logotipo

img_google
Desarraigo - El cine en la sombra
Todo tipo de buen cine
Acerca de
Eres el visitante número:
Web
Counter
Adelphia Cable Internet
Sindicación
 
Rohmer y la pureza
El estilo de Rohmer es sencillo, claro, transparente. Puro. Sus historias no necesitan efectos especiales, extraños movimientos de cámara o transiciones agresivas. En “Pauline en la playa” nada es extra-ordinario, en el verdadero sentido de la palabra, nada es anormal, disonante, todo fluye por sí solo. Así son las películas Rohmer, y este es su mejor ejemplo. Bastan unos personajes, diálogos, situaciones, y la esencia del cine sale a la luz de manera natural, casi imperceptible.

El gran acierto del ya anciano director francés es querer profundamente a sus personajes. En sus obras nadie puede juzgarles por lo que hacen, todos respetamos sus elecciones, porque en el fondo, siempre les entendemos. Al contrario que otros artistas que tratan a sus personajes como seres inferiores (valga la comparación Dios=autor), Rohmer los trata de tú a tú, los comprende, se identifica y se encariña con ellos.



Los diálogos y las situaciones de “Pauline en la playa” deberían servir de ejemplo a multitud de guionistas, pues enseñan como a partir de la sencillez se puede ahondar en las relaciones humanas. El film posee secuencias inolvidables, pero sobre todas ellas, vuelve a resplandecer la imagen del deseo y de la pureza (como en “La rodilla de Clara”) en la escena en la que Pauline duerme con las piernas desnudas. Es por culpa de estos pequeños momentos que el cine puede lograr enloquecer al espectador.
No