only/ Come to me late at night/ After walking for hours in wind and rain?
Sindicación
 
La Felicidad, desesperadamente
Para empezar... poesía.

Rescato un poema de Gloria Fuertes:
Le pregunté al hombre feliz
que si era feliz
y me dijo que no


Louis Aragon escribió en su poema 'Que no hay amor feliz' el siguiente verso...
‘'Digan las palabras ‘Mi vida’ y contengan sus lágrimas...’'
______________________________________________________________________________________

Felicidad, sabiduría, amor, deseo, esperanza, Spinoza, Platón, Epicuro... Mi cabeza ha estado centrifugando estos y otros términos una y otra vez durante los últimos cinco días, en sesión continua y con resultado más que satisfactorio. Se podría decir que he estado haciéndome preguntas e intentado hallar respuestas.

El detonante de todo ha sido el haber cumplido con un deber adquirido hace meses conmigo mismo: leer el más que recomendable ‘La felicidad, desesperadamente’, de André Comte-Sponville, un filósofo francés para quien ‘La filosofía es una práctica discursiva que tiene a la vida como objeto, a la razón como medio y a felicidad como objetivo’.

Dicho de otra manera, el detonante de mis elucubraciones de esta semana ha sido un texto mediante el cual un tipo invita a pensar mejor para vivir mejor, porque cree que ‘no somos felices, o no lo somos suficiente, o demasiado excepcionalmente’. El libro en cuestión no es más que un discurso cordial, y hasta coloquial, de un amigo que afirma que se puede llegar a ser feliz mediante el conocimiento, la acción y el amor.

Entre las muchas cosas que he sacado en claro de esta lectura, la principal idea, y la que más me interesa destacar porque viene a ser como una confirmación argumentada de algo que yo intuitivamente creía, es la siguiente: si alguien trata de ser feliz es necesario que mantenga al margen a ‘la esperanza’, ¡esa gran enemiga¡’

-‘¿Y por qué debería ser ‘mala’ la esperanza teniendo, sin embargo, tan buena prensa?’ - podríamos preguntarnos.

El autor del libro nos ofrece los siguientes argumentos: ‘Qué es la esperanza? Es un deseo que se refiere a lo que no tenemos (a una carencia), del que ignoramos si es o si será satisfecho, y cuya satisfacción no depende de nosotros: esperar es desear sin gozar, sin saber y sin poder’. ‘Lo contrario de esperar es saber, poder y gozar’ (o lo que es lo mismo, conocer, actuar y amar).

Así pues, quizá, simplificando mucho, podríamos decir que esperar -que la esperanza-, es lo contrario de VIVIR.

Para Comte Sponville el camino hacia la felicidad pasa ineludiblemente por: ‘habitar este universo que es el nuestro, o mejor, que nos contiene, donde no hay nada que creer, pues todo está por conocer, y donde no hay nada que esperar, puesto que todo está por hacer o por amar. Según él, ‘el sabio es un conocedor de la vida: sabe conocerla y apreciarla’.

El filósofo francés es, pues, un apasionado defensor de ‘la desesperación’ como vehículo hacia la felicidad. Esto, que puede sonar extraño, se entiende mejor con la siguiente cita: ‘ La desesperación, en el sentido que yo la tomo, no es un extremo de la desgracia o el abatimiento depresivo del suicida... (sería) el grado cero de la esperanza, la pura y simple ausencia de esperanza.’

‘No se trata de prohibirse esperar: se trata de aprender a pensar, a querer y a amar’, concluye Comte-Sponville hacia el final del libro. Según él, hay que aprender mejor a desarrollar la parte ‘de conocimiento, de acción y de amor’ para ser más felices de lo que somos, y siempre entendiendo la felicidad no como un absoluto sino como algo posible: soy feliz puesto que existe la posibilidad real de ser feliz en cualquier momento, aunque hay que trabajar duro para que esa posibilidad exista.

Al margen, o no, de todo lo anteriormente expuesto, están aquellas personas que, de una manera natural, están especialmente dotadas para la vida, acumuladoras de toda mi sana envidia...
No