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La recepción de "Los otros" (2001) de Alejandro Amenábar
Los otros” (2001), la tercera película de Alejandro Amenábar, es una coproducción entre España, Francia y Estados Unidos que se convirtió en su año de estreno en el film más taquillero de la historia del cine español. Por esta y otras razones, como por ejemplo que “Los otros” sea una película de género, alejada del canon del cine patrio, o que esté protagonizada por una estrella hollywodiense como es Nicole Kidman, es interesante analizar el proceso de recepción de la película a través de los medios de comunicación nacionales e internacionales, empezando por su estreno en Estados Unidos, su paso por la sección oficial de la Mostra del Cinema de Venecia y finalmente su exitosa llegada a las salas españolas.

El film narra la historia de Grace (Nicole Kidman) que, junto con sus dos hijos, espera en un aislado caserón inglés de la Isla de Jersey a que su marido vuelva de la Segunda Guerra Mundial. La educación que la madre impone a sus niños es severa y religiosa, pero extraños fenómenos e inquietantes presencias empezarán a desafiar el orden pretendido de Grace. “Los otros” es una historia de fantasmas con una buena dosis de intriga, que se resuelve con un giro final, “una vuelta de tuerca”, en la que se descubre que Grace y sus hijos ya están muertos y son fantasmas. La película logró 8 Goyas (entre ellos Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión Original) y una recaudación total de 27.254.110,88 gracias a 6.410.526 espectadores. Pero el film no sólo fue un éxito en nuestro país, sino que obtuvo muy buenas recaudaciones en Estados Unidos y en el resto de Europa.

Si bien es relevante sólo tangencialmente a este trabajo, habría que preguntarse, como premisa ineludible, hasta que punto “Los otros” es una película española; ninguna crítica estadounidense trata la película como si fuese extranjera o hace referencia siquiera a que la nacionalidad del film sea española. En todo caso, en el apartado de la ficha del film, se señala el régimen de coproducción, aunque se antepone Estados Unidos a España. En nuestro país, al contrario, tanto la crítica como la misma Academia del cine no han dudado en considerar “Los otros” como una obra de cine español (¿y los espectadores?). Son varios los elementos que se pueden usar en defensa de una (la película está rodada en inglés, con actores angloparlantes y una estrella de Hollywood como Nicole Kidman, ambientada en Inglaterra, con Tom Cruise como productor...y sus referentes, desde Henry James hasta el cine de terror y de suspense, pertenecen al mundo anglosajón) u otra postura (el director, guionista y músico es Amenábar, la mayor parte del equipo técnico es español, está rodada en España con dinero mayoritariamente español...), y todo depende de los criterios a los cuales se de preferencia al considerar una obra cinematográfica. No obstante, en este trabajo, se va a partir del supuesto que “Los otros” es un largometraje español, lo que no significa que se renuncie a esta dualidad, que, al contrario, aporta riqueza crítica al estudio de su recepción.

Precisamente en Estados Unidos fue donde “Los otros” se estrenó por primera vez, el 7 de agosto de 2001. En este país comenzó el éxito de público de la película, además de una corriente crítica favorable. La prensa americana, a pesar de su heterogeneidad, valoró positivamente la película, pero de manera diferente a cómo lo haría la crítica española tan sólo unos meses después.

No cabe duda de que Estados Unidos está más ligado a la consideración de cine como entretenimiento que a la más europea concepción del cine como arte; es a través de este filtro que hay que leer las críticas estadounidenses, que, olvidando las pretensiones artísticas del film (que resaltan, en cambio, las críticas del viejo continente) se centran en las buenas dosis de entretenimiento que proporcionan la intriga de la historia y la gran actuación de la gran estrella mediática Nicole Kidman. Al contrario, la gran mayoría de la crítica internacional sí coincide en señalar la similitud de la película de Amenábar con “El sexto sentido” (2001), de M. Night Shyalaman, estrenada pocos meses antes que “Los otros” con un increíble éxito mundial. Por último, la totalidad de la crítica norteamericana también resalta la evidente relación de la película con “Otra vuelta de tuerca” (1898), el fantasmal relato de Henry James, una de las obras fundamentales de la literatura americana.

Todos estos elementos, junto con el hecho, ya subrayado, de que ningún crítico estadounidense mencione la nacionalidad española de la película o haga hincapié en la personalidad de Amenábar (aún un desconocido en esas tierras), contribuyen a que la recepción del film en Norteamérica sea diferente. El espectador americano acude al cine sin saber que “Los otros” es, por lo menos en parte, un largometraje español, y espera un film de suspense en la más clásica tradición de su país, algo similar a “El sexto sentido”, con su buena dosis de star-system encarnado en Nicole Kidman, figura clave en la campaña publicitaria a la hora de exportar el film al extranjero, y que, por cierto, pasaba por un momento de gran popularidad por su reciente ruptura con Tom Cruise, de lo que sin duda se benefició el film.

Cuando la película se presenta en la Mostra del Cinema de Venecia el primer día de septiembre de 2001, arropada por el éxito americano, la selecta crítica del festival y los también selectos espectadores aplauden el film de Amenábar, quien acude junto con Kidman a la presentación en la ciudad italiana. Ya se sabe que los festivales, y más uno tan mediatizado como el de Venecia, son un gran trampolín comercial para las películas que allí se presentan; no obstante, pueden ser un arma de doble filo, pues la valoración negativa de la crítica y del público del festival pueden condenar un film al fracaso económico.

