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Llach: la revolta permanent
Tuve oportunidad de ver la película en el Festival Internacional de cine de San Sebastián de 2006, donde se presentó en la sección “Velódromo”. Si bien el film no ha conseguido una distribución aceptable (se ha estrenado en pocas salas con escaso éxito de público), la crítica ha hecho justicia y lo ha elogiado largamente. La calidad de este documental reside, precisamente, en su carácter necesario, que vuelve a traer a la memoria colectiva nacional un suceso que, 30 años después, ha caído en el olvido.

Llach: la revolta permanent (2006) nos refresca la memoria sobre lo que ocurrió en Vitoria el 3 de marzo de 1976, cuando una pacífica asamblea de trabajadores fue tiroteada despiadadamente por la policía, que causó cinco muertos, en uno de los sucesos más oscuros del post-franquismo. La película narra con vocación historicista los hechos, entremezclándolos además con la figura de Lluis Llach, cantautor clave en la resistencia final a la dictadura, quien compuso su célebre canción “Campanades a morts” – cuya duración supera los diez minutos – en homenaje a los muertos de la manifestación de Vitoria.



Llach, artista comprometido y músico de talento, explica en el film su voluntad de rescatar de la memoria estos hechos, para que la historia no los olvide. Lluís Danés, el director del film, acierta en el tratamiento del documental, haciendo oscilar el metraje entre los sucesos de Vitoria (con testimonios y material de archivo) y la evolución artística de Llach como cantautor antifranquista.

La película finaliza con el concierto que el propio Llach, coincidiendo con el 30 aniversario de la matanza, ofreció en Vitoria, con una interpretación gloriosa de las “Campanades a morts”. Una pena, sin embargo, que las canciones de Llach – como es sabido, escritas en catalán – no estén susbtituladas, pues de esta manera para el espectador pierden una notable carga emotiva.
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