El cine y la vida
Francoise Truffaut es sin duda uno de los grandes maestros de arte fílmico. Amó el cine más que la vida misma, desde su labor de crítico, guionista, director y actor.
Truffaut no tuvo una infancia feliz. Expulsado de varios colegios, fue delincuente juvenil y llegó incluso a la cárcel por desertar del ejército francés. Sin embargo, el cine le salvó. El mismo director francés reconocía que prefería el cine, un mundo imaginario, a la vida, a menudo dura y cruel, y que era precisamente en las películas donde podía escaparse de la realidad.
El artista francés empezó a amar el cine siendo crítico de la mítica revista francesa “Cahiers du Cinema”, de la que fue articulista habitual. Durante toda la década de los 50, y también durante los 60, Truffaut y sus compañeros (que después serían las cabezas visibles de la “Nouvelle Vague” francesa) renovaron el concepto de crítica cinematográfica, y por consiguiente el concepto de cine. Entendían que el cine debía ser una visión personal del mundo, y que todo director debía dejar su huella en sus películas. Se oponían por eso al sistema de estudios estadounidense, que dejaba poca libertad al artista para controlar el producto final.
Estas ideas hacen de Truffaut, y con él todos los críticos de “Cahiers du Cinema” y fundadores de la “nouvelle Vague” (Jean-Luc Godard o Eric Rohmer entre otros), uno de los padres del cine de autor. Todas las películas del director francés tienen su sello personal: lo más famoso son las grandes panorámicas y sus habituales zooms.
Pero temáticamente las películas de Truffaut también tienen un denominador común. Los argumentos son cercanos a la realidad, críticos con ella. Los filmes de Truffaut son "de personajes". Son los personajes los que dan sentido a la historia, y Francoise, de hecho, amaba a sus personajes. Sus grandes obsesiones eran, como él mismo admitía, el cine y las mujeres.

“Los cuatrocientos golpes” fue el primer film de Truffaut, que inauguró además todo un filón de películas en colaboración con el actor Jean-Pierre Laúd sobre la infancia y la juventud. En esta obra se narran las peripecias de un niño incomprendido y maltratado por la sociedad, cuyo único deseo es correr hacia la libertad de un mundo distinto.
El guión es largamente autobiográfico, como el propio Truffaut ha admitido, hecho que se repetirá ampliamente a lo largo de toda su filmografía. Sin embargo, no solamente recoge la experiencia vital del director, sino que se sabe que el propio actor, Jean-Pierre Laúd, aportó gran parte del carácter del personaje. Él también era un chico especial, y no había tenido una infancia habitual.
Otra película importante del artista fue “Jules y Jim”, que cuenta el amor de dos hombres por una misma mujer, interpretada por la fantástica Jeanne Morreau. “La noche americana”, film con el que el director francés homenajeó al cine contando la historia de un rodaje, es también una de las películas francesas más famosas.
Sin emabargo, Truffaut fue constantemente maltratado por la crítica, que le concedió muy pocos premios y minusvaloró repetidamente sus obras. A pesar de ello, el director siempre consiguió buenos resultados en taquilla, tanto en su primera época, en la que se decantó más por la experimentación formal, como en su segunda época, en la que volvió a un clasicismo que recogía tanto la tradición europea como la americana. Este cambio en su estilo fue duramente criticado por sus ex-compañeros, que acusaron a Truffaut de haberse adaptado a las exigencias del público.
Otra de las importantes hazañas que logró Truffaut fue rehablitar a un director olvidado como Hitchcock. A partir del análisis de todas sus obras, el crítico fue descubriendo todas las grandes genialidades del director inglés, que a partir de los años 70 cobró una importancia capital en la historia del cine y fue redescubierto por los jóvenes cinéfilos. Todo el estudio de Truffaut quedó recogido en el mítico libro "El cine según Hitchcock", una de las obras que todo cinéfilo debe tener en su biblioteca.