“Los otros”, por su parte, fue escogida para la sección oficial (lo que es ya, en teoría, garantía de calidad), y si bien no se llevó ningún premio, sí causó buena impresión a los que la vieron. Fue durante la Mostra del Cinema cuando los críticos españoles allí desplazados pudieron ver por primera vez la película y fue en esos días cuando empezaron a llegar las primeras reseñas a los periódicos. Si bien Carlos Boyero, el peculiar crítico de El Mundo, dijo de ella que era “tan brillante como gélida”, Ángel Fernández-Santos, de el diario El País, por entonces el crítico cinematográfico más influyente de nuestro país, empezó su crítica titulada “Noche en el alma” afirmando que “Los otros” era la mejor película de Amenábar, por ser “un ejercicio de cine ascético y un transcurso secuencial lleno de simplicidad”.

Las reacciones de la crítica europea presente en el Festival también fueron favorables, alabando, en particular la labor de Nicole Kidman, pero también y en especial el saber hacer del director Alejandro Amenábar, con “la sua firma inequivocabile”. “Los otros” se consideró una obra artística, y por eso las críticas europeas citaron profusamente al guionista y director de la película, Amenábar, porque le consideraban el “autor” de un film, que si bien se mueve dentro de los cánones del cine de género, no renuncia a su dimensión autoral. Curzio Maltese, del diario La Repubblica, se atreve incluso a decir que la película hubiera merecido un premio en Venecia, “se non fosse che ai Festival possono vincere solo film da Festival”.


Por lo tanto, la película llegó a España el 13 de septiembre de 2001, el día de su estreno, apoyada por una gran campaña publicitaria y con un abrumador bagaje: triunfo crítico internacional, ensalzado por la presencia en la sección oficial del Festival de Venecia, y un sorprendente éxito de taquilla en Estados Unidos, mercado casi inaccesible para las producciones españolas, donde barrió todas las expectativas.

La potente campaña promocional en nuestro país alcanzó a todos los medios de comunicación. El eslogan “No abrirás ninguna puerta sin cerrar la anterior” remitía a las más comunes películas de terror; mientras, el cartel presentaba el rostro de Nicole Kidman escasamente iluminado por una lámpara a gas, única fuente de luz sobre un fondo negro, resaltando así la sensación de intriga y misterio. El grafismo del título del largometraje, de un blanco irreal, también hacía referencia al elemento misterioso y fantasmagórico. El trailer, lógicamente, persistía en los mismos elementos: misterio y terror, a través de un rápido montaje de planos bastante inquietantes y oscuros, a los que seguían el eslogan promocional de la película, el nombre de Nicole Kidman y, por último, el de Alejandro Amenábar.

Por su parte, la crítica española subrayó varios aspectos que mediaron la consideración que la sociedad tuvo de “Los Otros”, a la vez que calló otros que pudieron resultar igualmente influyentes. En primer lugar, resulta obvio que se hizo especial hincapié en Alejandro Amenábar, el niño prodigio mimado del cine español contemporáneo, cuyas dos anteriores películas, “Tesis” (1996) y “Abre los ojos” (1997) habían gustado a la crítica pero sobre todo, al público. Amenábar, además, copa las funciones de director, guionista y músico del film, lo que hace más evidente su total protagonismo. Los críticos resaltaron las habilidades de la puesta en escena del director madrileño, hasta el punto que dejaron en segundo plano la interpretación de Nicole Kidman, que, siempre según Fernández-Santos, forma parte del “excelente reparto, excelentemente dirigido por Amenábar”. Se puede observar, por lo tanto una especie de pretendida españolización de la cinta, proceso que se realiza a través de la exaltación de la figura de Amenábar, responsable de cabo a rabo de la película, y que parte de la consideración a la europea de que el director es el autor de una película.

Por otro lado, la misma crítica española que ensalzaba a Amenábar evitaba hablar de cine español al reseñar “Los otros”. Lo cierto es que la película resulta difícil de colocar dentro de la historia del cine patrio, pues la mayoría de sus referentes, como ya se ha apuntado antes, son extranjeros. Amenábar y sus películas, en particular “Los otros” y con la excepción de “Mar adentro” (2004), no encajan dentro del canon del cine español, pues pertenecen al cine de género, tan poco valorado en nuestro país, y son películas muy comerciales y nada elitistas, lo que sin duda dificulta su aceptación por parte de algunos (de nuevo Fernández-Santos, en su crítica al film, contrapone sutilmente cine de calidad a cine comercial, en un prejuicio muy extendido entre la crítica española: “Y hay ráfagas de cine vivo, además de cine comercial...”). Por lo tanto, mientras por un lado se evidencia que “Los otros” es una película española, surge a la vez el problema de cómo colocarla dentro de la historia de nuestro cine.

En definitiva, no cabe duda de que el proceso de recepción de “Los otros” es complejo de analizar por su evidente repercusión mediática internacional. El espectador, como se suele decir, no acudía a la proyección de la película “con los bolsillos vacíos” ni mucho menos, pues poseía un extenso bagaje de comentarios que se habían ido generando según la película se iba acercando a las salas españolas. El éxito de taquilla, que la convirtió en la película española de mayor recaudación de la historia, estuvo propiciado por una acertada campaña publicitaria y por el respaldo de los diferentes sectores de la crítica, que consiguieron, la primera más voluntariamente que lo segundos, que más de 6 millones de españoles pagaran la entrada para verla, esperando encontrar una entretenida película de fantasmas, que pese a ser española poco tenía que ver con la historia de nuestro cine, bien dirigida por el director-marca Amenábar y excelentemente protagonizada por Nicole Kidman.
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