La mejor juventud
Una de las sorpresas del pasado año 2004 fue “La mejor juventud”, de Marco Tullio Giordana, una excelente película italiana que trata de retratar una determinada generación, que tanto obsesiona (por la cantidad de obras que la describen) a la sociedad italiana.
“La mejor juventud” es un monumental film que dura nada menos que 6 horas, y que se proyecta en dos partes divididas. En España la obra ha tenido un éxito inesperado, ya que habiéndose estrenado en una sola sala, el cine Conde Duque (que además no suele arriesgarse a ofrecer filmes desconocidos, y mucho menos en versión original), resiste desde mayo del año pasado, es decir ya casi un año. Y lo fantástico es que todo esto se ha logrado sin promoción alguna y con el clásico “boca a boca”.
La película trata de recorrer toda la historia moderna de Italia desde los años 60 a través de la historia enfrentada de dos hermanos que, a partir de un determinado momento de su vida, toman direcciones diferentes. Mientras uno se hace policía, el otro hermano toma el camino opuesto, se compromete con la política, y asume el modelo de vida, relajado y activo a la vez, típico de la Italia de mitad de los 60.

Y así, se nos narran el mítico mayo de 1968, las manifestaciones estudiantiles, el compromiso político, las brigadas rojas...y sobre todo un capítulo de la historia moderna que el cine ha tratado poco: la aparición de hospitales psiquiátricos en los que tratar a los enfermos mentales con métodos más modernos y, sobre todo, sin violencia, aislamiento y electroshock constantes.
La segunda parte de la película, en cambio, ve a los personajes hacerse adultos, más reflexivos y acomodados en un bienestar que ofusca los sueños de la juventud. Las ilusiones de cambiar el mundo se han disuelto en el conformismo, y ya nadie se mueve por los impulsos que dicta el corazón.
La madurez lleva consigo una profunda nostalgia por todas las esperanzas perdidas, y es aquí donde culmina el retrato generacional que el film consigue a la perfección.
“La mejor juventud” es un canto a la generación que quiso, pero no pudo.
“La mejor juventud” es un monumental film que dura nada menos que 6 horas, y que se proyecta en dos partes divididas. En España la obra ha tenido un éxito inesperado, ya que habiéndose estrenado en una sola sala, el cine Conde Duque (que además no suele arriesgarse a ofrecer filmes desconocidos, y mucho menos en versión original), resiste desde mayo del año pasado, es decir ya casi un año. Y lo fantástico es que todo esto se ha logrado sin promoción alguna y con el clásico “boca a boca”.
La película trata de recorrer toda la historia moderna de Italia desde los años 60 a través de la historia enfrentada de dos hermanos que, a partir de un determinado momento de su vida, toman direcciones diferentes. Mientras uno se hace policía, el otro hermano toma el camino opuesto, se compromete con la política, y asume el modelo de vida, relajado y activo a la vez, típico de la Italia de mitad de los 60.

Y así, se nos narran el mítico mayo de 1968, las manifestaciones estudiantiles, el compromiso político, las brigadas rojas...y sobre todo un capítulo de la historia moderna que el cine ha tratado poco: la aparición de hospitales psiquiátricos en los que tratar a los enfermos mentales con métodos más modernos y, sobre todo, sin violencia, aislamiento y electroshock constantes.
La segunda parte de la película, en cambio, ve a los personajes hacerse adultos, más reflexivos y acomodados en un bienestar que ofusca los sueños de la juventud. Las ilusiones de cambiar el mundo se han disuelto en el conformismo, y ya nadie se mueve por los impulsos que dicta el corazón.
La madurez lleva consigo una profunda nostalgia por todas las esperanzas perdidas, y es aquí donde culmina el retrato generacional que el film consigue a la perfección.
“La mejor juventud” es un canto a la generación que quiso, pero no pudo.