Ahora, a veinte años de su muerte, Truffaut sigue estando vivo en sus películas, viviendo una vida que se asemeja a la que él siempre deseó: una vida de cine.
Truffaut no tuvo una infancia feliz. Expulsado de varios colegios, fue delincuente juvenil y llegó incluso a la cárcel por desertar del ejército francés. Sin embargo, el cine le salvó. El mismo director francés reconocía que prefería el cine, un mundo imaginario, a la vida, a menudo dura y cruel, y que era precisamente en las películas donde podía escaparse de la realidad.
El artista francés empezó a amar el cine siendo crítico de la mítica revista francesa “Cahiers du Cinema”, de la que fue articulista habitual. Durante toda la década de los 50, y también durante los 60, Truffaut y sus compañeros (que después serían las cabezas visibles de la “Nouvelle Vague” francesa) renovaron el concepto de crítica cinematográfica, y por consiguiente el concepto de cine. Entendían que el cine debía ser una visión personal del mundo, y que todo director debía dejar su huella en sus películas. Se oponían por eso al sistema de estudios estadounidense, que dejaba poca libertad al artista para controlar el producto final.
Estas ideas hacen de Truffaut, y con él todos los críticos de “Cahiers du Cinema” y fundadores de la “nouvelle Vague” (Jean-Luc Godard o Eric Rohmer entre otros), uno de los padres del cine de autor. Todas las películas del director francés tienen su sello personal: lo más famoso son las grandes panorámicas y sus habituales zooms.
Pero temáticamente las películas de Truffaut también tienen un denominador común. Los argumentos son cercanos a la realidad, críticos con ella. Los filmes de Truffaut son "de personajes". Son los personajes los que dan sentido a la historia, y Francoise, de hecho, amaba a sus personajes. Sus grandes obsesiones eran, como él mismo admitía, el cine y las mujeres.

“Los cuatrocientos golpes” fue el primer film de Truffaut, que inauguró además todo un filón de películas en colaboración con el actor Jean-Pierre Laúd sobre la infancia y la juventud. En esta obra se narran las peripecias de un niño incomprendido y maltratado por la sociedad, cuyo único deseo es correr hacia la libertad de un mundo distinto.
El guión es largamente autobiográfico, como el propio Truffaut ha admitido, hecho que se repetirá ampliamente a lo largo de toda su filmografía. Sin embargo, no solamente recoge la experiencia vital del director, sino que se sabe que el propio actor, Jean-Pierre Laúd, aportó gran parte del carácter del personaje. Él también era un chico especial, y no había tenido una infancia habitual.
Otra película importante del artista fue “Jules y Jim”, que cuenta el amor de dos hombres por una misma mujer, interpretada por la fantástica Jeanne Morreau. “La noche americana”, film con el que el director francés homenajeó al cine contando la historia de un rodaje, es también una de las películas francesas más famosas.
Sin emabargo, Truffaut fue constantemente maltratado por la crítica, que le concedió muy pocos premios y minusvaloró repetidamente sus obras. A pesar de ello, el director siempre consiguió buenos resultados en taquilla, tanto en su primera época, en la que se decantó más por la experimentación formal, como en su segunda época, en la que volvió a un clasicismo que recogía tanto la tradición europea como la americana. Este cambio en su estilo fue duramente criticado por sus ex-compañeros, que acusaron a Truffaut de haberse adaptado a las exigencias del público.
Otra de las importantes hazañas que logró Truffaut fue rehablitar a un director olvidado como Hitchcock. A partir del análisis de todas sus obras, el crítico fue descubriendo todas las grandes genialidades del director inglés, que a partir de los años 70 cobró una importancia capital en la historia del cine y fue redescubierto por los jóvenes cinéfilos. Todo el estudio de Truffaut quedó recogido en el mítico libro "El cine según Hitchcock", una de las obras que todo cinéfilo debe tener en su biblioteca.
Ahora, a veinte años de su muerte, Truffaut sigue estando vivo en sus películas, viviendo una vida que se asemeja a la que él siempre deseó: una vida de cine.





