Troskismo comprometido
Ken Loach nació el 17 de junio de 1936 en Nuneaton, Inglaterra y, a causa de la Segunda Guerra Mundial, pasó la infancia de punta a punta del país. Tras una corta experiencia en el mundo del teatro, en 1963 tuvo su primer contacto audiovisual, gracias a una beca que le permitió entrar como director de programas en la BBC. En la televisión británica empezó a demostrar su mirada ácida con las injusticias sociales. Entre 1965 y 1971 dirige 9 documentales de tema social que obtuvieron un buen éxito, tanto de crítica como de público.
El más famoso es “Cathy come home”, durísima denuncia de las condiciones de vida de los “sin techo”. El documental tuvo tanta repercusión que obligó a cambiar las leyes para los “sin techo” en el Reino Unido.
En esta época conoce a Tony Garnett, con quien fundará unos años después una productora independiente, con el objetivo de financiar filmes de escaso presupuesto pero de alto contenido, y tener más libertad para rodarlos. Con su primera película “Poor Cow”, que a pesar de todo el mismo Loach considera “una muestra de inmadurez cinematográfica”, comienza su carrera en el cine.
Actualmente, Loach es uno de los directores independientes más importantes de las últimas dos décadas, y es el exponente más conocido del cine social inglés. Este tipo de cine no es nuevo en Inglaterra, que siempre se ha distinguido por una gran producción de películas comprometidas con la realidad social del momento (véase el Free Cinema inglés de los ’60). El artista inglés también es admirado por haberse negado a caer en las redes de Hollywood, y siempre ha querido mantener una total independencia en su trabajo.

Ken Loach se encuadra en las reivindicaciones de los movimientos de izquierda y da una visión crítica de la sociedad en la mayoría de sus filmes (cabe recordar que empieza ser conocido como cineasta en pleno auge del neoconservadurismo, con Tatcher al gobierno de su país y Reagen en el de Estados Unidos). En muchísimas películas queda evidente su afecto al mundo obrero, sumido en pésimas condiciones laborales. De su obra se deduce un pesimismo realista, que sin embargo oculta la esperanza de un futuro mejor.
Largometrajes como “Agenda Oculta” (1990), que describe el problema de Irlanda del Norte, “Ladybird Ladybird” (1994), que narra las dificultades de una madre de clase social baja para mantener la custodia de su hijo,“My name is Joe”(1998), también de temática social, o las más recientes “La cuadrilla” (2001), excelente retrato de unos obreros en paro por las privatizaciones del ferrocarril o “Sweet Sixteen” (2002), que indaga sobre la juventud pobre y su relación con la droga, son grandes alegatos contra el sistema capitalista que margina cada vez más a los desfavorecidos.
Desde España le tenemos especial cariño a “Tierra y Libertad” (1996), una fantástica historia sobre la Guerra Civil, directamente inspirada por los comentarios que dejó escritos George Orwell al volver de España en “Homenaje a Cataluña”. El film cuenta la experiencia de un inglés que decide venir a España para ayudar al bando republicano con las Brigadas Internacionales. Además, por casualidad, Loach nació exactamente un mes antes del comienzo de la Guerra Civil.
Loach siempre ha tenido buenas relaciones con la crítica y con los premios. Las películas del director inglés han sido invitadas y nominadas en muchísimos festivales y han ganado numerosos premios en festivales de primera categoría como Berlín, Cannes, Venecia, los premios de la Academia del Cine Británico, los premios Europeos y los premios César franceses.
¿Anticipador del Dogma?
En los aspectos formales el cine de Loach fue en su momento bastante chocante. Mucho antes de que el Dogma’95 empezara su andadura, el director inglés ya rodaba con cámara en mano y obligando a los microfonistas a seguir a los actores a lo largo de todo el escenario, que, casi siempre, es real: Ken Loach no acostumbra a rodar en estudio.
Estas técnicas, que comparten objetivos con el Dogma, pretenden dar una mayor sensación de realidad. Los personajes son reales, representan personas reales y se mueven en escenarios reales. Con estos elementos, el cine de Loach resulta aún más impactante y cercano a la realidad, e intenta atravesar la frontera que separa el cine de ficción con el documental.
Al ritmo de una película por año, Ken Loach sigue estando joven y de actualidad. Tras el estreno de “Sólo un beso”, una historia de amor y mezcla de culturas, el británico ha rodado “Tickets”, una comedia dirigida junto con Abbas Kiarostami.

No es el primer proyecto con varios directores en el que se involucra. En 2002 estrenó, junto con otros directores de la talla de Danis Tanovic, Amos Gitai o Alejandro González Iñarritu “11’09’’01 – Once de Septiembre”, una película conjunta en la que cada uno de los 11 cineastas dirigía un corto de 11 minutos y 9 segundos de duración.
He querido aprovechar la emisión este martes 10 por la noche en La 2 de TVE de “Black Jack”, una película paricular del director ya que no está ambientada en el presente, para rendir homenaje a este genial director, y para hacerlo más conocido a los visitantes del blog que no sepan quien es o no conozcan su obra.
Para más información, consultad el excelente estudio de La Butaca “El cine de Ken Loach”.
El más famoso es “Cathy come home”, durísima denuncia de las condiciones de vida de los “sin techo”. El documental tuvo tanta repercusión que obligó a cambiar las leyes para los “sin techo” en el Reino Unido.
En esta época conoce a Tony Garnett, con quien fundará unos años después una productora independiente, con el objetivo de financiar filmes de escaso presupuesto pero de alto contenido, y tener más libertad para rodarlos. Con su primera película “Poor Cow”, que a pesar de todo el mismo Loach considera “una muestra de inmadurez cinematográfica”, comienza su carrera en el cine.
Actualmente, Loach es uno de los directores independientes más importantes de las últimas dos décadas, y es el exponente más conocido del cine social inglés. Este tipo de cine no es nuevo en Inglaterra, que siempre se ha distinguido por una gran producción de películas comprometidas con la realidad social del momento (véase el Free Cinema inglés de los ’60). El artista inglés también es admirado por haberse negado a caer en las redes de Hollywood, y siempre ha querido mantener una total independencia en su trabajo.

