logotipo

img_google
Desarraigo - El cine en la sombra
Todo tipo de buen cine
Acerca de
Eres el visitante número:
Web
Counter
Adelphia Cable Internet
Sindicación
 
Fellini y el "Satyricon"
Federico Fellini entró en el cine de la mano de Roberto Rossellini, cuando en 1944, junto con el propio director y con Amidei, coescribió el guión de “Roma, cittá aperta”. A partir de aquí, Fellini tendría una meteórica carrera que le llevará a ser considerado como uno de los mejores directores de la historia.

Películas míticas y de culto, como “La Strada” (1954), “Las noches de Cabiria” (1957), “La dolce vita” (1960) (considerada por la crítica de la época como “blasfema”), “Fellini, ocho y medio” (1963) o “Amarcord” (1973) son las películas más famosas de este genio del séptimo arte.

La importancia de Fellini en el cine de autor es indudable y de gran importancia. Su influencia ha sido notable en directores como Woody Allen, Peter Greenaway, Francois Truffaut, Emir Kusturica o Pedro Almodóvar, y, obviamente entre sus conciudadanos Giuseppe Tornatore, los Taviani o Ettore Scola. Basta decir que a partir de su nombre se ha producido el adjetivo “felliniano”, que hace referencia al onirismo, al absurdo y a la ironía, pero también a la grandilocuencia de la puesta en escena.

Fellini con la cámara

“Satyricon”, filmada en 1969, es otra de sus obras más importantes, en la que Fellini vuelve a crear un mundo totalmente personal. La película, libremente inspirada en la novela latina “Satyircon” de Petronio, narra las peripecias de Encolpio en la Roma de Nerón. Sin embargo, el film se aleja de la tradicional película de romanos, e intenta romper los tópicos que se han creado en torno a este mundo.

Fellini presenta una Roma profundamente hedonista, cuyas máximas aspiraciones son practicar sexo y alimentarse. El retrato de la ciudad, corrupta en su decadencia, y de la conducta de los romanos, hipócrita e interesada en todos los momentos, invita al público a reflexionar sobre los valores de las sociedades modernas. No obstante, la crítica no carece de ironía y del buen gusto habitual del director.

En “Satyricon”, resulta espectacular la puesta en escena, con escenarios irreales y surrealistas. También sobresalen el maquillaje y el vestuario, profundamente cuidados, que aportan al film más elementos esperpénticos, ayudando a dramatizar la narración. La música, a su vez, es de una importancia vital, y se pueden encontrar en la banda sonora desde piezas orientales hasta canciones africanas.

Fellini construye así un universo onírico y absurdo a partir de su propia fantasía visual, ofreciendo al espectador otra obra maestra más, con la que consiguió además una nominación al Oscar a mejor director.
 
Comentario:
Estoy segura de que no me lo has dicho...pero yo te quiero
Aquí lo puedes dejar porque como es un post antiguo nadie lo leerá....TE QUIERO
No