Los Taviani
Los hermanos Taviani siempre dejaron su huella en sus obras. Esa mezcla de ironía surrealista, sueño felliniano y realismo nostálgico caracteriza la mayor parte de sus filmes, por lo que se les puede considerar “autores”, y con ello su cine “de autor”.
A pesar de esto, los directores italianos han desaparecido poco a poco del panorama internacional, y muchos de los jóvenes de hoy apenas los conocen, si bien su calidad artística está más que reconocida. Los Taviani alcanzaron la fama con “Padre Padrone”, en el año 1977, con el que ganaron la Palma de Oro del Festival de Cannes. Sin embargo, en Italia ya eran conocidos gracias a “San Michele aveva un gallo” (1972) y Allonsanfán (1974), con los que se consagraban como unos de los artistas que recogían el espíritu del mayo del 68. Su éxito era tanto de crítica como de público.

A partir de “Padre Padrone”, y con la siguiente “Il Prato” (1979), los Taviani adquirieron un prestigio que se mantendría en los 80 con películas como “La notte di San Lorenzo” o “Good Morning Babilonia”. Sin embargo, poco a poco su popularidad fue descendiendo, ya que tan sólo hicieron tres películas durante esta década, sin nunca lograr los éxitos del pasado. Los Taviani no han vuelto a rodar nada desde 1998.
“La notte di San Lorenzo” es una de sus películas más conocidas, y es de las pocas que ha traspasado las fronteras del país trasalpino. Galardonada con el Premio Especial del Jurado en Cannes 1982, está considerada por la crítica como una de sus mejores obras.
Narra la historia de los habitantes de un pequeño pueblo italiano el 10 de agosto de 1944, bajo la ocupación nazi. El pueblo toscano huye bajo la sospecha de una matanza por parte de los alemanes el día de la lluvia de estrellas.
La historia está narrada como un flashback, desde el punto de vista de una niña. Por eso incluye destellos infantiles que, no obstante, encajan a la perfección con la historia del conjunto.
El mayor mérito de “La noche de San Lorenzo” es presentar unos personajes cercanos y humildes, con miedo frente a la amenaza nazi, pero conscientes de que son la resistencia y deben asumir su papel. Entre unos espléndidos paisajes de la Toscana, los personajes mantienen su humanidad a pesar de enfrentarse en cada momento a la muerte, y aún pueden enamorarse y cuidar de sus amigos y familiares.
La película encuentra su sentido en la excepcional secuencia del enfrentamiento en el campo de trigo, en la que los nazis son derrotados, pero con un alto coste humano. Y en el fragor de la batalla, la niña imagina que los atenienses acuden en su ayuda y matan con sus lanzas a los alemanes.
A pesar de esto, los directores italianos han desaparecido poco a poco del panorama internacional, y muchos de los jóvenes de hoy apenas los conocen, si bien su calidad artística está más que reconocida. Los Taviani alcanzaron la fama con “Padre Padrone”, en el año 1977, con el que ganaron la Palma de Oro del Festival de Cannes. Sin embargo, en Italia ya eran conocidos gracias a “San Michele aveva un gallo” (1972) y Allonsanfán (1974), con los que se consagraban como unos de los artistas que recogían el espíritu del mayo del 68. Su éxito era tanto de crítica como de público.

A partir de “Padre Padrone”, y con la siguiente “Il Prato” (1979), los Taviani adquirieron un prestigio que se mantendría en los 80 con películas como “La notte di San Lorenzo” o “Good Morning Babilonia”. Sin embargo, poco a poco su popularidad fue descendiendo, ya que tan sólo hicieron tres películas durante esta década, sin nunca lograr los éxitos del pasado. Los Taviani no han vuelto a rodar nada desde 1998.
“La notte di San Lorenzo” es una de sus películas más conocidas, y es de las pocas que ha traspasado las fronteras del país trasalpino. Galardonada con el Premio Especial del Jurado en Cannes 1982, está considerada por la crítica como una de sus mejores obras.
Narra la historia de los habitantes de un pequeño pueblo italiano el 10 de agosto de 1944, bajo la ocupación nazi. El pueblo toscano huye bajo la sospecha de una matanza por parte de los alemanes el día de la lluvia de estrellas.
La historia está narrada como un flashback, desde el punto de vista de una niña. Por eso incluye destellos infantiles que, no obstante, encajan a la perfección con la historia del conjunto.
El mayor mérito de “La noche de San Lorenzo” es presentar unos personajes cercanos y humildes, con miedo frente a la amenaza nazi, pero conscientes de que son la resistencia y deben asumir su papel. Entre unos espléndidos paisajes de la Toscana, los personajes mantienen su humanidad a pesar de enfrentarse en cada momento a la muerte, y aún pueden enamorarse y cuidar de sus amigos y familiares.
La película encuentra su sentido en la excepcional secuencia del enfrentamiento en el campo de trigo, en la que los nazis son derrotados, pero con un alto coste humano. Y en el fragor de la batalla, la niña imagina que los atenienses acuden en su ayuda y matan con sus lanzas a los alemanes.