Ken Loach se encuadra en las reivindicaciones de los movimientos de izquierda y da una visión crítica de la sociedad en la mayoría de sus filmes (cabe recordar que empieza ser conocido como cineasta en pleno auge del neoconservadurismo, con Tatcher al gobierno de su país y Reagen en el de Estados Unidos). En muchísimas películas queda evidente su afecto al mundo obrero, sumido en pésimas condiciones laborales. De su obra se deduce un pesimismo realista, que sin embargo oculta la esperanza de un futuro mejor.
Largometrajes como “Agenda Oculta” (1990), que describe el problema de Irlanda del Norte, “Ladybird Ladybird” (1994), que narra las dificultades de una madre de clase social baja para mantener la custodia de su hijo,“My name is Joe”(1998), también de temática social, o las más recientes “La cuadrilla” (2001), excelente retrato de unos obreros en paro por las privatizaciones del ferrocarril o “Sweet Sixteen” (2002), que indaga sobre la juventud pobre y su relación con la droga, son grandes alegatos contra el sistema capitalista que margina cada vez más a los desfavorecidos.
Desde España le tenemos especial cariño a “Tierra y Libertad” (1996), una fantástica historia sobre la Guerra Civil, directamente inspirada por los comentarios que dejó escritos George Orwell al volver de España en “Homenaje a Cataluña”. El film cuenta la experiencia de un inglés que decide venir a España para ayudar al bando republicano con las Brigadas Internacionales. Además, por casualidad, Loach nació exactamente un mes antes del comienzo de la Guerra Civil.
Loach siempre ha tenido buenas relaciones con la crítica y con los premios. Las películas del director inglés han sido invitadas y nominadas en muchísimos festivales y han ganado numerosos premios en festivales de primera categoría como Berlín, Cannes, Venecia, los premios de la Academia del Cine Británico, los premios Europeos y los premios César franceses.
¿Anticipador del Dogma?
En los aspectos formales el cine de Loach fue en su momento bastante chocante. Mucho antes de que el Dogma’95 empezara su andadura, el director inglés ya rodaba con cámara en mano y obligando a los microfonistas a seguir a los actores a lo largo de todo el escenario, que, casi siempre, es real: Ken Loach no acostumbra a rodar en estudio.
Estas técnicas, que comparten objetivos con el Dogma, pretenden dar una mayor sensación de realidad. Los personajes son reales, representan personas reales y se mueven en escenarios reales. Con estos elementos, el cine de Loach resulta aún más impactante y cercano a la realidad, e intenta atravesar la frontera que separa el cine de ficción con el documental.
Al ritmo de una película por año, Ken Loach sigue estando joven y de actualidad. Tras el estreno de “Sólo un beso”, una historia de amor y mezcla de culturas, el británico ha rodado “Tickets”, una comedia dirigida junto con Abbas Kiarostami.

No es el primer proyecto con varios directores en el que se involucra. En 2002 estrenó, junto con otros directores de la talla de Danis Tanovic, Amos Gitai o Alejandro González Iñarritu “11’09’’01 – Once de Septiembre”, una película conjunta en la que cada uno de los 11 cineastas dirigía un corto de 11 minutos y 9 segundos de duración.
He querido aprovechar la emisión este martes 10 por la noche en La 2 de TVE de “Black Jack”, una película paricular del director ya que no está ambientada en el presente, para rendir homenaje a este genial director, y para hacerlo más conocido a los visitantes del blog que no sepan quien es o no conozcan su obra.
Para más información, consultad el excelente estudio de La Butaca “El cine de Ken Loach”.
Comentario:
ESte fantástico artículo sera publicado en estreno mundial, en la revista cinemate. Despúés de sufrir, el duro golpe de la censura previa, que mutiló el texto y modificó el título, el articulo paso de un poco menos que aceptable texto a una verdadera obra de arte, que llegua al cuanto al elevado nivel del departemento de integración.
Comentario:
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Comentario:
Vale todo eso está muy bien, pero donde están las pelis del viejos oeste, las películas como dios manda, con grandes sombreros, grandes filetes y esas puertas que se habren y se cierran. Más escopetas, más monumento fálicos y menos complicad política
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Comentario:
Ya que me quedé con ganas de ver Sweet sixteen y que en mi videoclub no la tienen (estos pucelanos...) a ver si me acuerdo el martes y veo Black Jack. Eso sí, con mis horarios monjiles y los gorrones que habitan en mi piso, igual no lo consigo.





