El primer día de demasiados días
Dormir, comer, ver el informativo, dormir, recibir noticias por teléfono, leer, leer mucho, tomar un chocolate caliente con churros para merendar, salir a la calle a pasear y diluirme como azucarillo en un café entre la muchedumbre; probarme dos abrigos –demasiado grandes- y un par de zapatillas –demasiado caras-, curiosear entre la ropa interior, las bufandas y los gorros de lana en unos grandes almacenes, desechar la inicial idea de acabar la tarde en el cine, entrar en una librería y ojear libros, invertir finalmente en versos; regresar a casa, escribir, escribir compulsivamente, destruir todo lo escrito a excepción de este ‘post’, publicar estas líneas: es así como he pasado mi primer día de soledad, mi primer día sin A. desde hace mucho tiempo, el primero de unos cuantos, el primero de demasiados.
Aún he de cenar, ver Azul en versión original (por supuesto) y en DVD y comenzar a rentabilizar la inversión realizada en el libro de poesía que compré: lo versos siempre se transforman en besos.
Aún he de cenar, ver Azul en versión original (por supuesto) y en DVD y comenzar a rentabilizar la inversión realizada en el libro de poesía que compré: lo versos siempre se transforman en besos.
Comentario:
Para mi esos dias son de relleno, la parte superficial de vivir. Momentos que se olvidarian sin remedio, sino fuera porque nos recuerdan que no estaba.
Besos
Besos





