Basta el palo de una escoba
Después de muchas fatigas y de un larguísimo camino, un subsahariano llega a las puertas de lo que cree ser el Cielo -y que en realidad es la frontera de Marruecos con Melilla- y se encuentra con que San Pedro, disfrazado de guardia civil español y situado detrás de una doble valla, le niega la entrada al supuesto Paraíso. San Pedro alega que el negrito no nació en el lugar correcto y que con tamaño pecado no hay manera de dejarlo entrar.

Al subsahariano la tajante prohibición de paso no le hace ninguna gracia y decide unirse a otros miles de subsaharianos que como él se han quedado fuera de lo que imaginan es la Tierra Prometida para intentar saltar en masa la doble valla fronteriza que el Santo de las Llaves tiene cerrada a cal y canto. Lo intentan fabricando rudimentarias -pero efectivas- escaleras de madera, yendo al asalto todos a una y confiando a la Fortuna la elección de los que se le logren colar al Portero de Dios. Finalmente, ilesos o con más de algún hueso roto, los hay que logran su objetivo. Otros, por desgracia, merced a su intento de penetrar en el Paraíso terrenal logran un billete de acceso directo al supuesto Cielo de verdad.
Es entonces cuando saltan todas las alarmas, se arma la de Dios es Cristo y San Pedro, totalmente desbordado por todos aquellos que llaman con fuerza a las puertas de una ilusoria Jauja, reclama refuerzos al Todopoderoso, quien reacciona duplicando el tamaño del doble vallado (en dos meses toda su extensión pasará de medir los actuales tres metros de altura a medir seis metros) y enviando clones del San Pedro guardia civil, pero esta vez con uniforme de legionario.
Sin duda, el San Pedro legionario y el San Pedro guardia civil se afanarán en su misión de cerrar las puertas del soñado Edén bajo siete llaves y arrojar éstas al fondo del Estrecho de Gibraltar. Del mismo modo, los subsaharianos a los que se les impide llegar al lugar soñado se afanarán en su misión de elevarse por encima de cualquier obstáculo.
Conclusión: Peligra el récord mundial de salto con pértiga del ucraniano Sergéi Bubka (6,14 metros). Leía ayer que Taya, una mujer que viajó desde Mali hasta las puertas del imaginado Paraíso, no sólo había logrado saltar el doble vallado de Melilla sino que lo había hecho con su bebé atado a la espalda. ¡Y el mundo fascinado por las proezas deportivas de la saltadora rusa Yelena Isinbayeva! Cualquier día alguno de quienes sueñan al otro lado con colarse en el Primer Mundo agarra el palo de una escoba y supera holgadamente los seis metros de obstáculos que le han puesto ante sus narices.

Al subsahariano la tajante prohibición de paso no le hace ninguna gracia y decide unirse a otros miles de subsaharianos que como él se han quedado fuera de lo que imaginan es la Tierra Prometida para intentar saltar en masa la doble valla fronteriza que el Santo de las Llaves tiene cerrada a cal y canto. Lo intentan fabricando rudimentarias -pero efectivas- escaleras de madera, yendo al asalto todos a una y confiando a la Fortuna la elección de los que se le logren colar al Portero de Dios. Finalmente, ilesos o con más de algún hueso roto, los hay que logran su objetivo. Otros, por desgracia, merced a su intento de penetrar en el Paraíso terrenal logran un billete de acceso directo al supuesto Cielo de verdad.
Es entonces cuando saltan todas las alarmas, se arma la de Dios es Cristo y San Pedro, totalmente desbordado por todos aquellos que llaman con fuerza a las puertas de una ilusoria Jauja, reclama refuerzos al Todopoderoso, quien reacciona duplicando el tamaño del doble vallado (en dos meses toda su extensión pasará de medir los actuales tres metros de altura a medir seis metros) y enviando clones del San Pedro guardia civil, pero esta vez con uniforme de legionario.
Sin duda, el San Pedro legionario y el San Pedro guardia civil se afanarán en su misión de cerrar las puertas del soñado Edén bajo siete llaves y arrojar éstas al fondo del Estrecho de Gibraltar. Del mismo modo, los subsaharianos a los que se les impide llegar al lugar soñado se afanarán en su misión de elevarse por encima de cualquier obstáculo.
Conclusión: Peligra el récord mundial de salto con pértiga del ucraniano Sergéi Bubka (6,14 metros). Leía ayer que Taya, una mujer que viajó desde Mali hasta las puertas del imaginado Paraíso, no sólo había logrado saltar el doble vallado de Melilla sino que lo había hecho con su bebé atado a la espalda. ¡Y el mundo fascinado por las proezas deportivas de la saltadora rusa Yelena Isinbayeva! Cualquier día alguno de quienes sueñan al otro lado con colarse en el Primer Mundo agarra el palo de una escoba y supera holgadamente los seis metros de obstáculos que le han puesto ante sus narices.
Comentario:
Realmente es un tema de dificil solucion. El gobierno cree que la cuestion es la altura de la valla, y ante esa estupidez no veo un buen futuro.
En que lado de la valla esta el primer mundo?
Petons
En que lado de la valla esta el primer mundo?
Petons