La ciencia del sueño (Michel Gondry, 2007)
Como es bien sabido, Michel Gondry es uno de los autores más reconocidos dentro del mundo del videoclip. Junto con gente como Spike Jonze, David Fincher o Chris Cunningham, Gondry forma parte del grupo de videoartistas que han conseguido elevar el videoclip hasta la categoría artística, gracias a un derroche imaginativo y, en muchas ocasiones, a lógicas internas que no tienen tanto que ver con la narración como con el ritmo o las sensaciones que imponen la música.
Estos cineastas, al debutar en el mundo de los largometrajes, han traído consigo su estética “videoclipera”, consiguiendo de esta forma películas diferentes, atrevidas y personales, que se caracterizan por la narración entrecortada, la ruptura de convencionalismos, un montaje rápido, ágil y fresco: en definitiva, las obras de Gondry, al igual que las de sus colegas Jonze o Fincher, son el ejemplo perfecto de la estética de la posmodernidad.

En La ciencia del sueño (2007) Gondry propone una historia minimalista en la que dos personajes – un mejicano (Gael García Bernal) y una francesa (Charlotte Gainsbourg) – se enamoran en el París actual. Si bien está presente este planteamiento romántico clásico, Gondry introduce elementos personales como la visualización de sueños o alucinaciones.
Al contrario que en sus dos anteriores obras (Human nature [2001] y la más conocida ¡Olvídate de mí! [2005]) en La ciencia del sueño el autor francés no cuenta con el apoyo del ya guionista de culto Charlie Kaufman, que empapaba sus películas de una honesta, imaginativa, original y moderna red guionistica; su ausencia se nota en este apartado, con un guión tal vez demasiado hueco y carente de sustancia (a la película le sobra metraje), pero el talento de Gondry rellena estos fallos con su inigualable capacidad imaginativa y su innegable talento visual. La estética ingenua, naif, infantil, fresca y espontánea, junto con la ausencia de verdaderos efectos espaciales en escenas que rozan lo surrealista, otorgan a este film una hermosura y encanto poco comunes en el cine contemporáneo.
Estos cineastas, al debutar en el mundo de los largometrajes, han traído consigo su estética “videoclipera”, consiguiendo de esta forma películas diferentes, atrevidas y personales, que se caracterizan por la narración entrecortada, la ruptura de convencionalismos, un montaje rápido, ágil y fresco: en definitiva, las obras de Gondry, al igual que las de sus colegas Jonze o Fincher, son el ejemplo perfecto de la estética de la posmodernidad.

En La ciencia del sueño (2007) Gondry propone una historia minimalista en la que dos personajes – un mejicano (Gael García Bernal) y una francesa (Charlotte Gainsbourg) – se enamoran en el París actual. Si bien está presente este planteamiento romántico clásico, Gondry introduce elementos personales como la visualización de sueños o alucinaciones.
Al contrario que en sus dos anteriores obras (Human nature [2001] y la más conocida ¡Olvídate de mí! [2005]) en La ciencia del sueño el autor francés no cuenta con el apoyo del ya guionista de culto Charlie Kaufman, que empapaba sus películas de una honesta, imaginativa, original y moderna red guionistica; su ausencia se nota en este apartado, con un guión tal vez demasiado hueco y carente de sustancia (a la película le sobra metraje), pero el talento de Gondry rellena estos fallos con su inigualable capacidad imaginativa y su innegable talento visual. La estética ingenua, naif, infantil, fresca y espontánea, junto con la ausencia de verdaderos efectos espaciales en escenas que rozan lo surrealista, otorgan a este film una hermosura y encanto poco comunes en el cine contemporáneo.





