logotipo

img_google
Desarraigo - El cine en la sombra
Todo tipo de buen cine
Acerca de
Eres el visitante número:
Web
Counter
Adelphia Cable Internet
Sindicación
 
Perversidad (Fritz Lang, 1945)
La maldad humana ha sido retratada en muchas ocasiones en la historia del cine, pero pocas veces de forma tan desgarradora como en “Perversidad”, obra maestra de la etapa americana de Fritz Lang. Pocas veces una mujer ha llegado a ser tan mala (o perversa, como reza el título español) como Joan Bennet en este film, así como pocas veces un hombre ha llegado a ser tan ingenuo como Edward G. Robinson. Gracias a estos enormes personajes, magníficamente interpretados, a una dirección sobria y acertada, un guión perfectamente atado y a un final de una tristeza inabarcable, “Scarlett Street” es sin duda una de las cumbres absolutas del séptimo arte.

Como sucede a menudo en el cine negro, los personajes, sus personalidades y sus actitudes, son la clave de la historia. En “Perversidad” hay tres protagonistas: el empleado del banco Christopher Cross, la guapa Kitty March y su novio Johnny. Paradójicamente, Chris, que es “el bueno” de la película, termina matando a los otros dos personajes; Johnny, que cumple en origen el papel de “malo”, es condenado por asesinato aún siendo inocente; Kitty, la femme fatale, se va haciendo más malvada según avanza la trama por su fe ciega en el amor hacia su novio.


Y es que “Perversidad” narra una historia de pasiones desbordadas, sentimientos traicionados, egoísmo, aprovechamiento pero, sobre todo, describe con hondura el sentimiento de culpa. El film es un vivo retrato de personajes normales a los que, en contra de sus deseos, el destino arrastra hacia unas situaciones en las antípodas de sus deseos.

Pero el verdadero protagonista de “Perversidad” es el magnífico hombre que compone Edward G. Robinson, un personaje soberbio. Desde la primera escena, en la que recibe un reloj por su trabajo constante y su profunda dedicación, el director y los guionistas nos dibujan a la perfección y en pocos trazos las características del protagonista: inocencia, bondad, fragilidad.

Lang se trabaja la identificación del público con el soñador Chris, para que entendamos sus acciones, incluso las más malvadas, y de alguna forma las justifiquemos. La identificación se logra gracias a un excelente guión y una inteligente puesta en escena, pues si bien está focalizada la mayor parte del tiempo en Chris, también se le proporciona al espectador información que el protagonista desconoce. Lang nos ofrece en exclusiva la gestación del engaño por parte de Kitty y Johnny, con el objetivo de conseguir que nos pongamos aún más en su contra y comprendamos la “perversidad” de estos personajes, y, además, nos anticipemos al desenlace final, inevitable.

La planificación es sencilla y efectiva. El director alemán utiliza sobre todo planos medios y primeros planos, dejando los planos generales tan sólo para la introducción de las secuencias. Esto se debe a que todo el film está rodado en interiores y, siendo un melodrama de gran intensidad emocional, lo que importa son los personajes y su forma de exteriorizar sus sentimientos. En particular, Lang analiza íntimamente el rostro humano de Chris, observando como reacciona primero a las ilusiones, y después a las decepciones, acompañándole en su evolución hacia un desencanto salpicado de violencia.

La iluminación, herencia del expresionismo, es otro de los ejes de la película. Todo el film está teñido por una atmósfera obscura y desconfiada, que resalta el trágico destino de todos los personajes. El juego de claroscuros contrastados es magnífico y vienen a simbolizar las luces y las sombras de cada persona. Y si el “cómo” refuerza el “qué”, obviamente en “Perversidad” predominan las sombras.


No es casual que la película esté rodada entre 1944 y 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial aún daba los últimos latigazos y los nazis terminaban de cometer el peor genocidio de la historia.
“Perversidad” es lo contrario a una película optimista. Ningún personaje es bueno y todos terminan de manera indeseable. Kitty muere asesinada, Johnny es ahorcado por un homicidio que él no ha cometido, mientras que Chris, más sólo que antes y tras haber perdido su trabajo, después de haber confíado en Kitty y haber sido brutalmente engañado, debe cargar con el enorme sentimiento de culpa que conlleva llevar dos muertos en la espalda.

No hay que olvidar que Lang era alemán, y que era precisamente su pueblo el que había desencadenado la peor guerra de la historia. El alemán medio está representado en Chris: es inocente en un principio, pero tras haber sido engañado, se deja llevar, en contra de su voluntad racional, por la maldad. “Perversidad” lanza un mensaje aterrador y pesimista de desilusión en la humanidad, muy típico de aquellos años. Fritz Lang nos dice: “No confiéis en el hombre”.
No